Contextos

Relaciones Riad-Teherán: muerto Abdalá, todo sigue igual

Por Benham Taleblu 

Alí Jamenei.
"Salman no ha dado indicios de que vaya a ordenar un descenso en la producción de crudo. Lo que significa que la principal exportación de Irán continuará perdiendo valor. Así las cosas, la República Islámica seguirá flagelando a los saudíes por cualquier cosa"

A la muerte del rey de Arabia Saudí Abdalá ben Abdulaziz, el presidente Ruhaní y el expresidente Alí Akbar Hashemi Rafsanyani rápidamente expresaron sus condolencias. Sin embargo, sólo unas semanas antes de la muerte del monarca el órgano de línea dura Vatan e Emrooz llevó a titulares un coloquialismo burlón en el que se saludaba el fallecimiento de aquél.

El nuevo rey, Salman, nombrado horas después de la muerte de su hermano mayor, se ha comprometido a continuar “las políticas correctas que Arabia Saudí ha seguido desde su fundación”. Esto parecería implicar, entre otras cosas, que las relaciones con la República Islámica de Irán seguirán presididas por la confrontación.

Sin embargo, el ministro de Exteriores iraní, Mohamed Javad Zarif, anunció su retirada de Davos, Suiza, donde participaba en el Foro Económico Mundial, para desplazarse al Reino y asistir al funeral del monarca. La presencia de Zarif, sin duda alguna siguiendo el protocolo del Ministerio de Exteriores, será bastante embarazosa, habida cuenta de su reciente decisión de “posponer” una visita a Arabia Saudí por el desacuerdo entre ambos países a propósito de los precios del petróleo.

El petróleo es el meollo del repunte de las hostilidades entre Arabia Saudi e Irán. El ayatolá Ghorban Alí Dorri Najafadabi, exministro de Inteligencia y actual representante del Líder Supremo en la provincia de Markazi, dijo que Arabia Saudí tiene un “papel importante en el complot de la Arrogancia Global [Estados Unidos], que con aviesas intenciones trata de apartar a la República Islámica de Irán del sector de la venta de petróleo”.

Kayhan, un periódico de línea dura cuyo director es íntimo del Líder Supremo, ha publicado numerosos artículos sobre “la conspiración del petróleo de Arabia y América” y “la guerra del petróleo [lanzada por el eje] Riad-Washington”.

Por el momento, Salman no ha dado indicios de que vaya a ordenar un descenso en la producción de crudo. Lo que significa que la principal exportación de Irán continuará perdiendo valor. Así las cosas, la República Islámica seguirá flagelando a los saudíes por cualquier cosa, desde el precio y la producción del petróleo hasta la hegemonía en el Golfo Pérsico.

Una vez más, queda demostrado que las políticas petroleras regionales sobreviven a las personas.

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