Revista de Prensa

Siria: tras el Estado Islámico, Irán

 

Bandera de Irán

Eyal Zisser, de la Universidad de Tel Aviv, considera que el estatus que para Siria están negociando Estados Unidos y Rusia resulta tremendamente perjudicial para los dos grandes aliados de EEUU en la zona: Israel y Jordania.

(…) Washington no tiene una estrategia para el día después de la derrota del Estado Islámico, y esencialmente está dispuesto a dar a Moscú las llaves de Siria para que pueda asegurar la estabilidad y la calma en el país. Aparentemente, al precio de que Asad mantenga el poder. La continuidad de la presencia de Irán en toda Siria, incluso si la zona fronteriza con Israel está actualmente fuera de alcance, parece que forma también parte del acuerdo ruso-americano.

Así pues, la caída del ISIS sólo significa que la amenaza que se cernía sobre Jordania e Israel va a ser reemplazada por una mucho más importante, la de la República Islámica de Irán.

Eso es lo que sostiene en el Jerusalem Post el analista de seguridad Ehud Eilam, que llama la atención sobre el tremendo arsenal que ha acumulado la organización terrorista libanesa de obediencia iraní Hezbolá en el sur del País del Cedro.

El principal problema de Israel actualmente no es Siria sino el Líbano, donde Hezbolá atesora 150.000 cohetes y misiles. Algunos son bastante precisos y otros cubren la totalidad de Israel. Hezbolá puede desplegar algunos en Siria, pero entonces habrá de dividir sus fuerzas entre el Líbano y Siria. Podría ser un restricción importante para este grupo, que ya ha de recuperarse de las más de mil bajas que ha sufrido en Siria.

(…) Israel ha de vigilar y tratar de reducir la presencia iraní en Siria. Ahora bien, hay varios factores que sugieren que la situación de Israel en lo que respecta a Siria no es tan mala.

Si hay una nueva guerra en Gaza, Israel se empleará con mucha más contundencia que en las últimas, advierte Yaakov Lapin, del Begin Sadat Center for Strategic Studies (BESA); porque Jerusalén, explica, ha cambiado de objetivo.

En los últimos tres conflictos con Hamás, el objetivo de Israel fue crear disuasión, pero ahora esto se va a dejar de lado. Cualquier futura confrontación armada con Gaza estará presidida por un nuevo objetivo israelí: la consecución de una rotunda victoria.