Revista de Prensa

Rebelión en el Departamento de Estado contra la política siria de Obama

 

El presidente de EEUU, Barack Obama.

Elliott Abrams, que desempeñó importantes labores de política exterior bajo las Administraciones de Reagan y el segundo Bush, se refiere en este artículo al hecho inaudito de que medio centenar de diplomáticos norteamericanos hayan pedido a Barack Obama que emprenda acciones militares contra el dictador sirio.

Sé por experiencia que los diplomáticos de carrera del Departamento de Estado no suelen ir por ahí  pidiendo campañas de bombardeos. Como cabe esperar, habitualmente hacen llamamientos a la diplomacia; pero (…) en este caso han sabido ver que la diplomacia sin el soporte de la fuerza es una estupidez, mera palabrería, no una política sino un sucedáneo de la política. Han sido testigo de las maniobras de John Kerry en las negociaciones de Ginebra sobre Siria y han quedado avergonzados.

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Supongo que la mayoría de los firmantes (…) no se hacen demasiadas ilusiones al respecto: no esperan que Obama cambie de opinión o acepte su consejo. Lo que están haciendo, creo, es un acto de conciencia. Están diciendo que no quieren ser considerados responsables de esta política por más tiempo. Están diciendo que se trata de una política inadmisible y quieren constar como opositores a ella. Qué gran logro de la política exterior de Obama.

En relación con el documento referido escrito de protesta de numerosos diplomáticos estadounidenses contra la política de la Casa Blanca en Siria, Hisham Melhem, corresponsal de Al Arabiya News en Washington, explica que no es la primera vez que algo así sucede. También en Vietnam y los Balcanes ocurrió algo parecido. Las atrocidades perpetradas por Bashar al Asad justifican, a juicio de Melhem, esta iniciativa.

El memorándum disidente es una acusación moral contra una política ruinosa y deliberadamente engañosa lanzado por hombres y mujeres honorables que vieron el mal en funcionamiento y trataron de detenerlo. Esas 51 voces disidentes hablaron por muchos más funcionarios, que estaban de acuerdo con ellos pero prefirieron no firmar el documento por una u otra razón. Es el mayor número de voces oficiales disidentes que han sumado sus nombres a un documento de este tipo. Fred Hof, un gran patriota americano, un hombre de impecable integridad que siempre le dijo la verdad al poder, fue sucinto y contundente cuando escribió: “Cincuenta y un funcionarios leales y eficaces han puesto en riesgo sus carreras para protestar contra una política que es profundamente errónea y completamente contraproducente. Sus superiores deberían presionar al presidente Obama una vez más para que cambie su política. Si se niega, no les quedará otra que apoyar y defender públicamente lo indefendible o dimitir”.

El veterano Abderramán al Rashid, ex director general de Al Arabiya, también se hace eco en este artículo de la rebelión de los diplomáticos norteamericanos disidentes, que no cree que dé fruto por una serie de factores, empezando por la proximidad de las elecciones presidenciales en los propios EEUU.

La neutralidad negativa no ha estado limitada al rechazo de una intervención militar contra el régimen sirio para detenerlo desde el inicio de la violencia, sino que ha incluido el evitar que los aliados de EEUU en la región apoyen a la oposición con armamento avanzado estadounidense.

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El caos que vemos hoy en día es resultado de la política de neutralidad y el motivo por el que diplomáticos del Departamento de Estado han firmado un memorándum –algo bastante raro– en el que abogan por la intervención [armada], conscientes de que la devastación en Siria excede todas las estimaciones.

(…) un creciente número de intelectuales y académicos (…) también rechazan la neutralidad negativa en relación con Siria. ¿Hacen bien? Sí. ¿Serán influyentes? No, especialmente ahora que EEUU va a estar ocupado durante mucho tiempo en sus asuntos domésticos, con las próximas elecciones presidenciales en el horizonte.