Contextos

Yusuf Islam en la Argentina

Por Julián Schvindlerman 

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"Yusuf Islam sería deportado de Israel por simpatizar con -y haber apoyado materialmente a- el grupo fundamentalista Hamás, vería vedado su ingreso a los Estados Unidos por respaldar el terrorismo y despertaría nuevos llamados de atención al afirmar que la música está prohibida en el Corán y por su postura acerca de los atentados del 11-S y la libertad de expresión"

Nació como Steven Demetre Georgiou, de padre grecochipriota y madre sueca, pero adoptó el nombre artístico de Cat Stevens. Con este alias alcanzó gran fama y forjó una leyenda musical extraordinaria. Compuso canciones bellísimas, como “Father and Son”, “Wild World”, “I Love my Dog”, entre muchas otras. En tanto su carrera progresaba, el joven Steven exploraba el budismo zen, el vegetarianismo, la numerología y la astrología. Pero sería en el islam donde hallaría su refugio espiritual definitivo.

Su primer encuentro con la religión del profeta Mahoma ocurrió a principios de los años setenta en un mercado en Marraquech, Marruecos, adonde había ido en busca de inspiración. Stevens oyó una bella melodía y preguntó que música era esa. Le respondieron que era música para Dios. “Nunca había oído nada igual en mi vida”, exclamaría el compositor. “He oído hablar de música de alabanza, de aplauso, de músíca compuesta por dinero, pero esto era música que no buscaba recompensa sino de Dios. ¡Qué maravillosa declaración!”.

Tiempo después, Stevens tuvo una experiencia reveladora en las playas de Malibú cuando debió luchar contra las corrientes peligrosas del Océano Pacífico. Quiso regresar a nado a tierra firme pero el mar se mostraba inclemente. Pensó que se ahogaría y clamó a Dios. “Milagrosamente la marea se volvió con rapidez, una repentina ola lo levantó, y él nadó fácilmente hasta la orilla”, según se relata en su sitio oficial. Su fe en Mahoma creció cuando su hermano mayor -de nombre hebreo, David- le dio un ejemplar del Corán. A partir de entonces, el músico incorporó rezos diarios a Alá y se apartó de la bebida, los bares y las fiestas. En 1977 dejó la industria de la música y se convirtió al islam, aunque mantuvo un compromiso contractual previo que se cristalizó en un nuevo álbum en 1978. De allí en más sería conocido como Yusuf Islam. Sus fans estaban desconcertados. Cat Stevens había desaparecido.

Una de las primeras canciones que compuso en su nueva vida como musulmán se tituló “A es por Alá”. Pero fue recién en 1995, luego de casi dos décadas de haberse desprendido de su colección de guitarras, que retornó a los estudios de grabación con el álbum La vida del último profeta bajo su propio sello discográfico, Montaña de Luz. Durante ese largo período de aislamiento dedicó sus energías a la religión, a la familia y a causas benéficas: fundó la primera escuela privada islámica de Inglaterra, creó una organización caritativa para paliar el hambre en África y dedicó canciones a los bosnios musulmanes masacrados en Sarajevo. Con el advenimiento del siglo XXI se instaló en Dubai. El sábado 23 dará un concierto en el Luna Park porteño titulado Wanted: Yusuf alias Cat Stevens – Peace Train Tour.

La inclusión de la palabra wanted en el afiche promocional no es casual. Con la conversión al islam desaparecieron las controversias asociadas a la agitada vida de los músicos y el sexo, las drogas y el rock and roll; pero nuevas polémicas relacionadas con su militancia religiosa emergieron. En años posteriores Yusuf Islam sería deportado de Israel por simpatizar con -y haber apoyado materialmente a- el grupo fundamentalista Hamás, vería vedado su ingreso a los Estados Unidos por respaldar el terrorismo y despertaría nuevos llamados de atención al afirmar que la música está prohibida en el Corán y por su postura acerca de los atentados del 11-S y la libertad de expresión.

