Revista de Prensa

Siria: ¡dejad de llamarlo "guerra civil"!

 

Bandera de Siria con una mano teñida de rojo estampada.

Lo afirma Hanin Ghaddar, del Washington Institute, en esta pieza en la que explica por qué tal consideración beneficia al dictador Bashar al Asad y a su imagen en la escena internacional.

En los cinco últimos años, Siria se ha convertido en muchas cosas: una crisis de refugiados, una ciénaga regional, una pesadilla occidental, un refugio de terroristas, un juego de poder ruso y el núcleo de las ambiciones de Irán. Para la comunidad internacional, sin embargo, es una guerra civil.

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Esas simplificaciones son inexactas y peligrosas. Absuelven a la comunidad internacional de toda responsabilidad y proporcionan a Bashar al Asad una pátina de legitimidad. Liberan a Rusia e Irán –implicados activamente, con tropas, en el conflicto– de culpabilidad y permiten a los grupos terroristas internos justificar su implicación y violencia.

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Llamarlo guerra civil tiene graves implicaciones políticas, como proteger a Asad. Puede que sea un dictador odioso, se dice, pero estabiliza. También da la impresión de que todo esto es un conflicto interno, lo que permite a las potencias occidentales y las organizaciones internacionales no tomar partido. Como resultado de toda esta inacción, el mundo asiste al éxodo de refugiados sirios, a la esterilización de los esfuerzos estadounidenses por parte de Rusia e Irán y a ataques terroristas en ciudades europeas.

La dramática situación de la segunda ciudad de Siria y las atrocidades sin fin que padece gran parte de su población interpelan directamente a la conciencia del resto del mundo. Así lo cree el periodista saudí Turki Aldajil, que trae a colación la dura condena de un conocido premio Nobel de Física.

El eminente científico y físico Stephen Hawking siente “abominación” por lo que está ocurriendo en Siria. Así lo expresó hace un tiempo, en un conocido llamamiento al mundo, cuando apeló a lo que quedara de sentido de la humanidad.

“Debemos trabajar juntos para parar esta guerra y proteger a los niños de Siria. La comunidad internacional ha mirado desde fuera mientras el conflicto se agrava, engullendo toda esperanza. Como padre y abuelo, veo el sufrimiento de los niños de Siria y tengo que decir: basta ya. El principio universal de la Justicia puede que no esté fundado en la física, pero no es menos fundamental para nuestra existencia”, dijo.

Lo que está ocuriendo en Alepo avergüenza al mundo y es una mancha en nuestra historia compartida. Sí, es ese sentido de “abominación”, como lo expresó el digno científico. Es ésta una época en que los asesinos se deleitan derramando sangre de niños y los sectarios se dedican a devorarse los hígados.

El veterano periodista saudí Abderramán al Rachid censura la financiación exterior de grupos terroristas en Siria dentro del bando opositor a Bashar al Asad, puesto que ese hecho sirve para justificar la participación de Rusia e Irán en el conflicto bélico.

Durante cinco años, la guerra en Siria se ha desarrollado entre dos bandos principales: grupos que representan a la mayoría del pueblo sirio y el régimen militar. La financiación del terrorismo, un peligroso error estratégico, también se ha convertido en un factor en esta guerra.

(…) Con el surgimiento de estos grupos terroristas, los países occidentales encontraron una excusa para justificar su rechazo a proporcionar armas avanzadas a la oposición. Esto ayudó al régimen a bombardear brutalmente, asesinar y desplazar a la población.

Esos errores no son la única razón detrás de la caída de Alepo y de la pérdida de territorios liberados. La implicación de Rusia e Irán en la guerra y la indulgencia de la Administración americana al abordar esa alianza ha dado como resultado la trágica situación a la que estamos asistiendo hoy en día.