Contextos

Ruhaní regaña en la ONU al resto del mundo

Por Pablo Molina 

Hasán Ruhaní.
"Según explicó Ruhaní en su discurso, la violencia islamista no tiene una raíz teológica, en contra de lo que afirman los dirigentes de los grupos yihadistas que están asolando Oriente Medio""El régimen necesita acabar con las sanciones que están destrozando la economía del país y provocando un gran descontento en amplias capas de la población, para lo cual la participación en la coalición internacional antiyihadista bien podría servir como moneda de cambio"

El presidente iraní compareció ante la Asamblea General de la ONU a finales de la semana pasada para participar en esa importante cita junto con el resto de mandatarios de los países miembros de la organización. En unos momentos de graves tensiones en Oriente Medio a causa de la ofensiva desatada por el yihadismo y de movimientos geopolíticos de gran importancia en la formación de la coalición internacional que está combatiéndolo, Ruhaní aprovechó la plataforma que le brindó la ONU para realizar un discurso sin concesiones a los habituales usos diplomáticos.

La intervención de Hasán Ruhaní no siguió el guión al uso en este tipo de encuentros, donde los líderes mundiales se limitan a exponer a grandes rasgos las líneas generales de la política internacional que cuentan con el mayor consenso y, al final de sus intervenciones, apelar a los grandes principios fundadores en aras de la paz mundial, el desarrollo de los pueblos y la prosperidad compartida por todo el género humano. El presidente iraní, en cambio, utilizó la tribuna de la ONU para propinar una severa reprimenda a Occidente, a cuyos líderes acusa de todos los males que afligen a su país y, por extensión, al resto del mundo musulmán.

Según explicó Ruhaní en su discurso, la violencia islamista no tiene una raíz teológica, en contra de lo que afirman los dirigentes de los grupos yihadistas que están asolando Oriente Medio. Muy al contrario, el presidente iraní considera que los terroristas islamistas persiguen en realidad “la destrucción de la civilización, dando lugar a la islamofobia y creando un terreno abonado para más intervenciones de fuerzas extranjeras en nuestra región”. Ruhaní, de hecho, se declara “asombrado de que esos grupos criminales se llamen a sí mismos islámicos” y, todavía más, por el hecho de que los medios de comunicación occidentales “en línea con ellos, repitan esa falsa afirmación”. Para Ruhaní, en cambio, “el terrorismo germina en la pobreza, el desempleo, la discriminación, la humillación y la injusticia”.

En línea con los argumentos de Teherán contra sus adversarios suníes, el presidente iraní volvió a señalar la responsabilidad de las agencias de inteligencia occidentales y de algunos países árabes en el fenómeno del yihadismo que “han ayudado a crear y ahora están fracasando en detener”. También las potencias occidentales, con su “agresión militar contra Afganistán e Irak y la interferencia en los asuntos de Siria son claros ejemplos de este erróneo enfoque estratégico sobre Oriente Medio”.

Por todo ello, Ruhaní espera que “el mundo occidental ocupe de una vez su propio lugar en compañía de los verdaderos buscadores de la democracia y, por tanto, suavice los amargos recuerdos de su apoyo a los dictadores”. Naturalmente, ese socio estratégico de Occidente en la zona para llevar la democracia ha de ser Irán, “la nación más tranquila, segura y estable de la tumultuosa y caótica región de Oriente Medio”.

Dicho esto, el presidente de Irán abordó el tema de las negociaciones nucleares con los seis poderes mundiales en aras de la supresión de las sanciones internacionales contra Teherán, la principal preocupación del régimen, no sin antes acusar a Israel (el “régimen sionista”) de haber masacrado a miles de palestinos inocentes en Gaza.

Ruhaní dejó claro, una vez más, que su país continuará con su “programa nuclear pacífico, incluyendo el enriquecimiento [de uranio]», algo que las autoridades iraníes consideran fuera de toda discusión. Ahora bien, el régimen necesita acabar con las sanciones que están destrozando la economía del país y provocando un gran descontento en amplias capas de la población, para lo cual la participación en la coalición internacional antiyihadista bien podría servir como moneda de cambio. El mandatario lo dejó bien claro al explicar en la parte final de su discurso que “si nuestros interlocutores son ecuánimes y flexibles, podemos abordar el problema y alcanzar un acuerdo duradero en el plazo restante, tras lo cual surgirá un contexto completamente diferente para la cooperación a nivel regional e internacional que permita una mayor atención a algunos asuntos de gran importancia, como el combate contra la violencia y el extremismo en la región”.

La oferta de Irán ya está sobre la mesa tras el discurso de su presidente en la Asamblea General de la ONU. Falta por ver si EEUU accede a este intercambio de cromos para garantizar la presencia iraní en los esfuerzos internacionales contra el Estado Islámico y el precio que está dispuesto a pagar a cambio en las negociaciones sobre el desarrollo atómico de Teherán, una nueva variable geoestratégica que, con seguridad, aumentaría la inestabilidad de toda la zona, tal vez de forma definitiva.