Revista de Prensa

Trump y los conflictos de Oriente Medio

 

Mapa de Oriente Medio

¿Seguirá el presidente electo la senda de su predecesor en la Casa Blanca, marcada por la inacción, o, por el contrario, tratará de llevar a cabo una intervención decidida? El veterano periodista saudí Abderramán al Rachid se hace esta pregunta, junto a otras más directas sobre asuntos vitales, como las actividades de Irán en la región.

¿Pondrá límites la Administración Trump al caos iraní o continuará adoptando la política aislacionista de Obama? ¿Es posible revivir la alianza de los países moderados con EEUU, que solía incluir a los países del Golfo, Egipto y Jordania (…)? (…) ¿Será posible proponer un proyecto colectivo a la región para frenar el caos [y] restaurar la estabilidad (…)? ¿Quiere el presidente electo restaurar Irak, un país en el que el cambio costó la vida de 4.000 soldados americanos y miles de millones de dólares? Se espera que Washington rechace las intervenciones de Irán e insista en la independencia y soberanía de Irak, con lo que éste puede convertirse en un Estado libre que no se someta a los designios de los clérigos o al mandato de la Guardia Revolucionaria Iraní.

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En los últimos seis años, el Gobierno de Obama intentó ignorar esas crisis y el resultado es que las amenazas se han agravado. La nueva Administración no puede seguir adoptando las mismas ideas que han traído las peores tragedias a la región.

El potentado emiratí Jalaf Ahmad al Habtur critica con dureza las manifestaciones contra el presidente electo estadounidense que ponen en duda su legitimidad. Habtur cree que el ejercicio del poder moderará su locuacidad, y confía en que Trump siga el ejemplo de Ronald Reagan, que también demolió los pronósticos más agoreros cuando empezó a gobernar.

Los que están decididos a arruinar con protestas ese día [el de su asunción como presidente, el próximo 20 de enero] se están pegando –a sí mismos y a sus conciudadanos– un tiro en el pie. Cuando los americanos tiran en direcciones contrarias, nada se resuelve. América necesita unidad, no división. El país necesita curarse desesperadamente. El presidente Obama lo sabe, por eso ha dejado a un lado todos los insultos y malos sentimientos para dirigirse caballerosamente a su sucesor.

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Una vez designe a su equipo, denle un respiro de al menos un año para que demuestre lo que puede hacer. En el ámbito de la política exterior, mi esperanza es que renegocie el acuerdo nuclear con Irán, trabaje para poner fin a la carnicería siria y limpie nuestro planeta del doble azote del terrorismo y el extremismo.

Mi predicción: al igual que el presidente Ronald Reagan fue un hombre diferente al actor que se atrevió a postularse para la más alta magistratura y fue ridiculizado por ello, el presidente Donald Trump reunirá sus puntos fuertes personales, se rodeará de gente experimentada y se crecerá en esta ocasión. Así como el hombre da forma al cargo, también el cargo modifica al hombre.

Murat Yetkin analiza en esta nota las implicaciones que la victoria electoral del candidato republicano puede tener en las relaciones entre Ankara y Washington. Yetkin se detiene en dos cuestiones básicas: el apoyo estadounidense a las milicias asociadas al PKK y la extradición del clérigo Fethullah Gülen, al que Erdogan acusa de estar detrás de la intentona golpista del pasado 15 de julio.

El desacuerdo en torno a las YPG [Unidades de Protección del Pueblo, milicia vinculada al Partido de los Trabajadores del Kurdistán –PKK–, que opera en Siria contra el Estado Islámico con apoyo occidental] es uno de los dos principales problemas entre Washington y Ankara ahora mismo: Turquía quiere que pare el apoyo y el suministro de armas a las YPG por parte de EEUU, y a cambio cooperará más contra el ISIL en Siria e Irak.

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El segundo gran problema es el caso del predicador islamista Fethullah Gülen, actualmente en Pensilvania. (…) Ankara quiere que lo extraditen o que, al menos, lo pongan bajo custodia (basándose en un acuerdo legal previo entre los dos países) para que deje de dar instrucciones a su red secreta dentro y fuera de Turquía.

El asunto Gülen es tan importante para Ankara que incluso en su mensaje de felicitación a Trump el primer ministro Binaly Yildirim se refirió a ello como una prueba de fuego para mejorar las relaciones entre Turquía y EEUU a corto plazo.

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Si los asuntos Gülen e YPG son abordados, la actual tensión en las relaciones entre Turquía y EEUU puede incluso dar lugar a una mayor cooperación en asuntos regionales con el presidente Trump.