Revista de Prensa

Quiere a los jóvenes saudíes fuera de Siria

 

Abdulaziz ben Abdulá, gran muftí de Arabia Saudí.
"Una parte de los 1.300 kilos de sustancias químicas están en manos rebeldes, según los inspectores de la ONU"

Ese es el mensaje que ha transmitido el Gran Muftí, principal autoridad religiosa en el país, quien ha tachado de error el alistamiento en las fuerzas rebeldes sirias a pesar del apoyo que las autoridades saudíes han prestado desde el inicio de la guerra a los grupos opositores a Bashar al Asad. La monarquía pérsica teme que a su vuelta al país los combatientes se planteen iniciar acciones hostiles contra la dinastía reinante.

Según la agencia palestina de noticias Maan, fueron capturados en las localidades de Nablus, Tulkarem y Hebrón. Entre los detenidos figura el diputado del Consejo Legislativo Palestino Nizar Ramadán. Estas detenciones se produjeron horas después de que se anunciara la liberación de otros 26 presos palestinos, como parte del proceso pactado para el reinicio de las negociaciones de paz.

Al menos tres mil personas se congregaron anoche a las puertas de la prisión de Ofer, en Ramala, para protestar por esta nueva remesa de excarcelaciones aprobadas por el ejecutivo israelí en el marco de las conversaciones de paz con las autoridades palestinas.

En la manifestación estuvo presente el ministro de Vivienda, Uri Ariel, y numerosos familiares de las víctimas de los actos terroristas cometidos por estos veintiséis palestinos. Uno de los lemas más coreados por la multitud fue “la sangre judía no es barata”.

Además, el régimen sirio dispone de más de 1.200 misiles listos para ser cargados con gas mostaza y gas sarín, todo ello de acuerdo con un informe de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas al que ha tenido acceso el diario londinense The Times. El documento revela también que pequeñas remesas de estos productos prohibidos han llegado a manos de las fuerzas rebeldes sirias. Los expertos de la organización iban a visitar este pasado domingo 23 instalaciones en las que el gobierno sirio ha declarado almacenar armamento químico, aunque sólo pudieron inspeccionar 21 por motivos de seguridad.

Ibrahim Ili Abdi, responsable de la franquicia somalí de al Qaeda, cayó ayer bajo el fuego de un ataque con aviones no tripulados en el sureste de Somalia, según informó el ministro del Interior del país Abdikerin Husein Guled. El terrorista, también conocido como Anta-Anta, es responsable de gran número de ataques contra la población civil y estaba siendo seguido por los servicios de inteligencia somalíes. Aunque el gobierno no ha aclarado quién llevó a cabo el ataque, fuentes norteamericanas atribuyeron la eliminación de este dirigente terrorista a una operación desarrollada por sus tropas desplegadas en el sureste de Etiopía.

El llamado Ejército Electrónico de Siria ha reivindicado este ataque informático, en respuesta a los actos de espionaje de la administración norteamericana. Algunos de los links que Obama colgó durante el día de ayer en su perfil redirigían a otra web con vídeos del conflicto sirio. Sin embargo, el portavoz de Twitter, Jim Prosser, ha asegurado que el problema se produjo de forma exclusiva con los enlaces por lo que “la cuenta de Twitter del presidente Obama en sí no fue hackeada”.

El periódico ha sido prohibido por contener un artículo considerado como un cuestionamiento de las creencias de la rama chií del Islam al poner en tela de juicio que el Profeta Mahoma hubiera designado un sucesor, idea que contradice la principal base teológica del chiísmo, por lo que ha sido declarado contrario a la ley islámica. Pese a que el diario Bahar emitió una nota de disculpa, aduciendo a un “error involuntario”, el periódico ha sido cerrado.

Desde 2000, el poder judicial iraní ha cerrado más de 120 periódicos.

Mustafá Hasnaoui fue acusado de vínculos con el régimen sirio de Bashar al Asad, al considerar que integraba un “grupo criminal” para “tratar de ocultar información sobre los delitos de terrorismo”. El abogado del periodista de la revista prosalafista “Assabil”, editada en Marruecos, consiguió reducir la pena de cuatro a tres años de cárcel y añadió que su defendido tan solo viajó Turquía para escribir un informe sobre los yihadistas marroquíes que querían combatir en Siria.