Revista de Prensa

¿Rebelión en Hamás?

 

Hamás

Ashma al Ghul, periodista destacada en el campo gazatí de Rafah, pone de manifiesto en esta pieza el creciente descontento entre la militancia juvenil de la organización terrorista palestina: cada vez más voces denuncian la deriva de la organización, a la que acusan de desentenderse de las más acuciantes cuestiones socioeconómicas.

Un joven miembro de Hamás explicó a ‘Al Monitor’ de forma anónima que el partido está ahora más preocupado por los intereses políticos y la influencia social. El joven asegura que “el liderazgo del partido es ajeno a la gente joven que dedicó su vida a esta causa (…)”. Y añade: “Cuando el movimiento era más importante que los intereses, solíamos entender el significado de la pertenencia y éramos apreciados especialmente por la gente pobre. Sin embargo, tras la llegada al poder se produjo un giro, que dio lugar al surgimiento de desigualdades sociales”.

El joven explicó que muchos de los jóvenes del partido están hoy preocupados por la justicia social, especialmente por el impago de los salarios de los funcionarios y la supresión de las asignaciones a otros grupos. Y expresó su escepticismo acerca de cualquier cambio en el corto plazo. Junto con un grupo de otros jóvenes islamistas, consideró la posibilidad de crear una iniciativa nacional no partidista: “Como miembros de la generación de los 80 y los 90, hemos llegado a la conclusión de que nuestra educación ideológica no puede proporcionar soluciones a nuestros problemas actuales”.

El exministro israelí Yosi Beilin recuerda en The Israel Hayom los tiempos en que los gobernantes de su país mantenían encuentros periódicos secretos con el rey Husein de Jordania antes de que Jerusalén y Amán firmaran la paz y los pone en relación con lo que ocurre hoy entre Moscú y Jerusalén: los contactos frecuentes de Netanyahu con Putin responden a una visión realista de los asuntos, que obliga a tener relaciones estrechas con los principales actores geopolíticos.

El canal de diálogo abierto entre Israel y Rusia  pretende, en mi opinión, evitar una calamidad. El objetivo es evitar enfrentamientos militares en Siria y fiscalizar el a nuestro juicio peligroso rearme de Irán, así como ayudarnos a comprender la política rusa en asuntos que nos importan. Y también para explicar nuestras intenciones a los líderes rusos (quizás Netanyahu le dijo a Putin por qué considera tan importante declarar que Israel nunca renunciará a los Altos del Golán, aunque está claro que Putin […] no aceptó la explicación y sigue pensando que, en el marco de un acuerdo de paz, Israel tendrá que retirarse).

Israel no tiene interés en que Rusia se implique más profundamente en Oriente Medio, pero tampoco puede evitarlo. Por consiguiente, si Rusia está de hecho implicada (para tapar sus fracasos domésticos, mostrarse como potencia global, etc.), es importante –como dijo Shamir sobre las conversaciones con el rey Husein, hace más de 30 años– seguir en contacto y cultivar las mejores relaciones posibles entre los dos países.

Reuel Marc Gerecht, de la Foundation for Defense of Democracies, acusa al ministro iraní de Exteriores de mentir en el artículo que publicó recientemente en la prensa norteamericana, con el programa nuclear de la República Islámica como eje.

El programa nuclear de la República Islámica no ha sido nunca “pacífico”. EEUU y sus aliados europeos tienen un amplio informe, que incluye información proporcionada por desertores altamente documentados, en el que se detallan las ambiciones en materia de armamento nuclear del régimen clerical desde finales de los años 80 del siglo pasado. Es perfectamente posible que el ministro de Exteriroes Zarif no esté al tanto de todos estos esfuerzos atómicos, puesto que no ha sido miembro del círculo íntimo del líder supremo, Alí Jamenei, ni del de su mayordomo, Alí Akbar Hashemi Rafsanyaní. Estos dos clérigos son los auténticos padres del programa de armas nucleares de Irán. Mención especial merece también Hasán Ruhaní, el actual presidente de Irán, que fue estrecho colaborador de Rafsanyaní en los 80 y los 90 del pasado siglo. Zarif podría haber escrito un artículo de opinión más interesante explicando por qué Ruhaní abandona ahora el proyecto que ha sido la pieza central de la planificación militar de Irán durante casi tres décadas.