Revista de Prensa

Turquía: la democracia, amenazada de extinción

 

Bandera de Turquía.

The New York Times editorializa sobre la deriva autoritaria de Erdogan y sus pretensiones de cambiar el sistema político turco, puestas aún más de manifiesto con el cierre del diario Zaman, contrario a la línea política del Gobierno.

Este asalto es solamente el último de los movimientos crecientemente autoritarios de Erdogan, que han incluido el encarcelamiento de los críticos, el apartamiento de los militares y el reinicio de la guerra con los separatistas kurdos. Ahora, él controla la mayoría de los medios de comunicación y ha convertido a Turquía en líder entre los países que encarcelan periodistas. Junto con la campaña para acabar con la libertad de prensa, los fiscales han abierto casi 2.000 casos contra ciudadanos turcos en los últimos 18 meses por insultar a Erdogan, que allí es delito.

Turquía estuvo una vez en camino de convertirse en un modelo islámico de democracia, aunque ahora parece improbable que Erdogan creyera en los principios democráticos. El hecho de que esté llevando el país más cada vez más lejos de esa senda plantea serias dudas sobre si Turquía puede seguir siendo un miembro fiable de la OTAN, que fue fundada como una alianza de seguridad basada en unos valores comunes.

Aykan Edermir analiza los conflictos internos del Partido Republicano del Pueblo (CHP), de corte laico y la principal formación opositora a Erdogan, que le impiden conquistar más capas del electorado turco, mayoritariamente conservador y de derechas.

A pesar de algunos avances, el CHP sigue cosechando magros resultados. El partido quedó en segundo lugar de las elecciones generales de noviembre, obteniendo el 25 por ciento de los votos frente al casi 50 porciento del AKP. Si el partido opositor quiere reavivar su alicaída fortuna, sus cuadros tendrán que elevarse por encima de las luchas intestinas y unirse en una causa común para derrotar a Erdogan. Si se le deja sin control, el presidente turco continuará consolidando su poder en detrimento no sólo del CHP, sino de la propia democracia turca.

The Times of Israel publica un alegato de Basem Eid sobre la responsabilidad de los propios palestinos en la búsqueda de una paz definitiva y un futuro digno.

Eid pide que se deje de utilizar a los palestinos como carne de cañón en la guerra árabe contra Israel.

Para alcanzar la paz con Israel necesitamos cambiar nuestro enfoque. Tenemos que aceptar que el derecho de retorno se resolverá a través de compensaciones financieras que permitan a los refugiados palestinos instalarse en los países árabes o en Palestina. Tenemos que aceptar que la seguridad de Israel es la llave de cualquier solución. Tenemos que aceptar que Jerusalén Este seguirá siendo parte de Israel.

Alon Levkowitz pone el acento en las implicaciones que puede tener para Oriente Medio la presencia, cada vez más activa, de China en la región. Israel tiene aquí una oportunidad para ganarse a un socio estratégico en el terreno comercial y en el político.

La visita del presidente chino, Xi Jinping, a Oriente Medio no indica un inminente nuevo equilibrio de poder en la región, pero sí sugiere el inicio de una mayor implicación a largo plazo; una posibiliddad que Israel y los demás Estados de Oriente Medio deberían tener en cuenta. Israel debería continuar mejorando sus relaciones políticas y económicas con China, pero sin perder de vista las constantes tensiones entre Washington y Pekín.