Revista de Prensa

Solución dos Estados: no es el momento

 

Banderas de Palestina e Israel.

La antropóloga Jillian Lennon advierte en este artículo del riesgo de asumir las pretensiones palestinas apoyadas por la ONU, tales como el supuesto derecho de retorno de los palestinos a Israel.

Hay alrededor de 6 millones de judíos en Israel. ¿Qué cree el mundo que sucedería con el ‘derecho de retorno’ de los árabes? Israel no es suicida. No aceptará un prefabricado ‘derecho de retorno’ para gente que ha declarado sus perversas intenciones y sigue actuando en función de una agenda genocida.

Si los actos terroristas cesan y los árabes de los territorios en disputa así lo desean, Israel probablemente dará a las zonas y aldeas árabes reconocimiento como Estado árabe independiente, pero eso no es lo que quiere realmente la Autoridad Palestina. Ellos saben que una Palestina independiente se verá sumida de inmediato en la guerra sectaria que impera en el resto de Oriente Medio. Por lo tanto, de cara a Occidente, la Autoridad Palestina (…) impone (imposibles) condiciones como el ‘derecho de retorno’ a Israel, mientras mantiene a su propio pueblo en un estado de rabia contra la mera existencia de Israel, haciendo creer a las jóvenes generaciones de árabes que la yihad y el martirio contra civiles israelíes está justificado por un dogma religioso, una identidad indígena prefabricada e historias inventadas sobre las agresiones y la brutalidad israelíes.

El analista Ben Cohen recuerda en esta pieza para The Algemeiner el exterminio al que está siendo sometida la minoría yazidí por parte de los terroristas del Estado Islámico. La negativa del Parlamento iraquí a conceder a los yazidíes un territorio autónomo es, a juicio del autor, un grave error que pone en riesgo la supervivencia de este grupo étnico-religioso.

Lo que resulta preocupante es que las medidas para proteger a los yazidíes de nuevas brutalidades han sido obstaculizadas por decisión del Parlamento iraquí. Cómo sólo los judíos de los países de Oriente Medio sabemos muy bien, ser una minoría en medio de la profunda inestabilidad de las sociedades musulmanas y árabes es un destino que nadie querría. La única manera de protegerse a uno mismo pasa por ejercer cierto grado de autodeterminación, incluido el derecho a la autodefensa, con garantías internacionales. Después de todo, nosotros los judíos sólo estuvimos en disposición de decir ‘nunca más’ una vez asegurada la herramienta para evitar futuras persecuciones en forma del Estado de Israel. Las otras minorías religiosas de Oriente Medio no merecen menos.

Para muchos, Jerusalén y Riad parecen destinadas a convertirse en socios estratégicos ante un enemigo común, Irán, con cada vez mayor presencia en la región. Sin embargo, Salman al Ansari, del Saudi American Public Relation Affairs Committee, cree que hay otros argumentos a favor de esta alianza y abunda en las implicaciones que una decidida y más estrecha colaboración entre ambos países podría generar para la estabilidad y prosperidad de todo Oriente Medio.

Los cambios rápidos requieren acciones rápidas y decisivas para alcanzar una nueva estrategia política, económica y de seguridad centrada en una política en la que todos ganen. Tanto Arabia Saudí como Israel deberían reconocer que mientras todos esos beneficios bilaterales parecen estratégica y económicamente atractivos sobre el papel, solo tendrán una oportunidad para materializarse si se respaldan por un plan más amplio que cumpla los términos exigidos por ambas partes.

Impedir la colaboración en cualquier forma sofocaría inevitablemente una oportunidad histórica para el crecimiento, el desarrollo y la consolidación de los objetivos mutuos de ambos países, [que llevaría] Oriente Medio a una era de paz y prosperidad sin precedentes.