Revista de Prensa

Turquía, la UE y los refugiados

 

Banderas de Turquía y la UE

El analista turco Serkan Demirtas censura esta utilización bastarda del drama de los migrantes procedentes de Oriente Medio y aboga por preservar los términos del acuerdo actual entre las autoridades europeas y las turcas.

El acuerdo está todavía en vigor y funciona eficazmente. Las cifras muestran un agudo descenso en el número de inmigrantes irregulares que intentan cruzar el Egeo hacia las islas griegas.

Pero en su discurso del pasado día 25 Erdogan criticó duramente a los países de la Unión Europea por no tratar a los refugiados “honestamente” y no cuidar de ellos “con justicia”. Es justo decir que tiene razón en sus críticas al tratamiento europeo de los refugiados, y algunos países en concreto merecen un lenguaje más duro en este tema. Sin embargo, debería ponerse también de manifiesto que considerar el asunto de los refugiados –que han buscado asilo en Turquía huyendo de la guerra– como una ‘carta’ que puede jugarse cuando se necesita no es muy distinto del enfoque no humanitario europeo. Las negociaciones políticas entre Turquía y la UE no deberían llevarse a cabo utilizando como moneda de cambio a los refugiados, que han tenido que dejar sus hogares para salvar la vida.

El analista israelí Dror Eydar titula así este artículo sobre la reciente oleada de incendios que padece su país, y que podría tener una motivación terrorista.

Nuestra tierra está ardiendo debido no sólo a accidentes (algunos de los fuegos fueron, en efecto, causados por negligencia), también a causa de la conducta de incendiarios que han adoptado la errónea creencia de “ni para nosotros ni para ellos”.

Hemos tenido bastante ya de tus suaves palabras, presidente de la Lista Árabe Conjunta, Aymán Odeh. Incluso ahora sigues diciendo que vosotros sois los nativos originales de esta tierra y que por eso no es posible que los árabes estén incendiando el país (…).

(…) Pero nosotros no sólo somos expertos en desastres; sabemos bien cómo levantarnos de las cenizas y del polvo. Ellos queman y nosotros construimos (…) Haifa y el bosque del Carmelo serán rehabilitados, igual que Nataf en las colinas de Jerusalén y Taimón en las de Judea (…) La buena tierra florecerá de nuevo, a pesar de todos los que se levantan contra ella.

El escritor Jack Engelhard hace un juicio sumamente crítico de los frutos que ha rendido Oslo y pide al próximo presidente norteamericano que no cometa el mismo error que sus predecesores.

En nombre de la paz, miles de israelíes han sido asesinados en sus sinagogas, casas, escuelas, autobuses, centros comerciales, restaurantes, carreteras, aceras y en el campo de batalla.

(…) Este votante que votó por Trump y sigue escribiendo en su favor confía en que, gracias a su instinto, Trump sospeche de la palabra ‘paz’ como parte de cualquier acuerdo.

Primero, antes que nada, generaciones de árabes palestinos tendrán que desaprender todo el odio que se les ha inculcado en las aulas. Eso llevará más de los ocho años durante los cuales los americanos rezarán por el bienestar de Trump y su éxito en el cargo.