Revista de Prensa

Una nueva etapa en las relaciones EEUU-Arabia Saudí

 

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La reciente visita del ministro de Defensa saudí a Washington ha tenido como fruto la creación de un nuevo marco de relaciones bilaterales con Riad. Theodore Karasik explica aquí el contenido de las reuniones mantenidas por el alto funcionario saudí con las autoridades norteamericanas y resalta la importancia de esta nueva etapa de colaboración entre ambos países.

(…) el ministro de defensa Saudí está forjando con la Administración Trump una robusta relación bilateral no solo para contrarrestar a Irán y al extremismo, sino para el éxito tanto del programa de Trump ‘América First’ como el saudí ‘Visión 2030’.

(…) La Administración Trump y los saudíes expresaron su apoyo a la creación de grupos de trabajo conjuntos sobre energía, industria, infraestructuras y tecnología, con el objetivo de generar 200.000 millones de dólares en nuevas inversiones al final del mandato de Trump.

(…)

Claramente, la Administración Trump y Arabia Saudí ven que se necesitan mutuamente más que nunca. Desde la perspectiva de Riad, la Administración Trump es el perfecto socio estratégico comercial. (…) Ambas partes lograron un entendimiento en asuntos estratégicos que les afectan. Hay mucha más cooperación bilateral en marcha entre Washington y Riad.

Yosi Beilin, del partido izquierdista Meretz y exministro israelí de Justicia, fue uno de los artífices de los Acuerdos de Oslo. Atty Stephen M. Flatow, padre de una joven asesinada por terroristas palestinos en 1995, realiza en este artículo una dura crítica al personaje y a sus intentos de atraer a sus tesis a la Administración Trump.

(…) Yossi Beilin urgió a la Administración Trump no solo a repetir los errores del pasado, sino a hacerlo aún peor. Según Beilin, el núcleo de un nuevo acuerdo de paz debe ser “el establecimiento inmediato de un Estado palestino”. Si el fruto de las negociaciones ya sido determinado [por Beilin], ¿qué queda entonces por negociar?

(…)

Conceptos como ‘democracia’ y ‘transparencia’ no interesan a Beilin. Él está empeñado en crear un Estado palestino en el patio trasero de Israel y no va a permitir que ningún asunto trivial como los deseos de la gente se interponga en su camino. Y (…) quiere (…) que el presidente Trump repita el error de Bill Clinton de confiar en los líderes palestinos.

Ese es, por supuesto, el principal obstáculo en la senda de Beilin hacia el triunfo: la realidad de que los líderes y las masas palestinas simplemente no están interesados en vivir en una paz genuina y permanente con Israel.

(…) sigue soñando, Yosi Beilin; tus sueños jamás se harán realidad. Tu sueño de Oslo se vino abajo porque los palestinos son adictos a apuñalar israelíes, cobijar terroristas y odiar judíos. Tus palabras sobre la creación de un Estado palestino tendrán el mismo destino y por la misma razón.

El analista saudí Mshari al Zaydi hace un análisis de los acontecimientos que convulsionarion Oriente Medio, y que no tuvieron por consecuencia la emergencia de sociedades como las que propugnaban los manifestantes que tomaron las calles en buena parte del mundo árabe.

No vamos a regodearnos aquí, pero queremos tomarnos un momento para pensar en lo que ha ocurrido durante los últimos seis años, cuando querían que dejáramos de pensar y nos dejáramos arrastrar por el impulso emocional y el apoyo internacional de Obama al mito de la Primavera Árabe. Fue una Primavera Árabe para los Hermanos Musulmanes y las fuerzas de Jomeini, junto con izquierdistas ingenuos adolescentes y chiflados de las redes sociales.

El mundo ahora es el mismo al que estábamos acostumbrados; vuelta a la primera casilla. Los desafíos siguen siendo los mismos y no los que nos dijeron durante la euforia que rodeó a la Primavera Árabe: desarrollo y justicia, no democracia y libertad (…).

¿Convierte esto en un gran ejemplo la situación de Egipto y Túnez? Ciertamente, no será por las muchas dificultades de la economía y el nivel de vida. Lo cierto es que los sueños (…) de otra Primavera Árabe y su caótica revolución no son la solución. La única solución es el lento y difícil trabajo en el desarrollo, junto con la rendición de cuentas y el control.