Revista de Prensa

¿Se mancharán las manos de sangre los socios occidentales de Irán?

 

Bandera de Irán

Giulio Terzi, exministro de Exteriores italiano, arremete contra los países y corporaciones que se han apresurado a establecer lazos con Teherán, aprovechando la relajación de las sanciones tras el pacto nuclear, a despecho de un mínimo compromiso ético y de su propia seguridad nacional.

Los principales sectores de la economía iraní están controlados por la Guardia Revolucionaria, organización reconocida internacionalmente como terrorista. (…) Es difícil hacer negocios en el país sin enriquecer a ese grupo armado y sus compañías pantalla y contribuir al mantenimiento de sus actividades, que incluyen secuestros, arrestos políticos, terrorismo, ciberespionaje y ciberterrorismo. Los socios occidentales de Irán se arriesgan a mancharse las manos de sangre. (…)

Los funcionarios iraníes que deberían ser procesados por crímenes contra la Humanidad están en cambio asistiendo a reuniones con Gobiernos europeos. Los líderes continentales parecen ignorar las explícitas y repetidas amenazas de Teherán contra el Estado de Israel, su apoyo al terrorismo internacional y el extremismo islámico y su implicación en crímenes contra la Humanidad en Siria.

En Irán, el silencio de Europa se interpreta como un estímulo; ha alentado a los mulás a persistir en sus abusos, incluso ante el creciente desacuerdo y enojo del pueblo iraní, especialmente entre los jóvenes. No puede esperarse que el desafío a las agresiones del régimen en el exterior y a la violencia contra sus propios ciudadanos provenga de dentro del propio régimen. Sólo se producirá si los valerosos activistas iraníes y la comunidad internacional trabajan juntos para presionar hacia el progreso.

En vísperas de Nochebuena, Mahmud Abás hizo un llamamiento a la coexistencia pacífica del futuro Estado palestino con Israel a través de la consolidación de relaciones de buena vecindad. Sin embargo, como escribe Marcus Scheff en The Times of Israel, la mejor prueba de sus verdaderas intenciones se encuentra en los manuales con que se adoctrina a los niños palestinos.

Los libros de texto deslegitiman y demonizan a Israel, [al que caracterizan como] “una entidad maligna que debería ser aniquilada”. Israel apenas aparece en los mapas (…) –todo el territorio entre el Valle del Jordán y el Mar Mediterráneo está marcado como Palestina–. Los manuales escolares promueven la guerra continua recurriendo a una cultura del martirio y al rechazo expreso a las negociaciones. (…)

Esto no es accidental. El currículum que han estudiado generaciones de jóvenes palestinos está confeccionado cuidadosamente por la dirigencia palestina para exponer una estrategia nacional que combina alternativamente violencia con presión internacional contra Israel.

En uno de tantos ejemplos, (…) en el poema “Palestina” de Alí Mahmud Taha, se justifica la yihad: “Oh hermano, los opresores han superado todos los límites, y la yihad y el sacrificio son necesarios”.  

En el último siglo, los líderes palestinos han forjado alianzas que no han reportado ningún beneficio para su pueblo; más bien todo lo contrario. Edy Cohen, de la Universidad Bar Ilán, cree que Mahmud Abás no ha aprendido de los errores de sus antecesores, a tenor de su ambigüedad respecto a la guerra de Siria y de la participación de combatientes palestinos en las filas del dictador Bashar al Asad.

A día de hoy, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, mantiene su ambigüedad en relación con la guerra siria y se esfuerza por no denunciar o apoyar al régimen del presidente sirio, Bashar al Asad. Parece que Abás ha aprendido de la Historia. Sin embargo, decenas de miles de palestinos están (…) luchando en las filas del dictador sirio, incluso sacrificando sus vidas por él. Esos palestinos, que fueron a vivir a Siria en las décadas recientes, están ayudando a masacrar al pueblo sirio que lucha por su libertad. El invitado se ha convertido en asesino.

(…)

Por alguna razón, la comunidad internacional, que sólo se revuelve angustiada cuando se trata de los “pobres palestinos en Israel”, ignora este hecho, al igual que el genocidio que tiene lugar en Siria, a pocos kilómetros de la frontera israelí, perpetrado con la ayuda de los palestinos.