Revista de Prensa

¿Una estrella amarilla para el Estado judío?

 

Campaña de boicot contra Israel y los judíos

Con este título, el filósofo francés Bernard-Henry Lévy ha publicado un artículo en el que critica la campaña BDS (boicot, desinversiones y sanciones) contra Israel, a la vez que denuncia el silencio de sus impulsores ante los crímenes de la guerra de Siria, la barbarie del Estado Islámico o la limpieza étnico-religiosa llevada a cabo por los islamistas en amplias zonas de Irak.

En cuanto a las acusaciones de apartheid contra el Estado judío, Levy contrasta la realidad israelí con la que se vive en el mundo árabe-musulmán.

(…) en Qatar, cuyas fundaciones (junto con los think tanks saudíes) proporcionan la mayor parte de la financiación al movimiento BDS, el 95% de la fuerza laboral se compone de no ciudadanos asiáticos que trabajan en condiciones similares a la esclavitud bajo el sistema de la ‘kafala’, primo hermano del ‘apartheid’.

Quizá el objetivo sea presionar a Israel para que llegue un acuerdo de paz con los palestinos (…) En tal caso, es una peculiar estrategia de pacificación que pone la presión solo en una de las partes beligerantes y que, en lugar de reforzar la posición de muchos israelíes a favor de la negociación, impone un castigo colectivo en forma de exclusión de la comunidad de naciones.

El exembajador argentino en Israel Atilio Molteni explica en esta columna para el diario Clarín las claves que, a su juicio, determinan la política actual de Erdogan para Turquía. Las guerras de Siria e Irak y la derrota del partido del presidente turco en las recientes elecciones legislativas son los factores más determinantes.

La relevancia de Erdogan está cambiando, a pesar de que continúa en el centro del proceso político. Las opciones del AKP son: formar un Gobierno de coalición o llamar a una elección anticipada. El escenario político es incierto, pues tendría que coordinarse con partidos que tienen posiciones diferentes, en especial: 1) en el problema kurdo interno, donde trató de negociar mediante una agenda de democratización el fin de su insurgencia. 2) en las guerras civiles que tienen lugar en Siria e Irak. En Siria su objetivo es lograr la caída de Al-Assad.

Actualmente está combinando sus acciones con Arabia Saudita y Qatar, lo cual dio un vigor a distintas facciones rebeldes, mientras se lo critica por no controlar el acceso desde su territorio a quienes se unen a sus filas. En cambio, la prioridad de Washington es derrotar al Emirato Islámico sin atacar a las fuerzas del Gobierno sirio. Turquía fue históricamente rival de Teherán. Luego sus relaciones se estrecharon. Sin embargo, esas políticas amistosas cambiaron como resultado de la “Primavera Árabe”, y de las guerras en Siria y en Irak, que los encuentra en bandos opuestos. Recientemente, Ankara pareció inclinarse en favor de tratar de calmar las crisis regionales, a través de un diálogo con Teherán.

Los terroristas del califa Bagdadi han sido obligados a retirarse de algunos territorios que controlaban desde hace largo tiempo. Una de las derrotas más importantes infligidas al Estado Islámico ha sido la conquista de Tel Abiad, clave porque permite el acceso a su capital, Raqa. La unión de los bombardeos estratégicos de la coalición internacional y la lucha sobre el terreno de las fuerzas kurdas podría ser la clave para comenzar a ganar la guerra al terrorismo islamista.

Las YPG, fuerzas de combate kurdas, han fracasado en capturar localidades clave en el pasado. El Estado Islámico contrarrestaba cada intento de asalto con armamento pesado, coches bomba y ataques suicidas, obligando una y otra vez a las YPG a retirarse.

Pero desde el mes pasado, las dinámicas en el campo de batalla han cambiado.

Los ataques aéreos de la coalición liderada por EEUU se dirigieron contra posiciones de combate del EI, arrebatando al grupo terrorista vehículos artillados, armamento pesado, cuarteles generales y otros objetivos, permitiendo a las YPG internarse alrededor de 80 km. en territorio del EI hasta alcanzar el premio mayor, Tel Abiad. La ciudad es la puerta de entrada a un paso fronterizo crucial con Turquía.

Un informe de la Secretaría de Estado de EEUU desvela el uso de la tortura por parte de las fuerzas de seguridad libanesas para arrancar confesiones a los detenidos. El informe ha sido hecho público justo días después de que un vídeo mostrara a un grupo de oficiales de policía propinando fuertes palizas a unos islamistas detenidos en la prisión de Rumié. A pesar de que las autoridades libanesas aseguran que son casos excepcionales, el informe de la Casa Blanca sostiene lo contrario:

El informe de EEUU asegura que las torturas tienen lugar en ciertas comisarías de policía, las instalaciones para detenidos del Ministerio de Defensa y en la rama de Información de las Fuerzas de Seguridad Interior. El documento hacer referencia a testimonios de expresos, detenidos y grupos fiables en defensa de los derechos humanos.

“Los métodos de tortura y abuso incluyen la privación continua de la visión, el colgamiento de detenidos con las muñecas atadas a la espalda, golpes violentos; golpes en las plantas de los pies, descargas eléctricas, abusos sexuales, inmersiones en agua fría, largos períodos de privación del sueño; estar de pie en reposo durante tiempo prolongado, las amenazas de violencia contra los familiares y la privación de la ropa, la comida y las instalaciones sanitarias”, afirma el informe.