Revista de Prensa

Tensión entre Rusia y Turquía en el Mar Negro

 

El presidente de Rusia, Vladímir Putin

La actividad militar rusa en el Mar Negro genera gran preocupación en Turquía, país miembro de la OTAN. De ahí que Recep Tayyip Erdogan demande más atención a sus socios. Y es que sigue bien presente en la mente de todos el derribo de un caza ruso en la frontera turco-siria mientras participaba en operaciones en defensa del régimen de Damasco, gran enemigo de Ankara.

Barçin Yinanç, analista de Hürriyet, da una idea para mitigar la sensación de inseguridad de los turcos.

Una fórmula podría ser desplegar varios buques de guerra turcos en el Mar Negro que operaran bajo bandera y misión de la OTAN. Esto aseguraría una presencia de la OTAN en el Mar Negro sin violar la Convención de Montreux.

Pero Turquía puede encontrar difícil convencer a sus aliados de esta fórmula, dado que a algunos de ellos no les va a gustar la idea de ver a la OTAN en pleno curso de colisión entre Turquía y Rusia en el Mar Negro. Después de todo, algunos miembros de la OTAN no están todavía convencidos de los argumentos aportados por Turquía sobre por qué los cazas turcos derribaron al avión ruso.

En todo caso, la cumbre de la OTAN en Varsovia será uno de los encuentros más interesantes por lo que hace a las relaciones de Turquía con Occidente y Rusia.

Faisal J. Abás, director de la versión en inglés de Al Arabiya, se refiere en este artículo a la política exterior rusa y la relación de amor-odio de Moscú con Washington. En el tablero de Oriente Medio se juega gran parte de esta partida, con especial atención a lo que sucede en Siria, donde Rusia mantiene una posición también vacilante en torno a la supervivencia política del dictador Bashar al Asad.

Los expertos con los que he hablado dicen que el apoyo de Rusia al presidente sirio, Bashar al Asad, es una cuestión de principios, y citaron la preocupación de Moscú por la estabilidad global y sus pocas ganas de ver la debacle libia (de la que acusan a EEUU) repetida en Siria.

Si este es el caso, se podría deducir con seguridad que Moscú no tendría problema con la sustitución de Asad si se hace de manera que se preserve Siria, o lo que quede de ella. Al menos es lo que se desprende de los recientes comentarios de la portavoz oficial del Ministerio ruso de Exteriores, Maria Zajárova. En marzo dijo a la agencia local Sputnik News que Rusia apoya a la autoridad legítima de Siria, “no personalmente a Asad”.

Esto fue percibido de manera positiva por muchos en la oposición siria y entre sus patrocinadores del Golfo. Sin embargo, parece haber puntos de vista conflictivos (…) Algunos consejeros pueden sentir que sería demasiado compromiso y una victoria para el bando que apoya EEUU. (…) numerosos funcionarios rusos de alto rango han dejado claro que no forzarán a Asad a abandonar el poder, especialmente si es reelegido por su pueblo (o lo que quede de él).

Diana Mukaled, del canal libanés Future Television, recoge el caso de la petición que Netanyahu hizo a Putin en fechas pasadas de la devolución de un tanque capturado por el Ejército sirio durante la guerra del Líbano de 1982, de alto valor simbólico para las familias de los soldados. Detrás de esta historia hay una enseñanza muy valiosa.

Esto pone fin a todas las mentiras sobre la Resistencia. El tanque fue capturado por Siria, líder de la resistencia árabe, que se lo entregó a Putin para que pudiera regalarlo a Israel como muestra de respeto hacia sus soldados. Esto ocurre mientras Hezbolá está combatiendo junto con Rusia a los grupos infieles en Siria –grupos que, se dice, están apoyados por Israel.

También se dice que Israel ha tenido apoyo ruso en el asesinato de líderes de Hezbolá. ¿Puede haber algo más complicado que eso? El silencio vergonzoso de la resistencia, sus medios de comunicación y los que la apoyan es ensordecedor.

El régimen sirio es gobernado con puño de hierro, todo en nombre de la resistencia contra Israel. Hezbolá ha hecho lo mismo en Líbano y su lucha en Siria también es en nombre de la resistencia contra Israel.

Sin embargo, en la guerra siria, Israel ya no es un enemigo, aunque mate a dirigentes de Hezbolá. Tan es así que se pide el retorno de un tanque debido a su simbolismo. Es el tanque de un enemigo que ya no lo es.