La Librería

Una biografía de Sión

Por Annika Hernroth-Rothstein 

Israel. Una manifestación.
"La breve historia de Gordis, que sin duda se convertirá en una obra de referencia para el lego, es un relato honesto que sirve como una suerte de espejo para el pequeño pero pródigo país que describe"

En Israel: A Concise History of a Nation Reborn (Israel: breve historia del renacimiento de una nación), Daniel Gordis se propone contar la historia de Israel en un volumen de 560 páginas y hacerlo sin dar lugar a sesgos políticos o religiosos. Este no es sólo un encomiable objetivo; es una misión osadamente ambiciosa, ya que Israel es un país que se caracteriza por unos territorios eternamente disputados, distintas narrativas en conflicto y una práctica religiosa caleidoscópica. Y eso antes de que se viera envuelto en disputas con los árabes.

Ninguna historia de los judíos se presta a una narración sencilla. De ahí que Gordis, rabino y vicepresidente del Shalem College de Jerusalén, cite las palabras inmortales del poeta hebreo Jaim Najman Bialik al comienzo del libro: “¿Se apiada Dios de Sión?”. Es una pregunta a la que el lector volverá una y otra vez.

La historia de Gordis comienza con el Salmo 137, el canto de lamento y anhelo entonado durante siglos por los judíos esperanzados con volver a la tierra que Dios les prometió. A continuación, nos adentramos en la incesante lucha por la supervivencia judía, desde el Reino de Judá hasta el exilio babilonio y la creación de la segunda commonwealth judía; desde los griegos a los romanos; desde la construcción del Segundo Templo hasta su destrucción, tres generaciones después. Hacia la centésima página del libro, Gordis ya ha transmitido una historia de más de un millón de muertos.

Desde el martirio en las alturas de Masada, Gordis pasa directamente a los intentos modernos de establecer un Estado judío, decisión narrativa que subraya el vínculo entre las antiguas luchas judías y las nuevas. Como indica el subtítulo, esta es la historia del “renacimiento” de una nación. En el siglo XIX, la posibilidad de ese renacimiento fue una fuente de temor y a la vez de fascinación para los gentiles. Gordis cita a Mark Twain, que en 1898 escribió sobre los judíos en un ensayo publicado en Harper’s: “No sería bueno que la raza conociera su fuerza. Si los caballos conocieran la suya, ya no podríamos cabalgarlos”. Pero para los judíos europeos de la década de 1800, a veces obligados a huir de sus casas a fin de escapar a la creciente persecución, la perspectiva de un Israel renacido empezaba a resultar atractiva. En respuesta al aumento del antisemitismo en todo el continente, el periodista austrohúngaro Theodor Herzl escribió El Estado judío (1896), donde proponía una patria independiente para los judíos (en Palestina, o tal vez incluso en Argentina) para salvar vidas judías. Pero en la historia de Gordis fue el pogromo de 1903 en la ciudad rusa de Kishinev (donde las turbas antisemitas hostigaron, atacaron y violaron a 50.000 judíos y asesinaron a 41) el catalizador necesario para el algo extravagante experimento mental de Herzl.

Gordis examina con cuidado y claridad el debate que se generó entre los intelectuales judíos. Algunos pensadores veían el surgimiento de un conflicto entre el Estado y la Fe. El ensayista Ahad Haam, por ejemplo, temía que el nacimiento del primero supusiera la quiebra de la segundo. Otros, como Zeev Jabotinsky y Max Nordau, veían el nacimiento de un Estado judío como una oportunidad para redefinir al judío, transformándolo desde el morador de la yeshivá que se pasa la vida entre libros a lo que Nordau llamaba el muskel-juden: un guerrero judío fuerte y seguro de sí mismo.

Gordis es especialmente perspicaz en lo relacionado con los años previos al Holocausto. Pone el foco en la crueldad y la insensibilidad con que los británicos administraron el Mandato de Palestina. Las más de las veces dieron la espalda o internaron a los judíos que buscaban un refugio seguro. Esto insufló vida al movimiento judío de resistencia, que movió a Gran Bretaña a lavarse las manos en la gestión imperial del Mandato.

Gordis no ha escrito un libro centrado en los pogromos o el Holocausto. La creación de Israel no se enmarca aquí como una respuesta a la tragedia, sino como la materialización de una antigua promesa. Al situar el Estado de Israel en su apropiado contexto de 3.000 años de historia judía, Gordis refuta hábilmente la idea errónea y demasiado popularizada de que la creación de Israel es un acto de reparación por el asesinato de seis millones de judíos.

Poco descanso aguardaría a los judíos del nuevo Estado, que se enfrentaron de repente a una era de guerras. Con la de 1967 llegó la muerte del sueño panarabista y el nacimiento del nacionalismo palestino. El retrato de Gordis del Estado judío, que prosperó en el desierto rodeado de enemigos, resalta de forma conmovedora el fracaso del proyecto palestino y la estéril obsesión del pueblo palestino y sus líderes con la destrucción de Israel. 

Israel es una historia concisa pero completa, en su mayor parte apolítica, del Estado judío. (La rara vez que asoma una opinión política es cuando escribe que, después de la Primera Intifada, “un creciente número de israelíes dejó de tener muchas dudas respecto a que Israel debía, tarde o temprano, abandonar la Margen Occidental”). Gordis retrata con viveza el colorido mosaico de la sociedad israelí y de todos aquellos que contribuyeron a darle forma, con la asombrosa resurrección de la lengua hebrea a través del trabajo de toda una vida del obsesivo Eliezer ben Yehuda y la continua lucha entre el sionismo religioso y el secular, por poner dos ejemplos.

Su proeza literaria reside en narrar mucho de forma muy vívida con una prosa directa. Gordis lo consigue, en parte, haciendo un uso libre de la poesía de otros. El autor se sirve de versos de Nathan Alterman, Jaim Najman Bialik, Yehuda Amijai y otros para pintar un rico retrato de los acontecimientos y ofrecer al lector una idea de las virtudes de la poesía hebrea. A su manera, revela el alma de una nación y transmite la naturaleza de su gente.

La breve historia de Gordis, que sin duda se convertirá en una obra de referencia para el lego, es un relato honesto que sirve como una suerte de espejo para el pequeño pero pródigo país que describe.

© Versión en inglés: Commentary
© Versión en español: Revista El Medio

Daniel Gordis, Israel: A Concise History of a Nation Reborn, Ecco, 2016.