Revista de Prensa

Turquía no merece seguir en la OTAN

 

Recep Tayyip Erdogan, presidente de Turquía.

En este artículo, Tarek Fatah recuerda que, cuando era alcalde de Estambul, Erdogan ya manifestó sus intenciones a favor de convertir a Turquía en un Estado islámico más. Para el autor, la conclusión es clara.

La pregunta que permanece en las mentes de la mayoría de los críticos con este coqueteo turco con el islamismo es esta: ahora que Erdogan tiene poder absoluto, ¿se ha bajado del tren de la democracia o su destino está más al sur, [hacia el] corazón del mundo árabe, como cabeza de un nuevo califato?

Una cosa es segura: Turquía no merece seguir siendo miembro de la OTAN.

Daniel Polisar ha publicado este ensayo con los resultados del estudio de más de 300 encuestas entre la población palestina, llevadas a cabo por los cuatro institutos de opinión más importantes en el ámbito palestino.

Una de las cuestiones más llamativas a las que pretende dar respuesta este trabajo es la manera en que los palestinos ven la violencia contra los israelíes.

Aunque puedan ser lobos solitarios en sentido técnico, o no pertenezcan a una organización con estructura de mando, no están solos en sus comunidades. Al contrario, están rodeados de gente que comparte la mayoría de sus principales creencias, justifica los ataques que llevan a cabo, ve sus acciones como potencialmente valiosas para los objetivos palestinos y con la que se puede contar para venerarlos, a ellos y a sus familias.

Esas actitudes (…) también dificultan que las autoridades palestinas rebajen su incitación a la violencia o realicen grandes despliegues de seguridad para frenar los ataques. Mientras la opinión popular palestina siga así, las erupciones de violencia siempre serán posibles y, una vez iniciadas, podrán iniciar una escalada fácil y rápidamente.

Peter Berkowitz pone de manifiesto la manera injusta en que la Casa Blanca se suele referirse al conflicto palestino-israelí. Los dirigentes estadounidenses cargan las tintas sobre las actuaciones de Israel para defender a sus ciudadanos, mientras rebajan la gravedad de los atentados cometidos por los palestinos, espoleados por sus líderes. Berkowitz pone el acento en el sistema educativo palestino, que fomenta el odio a los judíos, y sugiere que EEUU debería vincular la ayuda económica a la Autoridad Palestina a los progresos que vayan realizándose para evitar que las escuelas y mezquitas palestinas sean fábricas de terroristas.

El factor crucial en la formación de terroristas palestinos (…) es el sistema palestino de educación, incluidos los medios, las escuelas y las mezquitas, que fomentan el odio demonizando a los judíos y negando la legitimidad de Israel. El presidente Obama debería pedir a la Autoridad Palestina que elimine esos textos incendiarios y a los activistas disfrazados de profesores, que frene a sus medios de comunicación y que tome medidas enérgicas contra las mezquitas que educan en el terror. EEUU debería condicionar una parte de la ayuda exterior a los progresos de la Autoridad Palestina en la puesta en marcha de estas medidas vitales.

La Península del Sinaí es una vasta región desértica de 60.000 kilómetros cuadrados, situada en un enclave estratégico entre el Mediterráneo y el mar Rojo. La presencia de terroristas islamistas y tribus de beduinos hostiles al Gobierno egipcio hacen que sea un foco de problemas, agudizados además, especialmente tras la toma de Gaza por parte de Hamás, por la utilización de su frontera con Egipto para todo tipo de contrabando.

La falta de apoyo del Gobierno egipcio a los beduinos que pueblan la zona ha convertido a la península en lugar preferente para la implantación de grupos terroristas, desde Al Qaeda hasta el Estado Islámico.

Para numerosos expertos, el rencor fue la puerta de entrada que permitió a la nebulosa Al Qaeda implantarse en la región a fines de los años 2000 y más recientemente, a EI.

“Esa política empuja cada día a más jóvenes en los brazos de EI”, indica Shérif Mohie Eddin, investigador en contraterrorismo en la organización Iniciativa Egipcia para los Derechos Individuales.

Egipto siempre tuvo serias dificultades para controlar su frontera norte. Su ejército y su policía son con frecuencia blanco de sangrientos ataques. En 2000, la segunda intifada y, más aún, la llegada al poder de Hamas en la Franja de Gaza, en 2007, multiplicaron todo tipo de tráfico, en particular de armas, a través de una red infinita de túneles fronterizos.

“Las diferencias son imperceptibles entre traficantes, jihadistas y movimientos islamistas que exigen la independencia de la península. En todo caso, todos tienen un objetivo común: expulsar a las autoridades del territorio mediante la violencia”, precisa el especialista francés Gilles Kepel.