Contextos

Un israelí suelto en La Meca

Por Julián Schvindlerman 

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"Dada la indignación musulmana generalizada, es dable asumir que la visita de Tamary podría haber complicado los esfuerzos de normalización. La comentarista israelí Caroline Glick opinó que 'Gil Tamary infligió un daño innecesario pero tremendo a las relaciones de Israel con los saudíes. Una recompensa estúpida que arrojó una piedra a un aljibe'. Yoav Limor, otro periodista israelí que visitó recientemente el reino, declaró: 'Hay cosas que deben decirse: lo que hizo Gil Tamary es una vergüenza para el periodismo'"

La Meca es la ciudad más sagrada para los musulmanes. Allí nació el profeta Mahoma y alberga numerosos lugares sagrados, incluida la Kaaba, a la que los musulmanes se orientan para rezar. Es además el lugar del Haj, o peregrinaje, que todos los musulmanes en buen estado de salud deben realizar al menos una vez en la vida. 

Según la ley saudita actual, los no musulmanes tienen prohibido visitar la ciudad santa. En el marco del reciente viaje del presidente Joe Biden a Arabia Saudita, las autoridades permitieron a solamente tres miembros de la prensa israelí ingresar al país. ¿Y qué hizo uno de ellos? Por supuesto, tuvo la jutzpá de entrar a La Meca. El Canal 13 lo presentó como una primicia: su enviado especial fue el primer reportero israelí judío en documentar el Haj. Sus editores han de creer que los israelíes deberían postrarse ante él y sacarse el sombrero. Pero no escasean las imágenes del lugar: es filmado las 24 horas y puede verse vía Google. 

En un video de aproximadamente diez minutos, Gil Tamary se mostró visitando el Monte Arafat, donde los peregrinos musulmanes se reúnen cada año para orar durante el momento más intenso del Haj. Según informó The Times of Israel, Tamary sabía que lo que estaba haciendo estaba prohibido, pero alegó que quería mostrar “un lugar que es tan importante para nuestros hermanos y hermanas musulmanes”. Tamary fue conducido a La Meca por un lugareño que accedió a colarlo en la ciudad santa. Se filmó subiendo al Arafat antes de irse rápidamente, al notar que llamó la atención de varios guardias. 

Un día después de la emisión del documental, tanto el Canal 13 como Tamary debieron disculparse públicamente por el segmento ofensivo, pero se defendieron presentándolo como un logro periodístico relevante. Gil Tamary tuiteó: “Me gustaría enfatizar que la visita a La Meca no tenía la intención de ofender a los musulmanes ni a nadie más. Si alguien resultó perjudicado por la nota, pido disculpas profundamente. El objetivo era mostrar la importancia de La Meca y su belleza”. El Canal 13 agregó: 

Bajo nuestro punto de vista, conocer y reconocer de primera mano un lugar importante solo contribuye a incrementar la tolerancia religiosa y discursiva a partir del aprendizaje y reconocimiento de las creencias del otro. 

Pero estas disculpas y justificaciones no lograron calmar a los usuarios árabes de las redes sociales. “Muchos criticaron al reportero israelí por ‘abusar de la hospitalidad y la apertura saudíes’ y ‘avivar las tensiones religiosas’”, informó The Arab Weekly. Un medio de prensa turco reportó que el hashtag “Un judío en la mezquita sagrada” fue tendencia en Twitter. Un usuario instó a las autoridades saudíes a no “dañar a la nación islámica (…) permitiendo que los judíos profanen la ciudad del Mensajero de Dios”. Incluso un bloguero saudí conocido por sus simpatías hacia Israel, Muhamad Saúd, tuiteó: “Vergüenza y desgracia, Canal 13, avergonzaos de herir a la religión islámica, sois groseros”. Al Yazira informó de que “los medios saudíes, estrictamente controlados por el Gobierno, no cubrieron la noticia. No estaba claro si las autoridades habían aprobado la visita a La Meca del periodista”.

Dada la indignación musulmana generalizada, es dable asumir que la visita de Tamary podría haber complicado los esfuerzos de normalización. La comentarista israelí Caroline Glick opinó que “Gil Tamary infligió un daño innecesario pero tremendo a las relaciones de Israel con los saudíes. Una recompensa estúpida que arrojó una piedra a un aljibe”. Yoav Limor, otro periodista israelí que visitó recientemente el reino, declaró: “Hay cosas que deben decirse: lo que hizo Gil Tamary es una vergüenza para el periodismo”. Una de las pocas reacciones oficiales la ofreció el responsable de la cartera de cooperación regional, Esawi Frej, el segundo ministro musulmán en la historia de Israel, quien calificó el reportaje televisivo de “estúpido” y agregó: 

Ese es un lugar sagrado para los musulmanes. ¿Cuál era el punto? Si quieres un información de allí, ¡envía a un periodista musulmán!… El daño será significativo.

El ciudadano saudí que ayudó al periodista israelí a ingresar a La Meca fue arrestado y será procesado, dijo al poco tiempo la Policía de la ciudad santa. Los medios oficiales saudíes también indicaron que se instituirían “procedimientos” contra Tamary.

Claramente, un caso de jutzpá israelí que salió mal.