Contextos

Turquía prefiere el ISIS a los kurdos

Por Michael J. Totten 

Bandera de Turquía.
"Turquía no es un patrocinador estatal del terrorismo. No es un campeón del ISIS ni está de su lado ideológicamente. No es su patrón ni su armero. Pero está dejando fortalecerse a uno de nuestros peores enemigos mientras pisotea a uno de nuestros grandes aliados"

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, está furioso con el avance de los kurdos sirios contra el ISIS en Turquía.

Valoremos las implicaciones de ese enunciado.

Turquía es miembro de la OTAN. Sobre el papel al menos, es uno de los mayores aliados de EEUU. Por otro lado, el ISIS es el más trastornado ejército de psicópatas del mundo. Incluso Al Qaeda lo repudia. Los kurdos, en cambio, son junto con los israelíes los más fiables aliados de EEUU en el Medio Oriente.

Pues bien, nuestro sedicente aliado piensa que es un problema que uno de nuestros auténticos aliados coseche triunfos ante el más degenerado ejército terrorista del planeta.

Aquí en EEUU llevamos tiempo debatiendo acerca de qué es peor, el eje Siria-Irán-Hezbolá o el ISIS. Expondré las dos posiciones. Irán es el principal promotor estatal del terrorismo, pero el ISIS es más salvaje que cualquiera de los satélites iraníes. Es más posible que el ISIS mate estadounidenses en EEUU, pero no es posible derrotarlo hasta que el eje Siria-Irán-Hezbolá sea laminado, porque un porcentaje sustancial de los árabes suníes de Oriente Medio lo ven como lo único que se interpone entre ellos y el cacicazgo iraní.

No hay una respuesta obvia, pues. Podemos tener un saludable, razonable, cívico debate sobre cómo proceder.

En Turquía, en cambio, las cosas son distintas. Ahí la cuestión es qué es menos malo, el ISIS o los kurdos.

El 25% de la población turca es kurda, y Erdogan, como todos los turcos étnicos, está aterrorizado ante la perspectiva de perder una gran porción de su territorio si el Kurdistán sirio, junto con el iraquí, se liberan. El Kurdistán turco podría ser la siguiente ficha en caer en ese dominó.

No están locos por temer eso.

Pero están reaccionando tratando al ISIS como el mal menor. Si el ISIS puede mantener a raya a los kurdos, la integridad territorial turca está más segura.

“Los comandantes del ISIS nos dijeron que no temiéramos nada porque había plena cooperación con los turcos y nos confirmaron que no pasaría nada”, le dijo a Newsweek un extécnico de comunicaciones del grupo terrorista. “El ISIS ve al Ejército turco como su aliado, especialmente cuando se trata de atacar a los kurdos en Siria. Los kurdos son el enemigo común del ISIS y de Turquía”.

El presidente Obama se quejó recientemente de que Turquía podría hacer “más” para detener el flujo de “militantes” a Siria. ¡Ciertamente, podría! Turquía tiene una extensa frontera con Siria, pero está sellada. He estado allí. En algunas partes hay campos de minas por doquier.

Turquía tiene un Ejército de primer nivel –el segundo mayor de la OTAN–, y si quisiera podría borrar al ISIS de la faz de la Tierra. Si los kurdos sirios consiguen avanzar en territorio del ISIS con su pequeña milicia, Turquía podría liberar a la población siria de Bashar al Asad, de Hezbolá y del ISIS simultáneamente.

No esperemos que lo haga, pero pero es que Erdogan ni siquiera va a reforzar esa frontera.

“Deberías entender algo”, le dijo un contrabandista turco a Jamie Dettmer, del Daily Beast. “No es difícil pasar al califato [el territorio controlado por el ISIS]; pero si vas más allá, al este o al oeste, territorio kurdo, entonces es más difícil evadir a los militares turcos y cruzar la frontera. Ni los pájaros pueden venir desde ahí; y nuestros pájaros no pueden ir ahí”.

Turquía no es Irak. Está mil años por delante de Irak. Es un país serio y capaz, lo opuesto de la incompetencia. No es un accidente ni una coincidencia que el ISIS pueda reabastecerse a través de la frontera turca y los kurdos no. Si Erdogan puede parar a los kurdos en la frontera, también puede hacerlo con el ISIS. No hacerlo es una decisión.

Turquía no es un patrocinador estatal del terrorismo. No es un campeón del ISIS ni está de su lado ideológicamente. No es su patrón ni su armero. Pero está dejando fortalecerse a uno de nuestros peores enemigos mientras pisotea a uno de nuestros grandes aliados.

Estamos llegando al final de un camino.

La OTAN se formó como baluarte antirruso durante la Guerra Fría, y desde el colapso de la Unión Soviética muchos se preguntan por su utilidad. La cuestión parecía respondida con los desmanes de Rusia en Georgia y Ucrania, pero cada vez está más claro que la pertenencia de Turquía a la OTAN es un vestigio de una era superada hace tiempo.

Los diplomáticos y los jefes de Estado a menudo son los últimos en enterarse de los cambios tectónicos en la geopolítica. Se pasan años, incluso décadas, fraguando relaciones y alianzas. En cuanto a las instituciones, son torpes, burocráticas, lentas. Se mueven por inercia. Se invierte mucho en eso. Pero estamos donde estamos.

Cuando la Casa Blanca, el Congreso, el Departamento de Estado y nuestros auténticos aliados europeos estén verdaderamente dispuestos a afrontarlo –y lo harán–, Turquía debe esperar ser tratada en consecuencia.

© Versión original (en inglés): World Affairs Journal
© Versión en español: Revista El Medio