Contextos

Siria se complica

Por Roland J. Behar 

Bandera de Siria con una mano teñida de rojo estampada.
"El Ejército Sirio Libre ha sido el grupo de entre la resistencia más apoyado por Occidente, pero su influencia disminuye por minuto ante los ataques de los islamistas de Al Qaeda, especialmente en el norte del país y en la frontera con Turquía""A nadie le conviene que Siria se convierta en una plataforma de lanzamiento para un movimiento yihadista global"

Aunque lejos de las cámaras, por haber estado el foco de atención sobre el erróneo tratado con el régimen iraní, Siria se complica. El general Salim Idris, del Ejército Sirio Libre (ESL), ha hecho unas sorprendentes declaraciones: ha dicho que el ESL está dispuesto a cooperar con el régimen de Damasco para destruir a los grupos de la resistencia vinculados a Al Qaeda. Sin duda, sus declaraciones han provocado un tsunami de reacciones dentro y fuera del país. Idris demostró su debilidad y desesperación al colgarse de la soga equivocada.

La primera consecuencia, muy grave, es que esas declaraciones han minado la ya discutida credibilidad de los rebeldes. Se complica mucho más este macabro juego, que ya ha producido cientos de miles de cadáveres, mutilados y desplazados. La difusa línea que delimitaba los campos se hace cada vez más borrosa, reafirmándose lo tantas veces repetido por espectadores y participantes: es muy difícil decidir a quién apoyar y a quién no, dado lo incierto del resultado final.

Al mismo tiempo, en el terreno, estos rebeldes moderados, pese al supuesto apoyo occidental, han sufrido derrota tras derrota, incluso han perdido posiciones que habían logrado anteriormente; además, han sido parcialmente desplazados de la cúpula de la resistencia en beneficio de los yihadistas, quienes propugnan una agenda y una ideología contrapuestas a las del ESL y están mejor financiados y organizados.

Los diferentes grupos de la resistencia se encuentran asimismo enfrascados en una intensa contienda por ganarse el favor y los recursos que se ha prometido estarán disponibles luego de una reunión que tendrá lugar en Ginebra en enero. Allí se tratará de dilucidar a quién dar qué, de acuerdo a la importancia de cada cual en el conflicto.

Por otra parte están los saudíes y su Frente Islámico, integrado por salafistas y yihadistas que, aunque posiblemente sean ideológicamente menos extremistas que Al Qaeda, están bien lejos de la posición más moderada y prooccidental del ESL. Estos grupos propugnan sin reparo implantar en Siria un Gobierno islámico regido por la sharia, con nada de democracia secular. Sus atrocidades han sido de tal magnitud que han llamado la atención de Human Rights Watch.

El ESL ha sido el grupo de entre la resistencia más apoyado por Occidente, pero su influencia disminuye por minuto ante los ataques de los islamistas de Al Qaeda, especialmente en el norte del país y en la frontera con Turquía. La desintegración del FSA implicaría un duro golpe para los intereses occidentales de influir positivamente en el resultado del conflicto.

Al parecer, la mayoría de los resistentes coincide en que la gran amenaza es Al Qaeda, pero aun así las luchas intestinas no auguran nada bueno, dado el criterio general de que los islamistas no han de cumplir ningún acuerdo que se logre ante un debilitado ESL.

A nadie le conviene que Siria se convierta en una plataforma de lanzamiento para un movimiento yihadista global: ni a los rusos, ni a los americanos, ni a los europeos ni, fundamentalmente, los países vecinos de aquélla. En Europa les preocupa además que algunos de sus ciudadanos se hayan unido a las filas de Al Qaeda en Siria, pues en un momento dado podrían regresar para proseguir su lucha en suelo europeo.

La duda entre eliminar totalmente a Al Asad y tratar de moderarlo se incrementa ante un futuro tan incierto, si bien gran parte de los actores coinciden en que resulta fundamental derrotar a Al Qaeda.

Los saudíes no entienden ni aprueban el modo de gobernar que los occidentales proponen, y por supuesto no lo practican. Su principal objetivo es frenar la influencia chiita iraní en el Medio Oriente. La idea de que Siria caiga bajo la égida de unos extremistas sunitas les es más atractiva que la existencia de un régimen controlado por Irán. Cuánto se opondrán a los objetivos de Occidente, habrá que verlo.

Pienso que cada vez se complica más la situación y los resultados son impredecibles. ¿A usted no le parece?