Revista de Prensa

Si los palestinos quieren un Estado, que hagan lo que hicieron los sionistas

 

Bandera palestina

Por su interés, traducimos un extenso fragmento del artículo que publicó el pasado 28 de noviembre el analista Benny Avni en el New York Post.

(…) en Turtle Bay [por el emplazamiento de la sede de la ONU en Nueva York] se [lamentan] de que sólo la mitad de la promesa del plan de partición [del Mandato de Palestina] se ha cumplido: Palestina, aunque reconocido en la ONU como Estado sin derecho a voto, aún no es independiente. Aún tiene que ser reconocida por muchas de las principales democracias, empezando por EEUU.

¿Por qué? Porque los árabes, como eran denominados en el plan de partición de 1947, nunca han emprendido realmente las tareas necesarias para ser un Estado.

En su lugar, lo primero que hicieron fue emprender la guerra de 1948 para deshacer el Estado judío. (…)

(…)

Mucho antes de la partición, los sionistas tenían partidos políticos rivales, activos y eficaces sindicatos, universidades, institutos de investigación científica. La prensa libre prosperaba, empezó a desarrollarse el sistema legal y, pese a las luchas entre las milicias judías de los primeros tiempos, se formó un Ejército unificado bajo mando civil tan pronto se declaró la independencia.

No era perfecto. Nada lo es. Pero los sionistas no andaban prometiendo ser una democracia estable en algún momento del futuro. Sino que cumplían lo que decían en el mismo momento.

No así los palestinos. Ellos siempre están declarando el Estado, pero su lucha por el reconocimiento en la ONU ha puesto el carro antes que los bueyes.

En las ciudades palestinas de la Margen Occidental y en la Gaza gobernada por Hamás, las diferencias políticas se resuelven por la fuerza. Los grupos armados se enfrentan violentamente los unos a los otros. Los poderosos controlan el sistema legal. La corrupción campa por sus respetos. El disenso es reprimido. Pronto hará diez años del final del mandato del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, que sin embargo sigue conservando el poder.

Ni las Naciones Unidas, ni la Liga Árabe, ni el plan saudí, ni el nuevo acuerdo del presidente Trump ni el BDS (…) nada ni nadie creará el Estado palestino. Sólo los palestinos pueden, y están muy lejos de conseguirlo.