El Blog

Sobre el atentado terrorista en Jerusalén

 

Por su interés, reproducimos el comunicado que emitió ayer la ONG española ACOM (Acción y Comunicación sobre Oriente Medio).

El atentado de hoy en Jerusalén, la capital de Israel, prueba que esa nación amiga sufre la misma lacra yihadista que el resto de los países occidentales, con los mismos fines de terror, sumisión y dominación y los mismos medios, como los atropellamientos, que, una vez ensayados contra los israelíes, se exportan también contra los ciudadanos de Europa.

Por eso, mostrar ante estas salvajadas contra el Estado judío nada que no sea solidaridad y apoyo sin cualificaciones ni excusas no es otra cosa que justificar esos actos terroristas, en Israel y en nuestro continente.

El Gobierno de España tiene la seria responsabilidad de financiar a la Autoridad Palestina, que desde sus medios y escuelas jalea el terrorismo. El Gobierno financia con nuestro dinero una embajada palestina que glorifica el terrorismo y a un Gobierno palestino que nombra calles y plazas con nombres de mártires asesinos sanguinarios. Las subvenciones de nuestro Gobierno van, entre otras cosas, a financiar el 8% del presupuesto de la AP que se destina a apoyar a los terroristas presos y a sus familias.

Recordamos al Gobierno de Rajoy y al ministro Dastis que su reciente voto contra Israel en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas dio argumentos a los que no quieren ninguna solución negociada sino la perpetuación de la Yihad hasta la desaparición del único Estado judío. Dieron alas a la élite cleptómana palestina, que modula la intensidad de violencia a su conveniencia. Nuestro Gobierno participa en el linchamientos de nuestro aliado israelí y le exige frivolidades como la de aceptar un Estado fallido en manos de yihadistas al otro lado de la calle. Y todo ello mientras está por verse la mínima crítica, demanda o exigencia por parte del Gobierno de Rajoy a los palestinos, no ya sobre su nula voluntad de negociar y sus incumplimientos de acuerdos, sino al menos sobre su cínica connivencia con el terrorismo, financiado por los contribuyentes españoles.