Revista de Prensa

Yo viví el apartheid: decir que Israel lo practica es una afrenta

 

Campaña de boicot contra Israel y los judíos

Por su interés, traducimos buena parte del artículo que, con el título de “Yo abandoné la Sudáfrica del apartheid. Aplicarle el término a Israel es deshonesto”, ha publicado en el Forward, medio de referencia de la judería progresista norteamericana, el periodista israelí Hirsh Goodman, como reacción a la publicación del informe de Human Rights Watch Umbral traspasado. Las autoridades israelíes y los crímenes de apartheid y persecución, firmado por el activista israelófobo Omar Shakir.


Abandoné Sudáfrica en 1965, siendo un adolescente, por su política de apartheid. He criticado abierta y consistentemente la política de asentamientos de Israel. Y me sitúo en la izquierda del espectro político israelí.

A mi juicio, este documento degrada y escarnece tanto la palabra apartheid como su legado.

Es una vergüenza para la memoria de los millones de personas que sufrieron ese régimen en Sudáfrica, incluidos numerosos activistas anti-apartheid de la comunidad judía, algunos muy próximos a mí, que perdieron la libertad y a los que se machacó.

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El informe acusa a Israel de discriminación racial y dominación sobre todos los palestinos, incluidos los que viven en Israel (…)

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La lectura del informe es especialmente sorprendente ahora, cuando Mansur Abás, líder de la Lista Árabe Unida en la Knéset [Parlamento israelí], tiene en sus manos el futuro político de Israel (…) Su voz es clave en la determinación de quién formará el próximo Gobierno de coalición en Israel: Benjamín Netanyahu y su cohorte de extrema derecha o el campo anti Netanyahu. Ambos grupos están cortejando a Abás, lo cual difícilmente pueda considerarse indicio del tipo de subyugación asociada al apartheid.

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El juez Richard Goldstone, que fue nombrado magistrado del Tribunal Constitucional sudafricano por Nelson Mandela y desempeñó un papel determinante en la transición de su país a la democracia, (…) encabezó una misión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU que investigó las violaciones a los derechos humanos y las leyes humanitarias en la guerra de 2009 entre Israel y los militantes de Gaza. 

“En Israel no hay apartheid”, escribió Goldstone en el New York Times en octubre de 2011. “No hay nada ahí que se acerque a la definición de apartheid bajo el Estatuto de Roma de 1998”.

En la Margen Occidental, la situación es más compleja, admitía. Pero, añadía, lo crucial es que no hay un intento de mantener un “régimen institucionalizado de dominación y opresión sistemática por parte de un grupo racial”.

La acusación de que Israel es un Estado apartheid es falsa y maliciosa, y dificulta la paz y la armonía, en vez de promoverlas”, concluía Goldstone. 

Sí, Goldstone escribió eso hace 10 años, y es mucho lo que ha cambiado en este tiempo. Pero su perspectiva se mantiene. 

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Quizá ha llegado la hora de que se nos proteja de organizaciones protectoras como Human Rights Watch.