Revista de Prensa

Si caen Abás... y la Autoridad Palestina

 

Mahmud Abás.

La analista israelí Caroline B. Glick refiere en esta pieza para The Jerusalem Post las acuciantes dificultades a que se enfrenta el rais en su intento por mantener el poder en la Autoridad Palestina, que de hecho ha perdido el control de buena parte del territorio que tiene encomendado. Los tiempos en que Abás era el único interlocutor de Israel parecen haber terminado.

Guste o no, se acerca rápidamente el día en que la Autoridad Palestina que hemos conocido durante los últimos 22 años dejará de existir.

Las fuerzas de seguridad –entrenadas por EEUU– del líder de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, han perdido el control de las ciudades palestinas en Judea y Samaria. Las burocracias [del ‘rais’] –financiadas por la UE y EEUU– están a punto de perder el control de los gobiernos locales ante Hamás. Y las milicias de Fatah se están revolviendo contra él.

(…)

Dieciséis años después de la fallida cumbre de Camp David, la ficción de la solución de los dos Estados está a punto de derrumbarse de una vez por todas. La única pregunta relevante hoy es qué intentará hacer Israel a continuación.

El Dr. Edy Cohen, investigador de la Universidad Bar Ilán, repasa en Israel Hayom los casos de los principales países en conflicto, en trance de disolverse y dar paso a nuevas entidades territoriales.

La propaganda árabe siempre ha repetido como los papagayos el mantra de que los sionistas, en conjunción con EEUU, están tratando de fragmentar y dividir los Estados árabes para hacerse con el control de los recursos de Oriente Medio, y todavía hoy podemos ver columnas de opinión en la prensa árabe que acusan a Israel de tal conspiración. En cambio, y en un irónico giro del destino, vemos que durante los últimos años son los árabes los que han provocado su propia fragmentación, lo que puede acabar en que alguno de esos Estados sea dividido y emerjan nuevas entidades en nuestra región.

(…)

Esto no es lo que imaginábamos que sería Oriente Medio hace 20 años. La realidad de la situación ilustra cómo la estabilidad es un concepto extraño en Oriente Medio y que nadie sabe cómo pueden desarrollarse los acontecimientos.

El analista Theodore Karasik explica en este artículo para Al Arabiya las claves de la reciente cooperación entre Arabia Saudí y China. Según Karasik, la Visión 2030, el plan estratégico diseñado por Riad para encarar el futuro, exige unos poderosos vínculos con Asia Central.

Esta creciente relación geoestratégica se desarrolla en diferentes escenarios. La intersección de la seguridad asiática, donde opera OBOR [siglas de la iniciativa estratégica china para ganar influencia en los asuntos mundiales], es de la mayor importancia para Arabia Saudí por la visión estratégica del rey Salman de Asia Central como un nexo entre las dos potencias.

Los adeptos del Estado Islámico tienen un gran interés en Asia Central, que afecta directamente a los intereses tanto de Arabia Saudí como de China. Esos extremistas miran a ambos países con un fuerte deseo de atacarlos en el nexo histórico de los grandes poderes en Asia Central. A corto plazo, se necesita una rápida coordinación entre Riad y Pekín en asuntos de contraterrorismo.

Lo que es importante comprender es que las necesidades de Arabia Saudí para el éxito de su transición descansan también en el Este. El reino mantendrá un pie en los campos americano, europeo y chino, al juzgar que sus intereses a largo plazo estarán bien cubiertos manteniendo las ventajas comparativas ofrecidas por una pluralidad de países.