En su portal dedica una sección de FAQS (preguntas frecuentes) a varios de estos asuntos polémicos. Un listado de casi veinticinco ítems reúne interrogantes del tipo: “¿Acaso no apoyó al Hamas?”, “¿Se opone Yusuf a la libertad de expresión?”, “¿Qué hay del 11-S y el terrorismo?”, “¿No dijo ‘¡Maten a Rushdie!’?”, “¿Por qué ha dejado Yusuf caer Islam de su nombre de escena?”, “¿Es el islam presentado de mala manera por la prensa occidental?”. Todas las respuestas son defensivas y buscan aclarar ciertas cosas o exculpar al artista de su propio pasado.

Una rápida constatación de los hechos que rodearon al affaire Rushdie, por caso, parece indicar lo segundo. En 1989, al publicarse Los versos satánicos, el ayatolá Ruholá Jomeini emitió una fetua homicida contra el autor indo-británico. En una entrevista televisiva, a Yusuf Islam se le preguntó si iría a una manifestación a quemar efigies de Rushdie. “Preferiría el originial”, respondió. También aseguró que si el escritor apareciese en la puerta de su casa pidiendo ayuda, “trataría de telefonear al ayatolá Jomeini” para chivarse. Cuando la prensa le repreguntó, Yusuf Islam se reafirmó.

El músico converso envió una carta de queja a Penguin Books, la editorial que publicó Los versos satánicos, en la que se leía:

Deseo expresar mi más profunda indignación por la falta de sensibilidad mostrada por Penguin Books al publicar el libro de Salman Rushdie Los versos satánicos. Este libro es claramente blasfemo en su naturaleza y tan profundamente ofensivo para la comunidad musulmana que le insto a que dé al contenido de esta carta la más urgente atención y tome una decisión responsable.

En su sitio, Yusuf Islam sostiene:

Nunca pedí por la muerte de Salman Rushdie, ni respaldé la fetua emitida por el ayatolá Jomeini, ni aún lo hago. El libro en sí destruyó la armonía entre los pueblos y creó una crisis internacional innecesaria.

El libro, no la fetua, según su saber, creó la crisis. Luego cita pasajes de Éxodo, Levítico y Mateo contrarios a la blasfemia, a fin de sugerir que no sólo el islam se expresa de modo contundente en este sentido. Aunque en el siglo XX ningún papa o gran rabino ha clamado por la muerte de un escritor disidente como hizo el líder global del chiismo.

El hecho de que esta multitud de temas exijan ser aclarados en su página es ya un testimonio de su trayectoria e ideología. En 1989 el Financial Times informó de que una corte militar israelí en Gaza lo acusó de haber donado dinero a Hamás cuando visitó el país el año previo. En 1996 el experto en terrorismo Steven Emerson dio su testimonio ante el Congreso de los Estados Unidos y citó un folleto redactado por Yusuf Islam para la Asociación Islámica de Palestina:

Los judíos no parecen respetar a Dios ni su creación. Sus propios libros sagrados contienen la maldición que Dios trajo sobre ellos por medio de sus profetas a causa de su desobediencia a Él y por su engaño en la tierra (…) No habrá justicia hasta que toda la tierra sea devuelta sus legítimos dueños… Sólo el islam puede devolver la paz a Tierra Santa.

Su presunto pacifismo no se ve reforzado en este intercambio con un periodista del New York Times. Entrevistado en el 2007, así respondió a la simple pregunta “¿Diría usted que siente desprecio por un grupo terrorista como Hamas?”:

No voy a poner esas palabras en mi boca. Yo no diría nada al respecto. Estoy aquí para hablar de paz. Soy un hombre que quiere la paz para este mundo, y yo no creo que vaya a lograr eso arrinconando a la gente y haciéndoles preguntas muy, muy difíciles sobre cuestiones muy polémicas.

Disfruten del show.