Revista de Prensa

Y Obama optó por los ayatolás

 

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En Bloomberg, Eli Lake reseña el libro de Jay Salomon The Iran Wars y da cuenta de las razones que llevaron al presidente norteamericano a desentenderse por completo de las protestas cívicas que vivió la República Islámica en 2009.

El presidente Obama no sólo era reluctante a mostrar solidaridad [con los protestatarios], sino que temía que las manifestaciones sabotearan su secreto compromiso con Irán. (…) Entre bambalinas, desautorizó a los consejeros que querían hacer lo que América ha hecho en transiciones similares de la dictadura a la democracia y dar señales del apoyo americano [a los manifestantes].

(…) Desde el principio de su presidencia, Obama ha tratado de que los clérigos gobernantes en Irán pasaran de ser enemigos a amigos. Ha sido una obsesión.

Leah Soibel, directora ejecutiva de Fuente Latina, escribe en Infobae a cuenta de la gira que ha llevado al ministro de Exteriores iraní, Javad Zarif, a media docena de países de Hispanoamérica.

(…) hay una tarea que tienen que abordar los gobernantes de esta región del mundo: pedir a Irán que pague sus cuentas pendientes. El rastro dejado es abundante y hasta sangriento. (…)

(…) si llama Irán a las puertas de Latinoamérica para establecer relaciones basadas en la cordialidad y el respeto, bienvenidos sean; si lo que busca es perpetuar la infiltración del terror, las injerencias y la desestabilización, como ha venido haciendo hasta ahora, ciérrenle las puertas.

En The Weekly Standard, Christopher Caldwell sostiene que el objetivo de la campaña militar turca en territorio sirio no es el proclamado oficialmente, combatir al Estado Islámico, sino socavar a uno de los peores enemigos de la organización terrorista comandada por el califa Bagdadi, las Unidades de Protección Popular (YPG).

El objetivo estratégico de Turquía no es “machacar” al EI, sino a la parte más efectiva de la coalición anti-EI: el partido kurdo sirio Unión Democrática y [su brazo armado,] las Unidades de Protección Popular (…)

Turquía desalojó al EI del pueblo de Yarabulus, en su frontera [con Siria]. Pero si no lo hubiera hecho lo habrían hecho los kurdos. (…) La parte anti-EI de la misión turca estaba acabada antes siquiera de que empezara.

Apoyar el deseo turco de neutralizar [a las fuerzas kurdas] es un ‘quo’ por el que uno sólo puede asumir que América, de algún modo, recibirá un ‘quid’. Quizá tenga que ver con la crisis de refugiados europea, que Turquía está contribuyendo a atajar, pero a un precio elevadísimo.