Revista de Prensa

Trump, Netanyahu y la estrategia de 'Palestina Primero'

 

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Ben Cohen denuncia lo injustificado del pesimismo que ha cundido tras la reunión del presidente estadounidense y el premier israelí en relación con la llamada solución de los dos Estados. Para Cohen, la que ha quedado desactivada es la tesis predominante de que el conflicto ha de ser considerado eminentemente desde el punto de vista palestino.

‘Palestina Primero’ nunca significó simplemente que los palestinos deberían ocupar el primer lugar en los miles de luchas religiosas y nacionales de Oriente Medio. También describe la visión de que la carencia de un Estado palestino, y la demanda insatisfecha del ‘retorno’ de todos los árabes refugiados tras la guerra de 1948 y sus descendientes, está en el centro de todos los males de la región. Es esa presunción la que ha quedado dramáticamente destrozada en la reunión entre Trump y Netanyahu.

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El enfoque regional para la pacificación esbozado por Trump y Netanyahu, basado en una asociación entre Israel y los Estados árabes suníes, es ante todo el reconocimiento de que hay graves problemas relacionados con las fronteras creadas a raíz de la I Guerra Mundial. Si Israel va a alcanzar la paz con los palestinos, y si los palestinos convierten finalmente su Autoridad en algo parecido a un Estado fiable y funcional, entonces los Estados árabes que todavía han de forjar su propia paz con Israel han de liderar el proceso. Al hacerlo, desmontarán la falacia de que, solo por existir, Israel es la fuente de los problemas de la región. Si llegara ese momento, espero que todos –árabes y judíos juntos– lo encuentren liberador.

Jonathan Schanzer, vicepresidente de la Foundation for Defense of Democracies, apuesta en este artículo por distinguir entre las distintas facciones de la Hermandad y no incluir a todo el movimiento en la lista de organizaciones terroristas

No es un secreto por qué la Hermandad Musulmana está en el punto de mira. Su cosmovisión, llena de odio y antioccidental, ha sido utilizada durante mucho tiempo por grupos terroristas yihadistas.

(…) en Libia, Siria y el Yemen (partido Islah) tiene lazos evidentes con los yihadistas. (…) en Jordania (el Frente de Acción Islámica), donde se ha distinguido como entidad política, quizá fuera más difícil de designar [como organización terrorista].

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La Administración [estadounidense] tiene un número de opciones a su disposición (…) Dado que perseguir al buque insignia puede que no se sostenga bajo un punto de vista legal, un enfoque progresivo puede que tenga mayor probabilidades de éxito.

El analista turco Murat Yetkin extrae conclusiones del reciente encuentro, en la capital rusa, de las organizaciones nacionalistas kurdas presentes en los países entre los que se reparte geográficamente el Kurdistán, y cómo puede afectar a la evolución de los acontecimientos en Siria.

Es interesante que el mismo día de la reunión de los kurdos en Moscú no pudo llevarse a cabo en Astaná una ronda sobre el alto el fuego [en Siria], porque algunos grupos rebeldes se quejaron de que los rusos no habían sido capaces de detener los ataques del régimen de Bashar al Asad contra ellos, como se acordó en la primera ronda de las conversaciones. Turquía, por otro lado, quiere que las conversaciones de Astaná se centren en consolidar el alto el fuego y dejen el futuro político de Siria para las negociaciones de Ginebra, programadas para el 23 de febrero. Sigue siendo un interrogante qué posición adoptarán los turcos, mientras Rusia y EEUU insisten en que el PYD [Partido de la Unión Democrática, kurdo] tiene que tomar parte en las conversaciones, lo que podría suponer la exclusión de Turquía, el país con la frontera más grande con Siria.

Sin embargo, parece que la reunión de Moscú puede marcar un punto de inflexión en el futuro no sólo de Siria, sino de Oriente Medio en general.