Revista de Prensa

¿Se avecinan cambios en la política exterior turca?

 

Bandera de Turquía.

Numan Kurtulmus, viceprimer ministro y portavoz del Gobierno turco, ha hecho unas declaraciones de gran impacto dentro y fuera del país euroasiático, y de las que ha dado cuenta Sehim Idiz en el diario Hürriyet.

Tras señalar los lazos con Rusia, Siria, Israel y la Unión Europea como áreas prioritarias donde hay que dar “pasos serios”, Kurtulmus continuó de esta forma [en unas declaraciones que hizo luego de una reunión del Gabinete]: “Hay un ambiente rápidamente cambiante en política exterior. Es esencial que vayamos a la revisión de algunas prácticas que hemos estado llevando a cabo durante algún tiempo. El mundo ha entrado en un gran periodo de conflicto. Incluso aunque no quisiéramos tener el poder o la posibilidad de de resolver todos los problemas. Lo que tenemos que hacer es reducir el número de conflictos a nuestro alrededor”.

Esto equivale a un reconocimiento de que “el Gobierno de Erdogan”, en el poder entre 2003 y 2014, antes de ser [Erdogan] elegido presidente, ha seguido una política exterior fracasada que ha dejado a Turquía en la difícil posición en que se encuentra en el plano internacional.

Pinhas Inbari, del Jerusalem Center for Public Affairs, da cuenta en esta pieza de unas controvertidas palabras del rey Abdalá en un discurso conmemorativo y pone de relieve la falta de sintonía entre las dirigencias jordana y palestina.

El discurso de la Corona se produjo después de un deterioro progresivo en las relaciones entre Jordania y la Autoridad Palestina, hasta el punto de la ruptura entre el rey jordano y el líder palestino Abu Mazen [alias de Mahmud Abás]. Todo comenzó hace dos años, cuando los palestinos forzaron a la delegación jordana en el Consejo de Seguridad de la ONU a presentar una propuesta contraria a la posición de Jordania sobre Jerusalén. Continuó con la expulsión vergonzosa de una alta dignidad religiosa jordana de la mezquita de Al Aqsa, la fracasada tentativa jordana de instalar cámaras en el Monte del Templo, tras las objeciones palestinas, y, más recientemente, la derogación de un acuerdo entre Jordania y la Autoridad Palestina sobre la representación jordana de Jerusalén ante la Unesco. Un recordatorio: los palestinos aprobaron una decisión en la Unesco que borra la historia judía del Monte del Templo.

María Dubovikova, presidenta del IMES Club, escribe sobre el papel relevante que Moscú podría desempeñar en la región, como factor de desarrollo económico y agente mediador entre las potencias rivales.

El potencial de la cooperación de Rusia con el Consejo de Cooperación del Golfo es enorme. Su dependencia de las exportaciones de petróleo y gas en una era de hidrocarburos baratos hace que tengan que replantearse sus economías. Juntos pueden conseguir mucho. La capacidad científica rusa es significativa, aunque el apoyo público y privado a la ciencia sea miserable. Las inversiones en ciencia y la inauguración de proyectos científicos y tecnológicos conjuntos podrían ser mutuamente beneficiosos.

Rusia es un socio adecuado para el Consejo de Cooperación del Golfo porque Moscú nunca ha puesto condiciones previas para conformar lazos bilaterales. La cooperación podría disminuir las tensiones regionales, diversificar las alianzas del Consejo y rebajar la dependencia de sus viejos aliados. Las cumbres Rusia-CCG pueden fomentar una intensa cooperación en diferentes niveles.