Revista de Prensa

¿Quién sufriría más con la ruptura entre Turquía y la UE?

 

Banderas de Turquía y la UE

Es la pregunta que se hace el analista turco Serkan Demirtas en Hurriyet, en vista de la escalada de tensión entre el régimen de Erdogan y los Gobiernos de Holanda y Alemania.

En una entrevista televisada el pasado día 13, Erdogan sugirió que Turquía podría revisar sus relaciones con la Unión Europea sobre la base de que [la UE] no mantuvo sus promesas en cierto número de asuntos desde que comenzaron las negociaciones, hace una década. Fue más allá, asegurando que la UE ha perdido su lugar como referente de la democracia y los derechos humanos, al tiempo que prometió que Turquía trataría de movilizar a otras entidades internacionales clave, especialmente la Organización de la Conferencia Islámica, contra el auge del fascismo en Europa, que afecta directamente a los turcos, a los musulmanes y a todos los extranjeros del continente.

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Dado que ya existe una profunda desconfianza entre las partes, será muy difícil recomponer este diálogo frustrado con los socios europeos incluso después del referéndum de Turquía y las elecciones en esos países [Alemania y Holanda].

Desgraciadamente, todos estos acontecimientos están presionando a Turquía y a la UE para tomar una decisión final sobre el estado del proceso de adhesión de Ankara. El final de ese proceso no irá en beneficio de este país, si su prioridad sigue siendo convertirse en una de las 10 naciones más desarrolladas en 2023.

Eric R. Mandel, director de la Middle East Political and Information Network, apuesta por una nueva política de la Casa Blanca para la región, que ha dado en llamar “Re-Engagement 3.0”. Mandel sugiere la aplicación de ciertas reglas y resume los objetivos que la Administración Trump debería perseguir.

Regla número 1: recordar que las concesiones unilaterales en Oriente Medio son raramente recompensadas. El islamismo totalitario y los regímenes autoritarios laicos ven las concesiones unilaterales como debilidad, una oportunidad para ganar influencia y poder. Solo hay que preguntar a Israel.

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El objetivo del ‘Re-Engagement 3.0’ debe ser multilateral, pero solo si América está firmemente a cargo de su destino. Si el multilateralismo se utiliza como fachada para una política exterior de retirada y aislacionista, los intereses americanos quedarán a merced de otros.

Israel no disfruta de ninguno de los lujos de una superpotencia unipolar o incluso regional. Se le juzga con un baremo que no se pediría a ninguna otra nación democrática en su posición (…) Cada vez que la ONU y la UE estigmaticen y deslegitimen a Israel, la nueva Administración Trump debe reiterar que América ve a Israel como un elemento principal para su seguridad que no será abandonado.

Pero la gran pregunta es: ¿puede Trump superar su instinto aislacionista y mirar de nuevo a Oriente Medio sin hacerlo a través del prisma de la Guerra de Irak? La seguridad americana en la próxima década depende de ello.

Con motivo del aniversario del fallecimiento de dos insignes pensadores árabes partidarios de la libertad, el periodista saudí Mamdú al Muhaini hace una reflexión sobre los retos a los que se enfrentan los defensores de las ideas democráticas en las cerradas sociedades islámicas.

El control de la calle, los medios de comunicación, las escuelas y universidades por parte de los movimientos revolucionarios e islámicos debilitó en gran medida la retórica y a las figuras liberales, que fueron acorraladas con todo tipo de acusaciones. Los nacionalistas fanáticos los acusaron de ser agentes de elementos extranjeros, mientras los extremistas religiosos los acusaron de apostasía. El pueblo ordinario los veía como europeizados y americanizados (…).

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La ida de la tolerancia religiosa es uno de sus principios más importantes. Han hecho llamamientos para la reforma religiosa y abrazado personalmente conceptos modernos y esclarecedores. Como sabemos, esas ideas han recibido poca atención.

La trágica situación en los países árabes, donde el sectarismo y los problemas políticos se han intensificado, y los grupos terroristas extendido, prueba que los liberales tenían razón. Desgraciadamente, se demostró después de grandes derramamientos de sangre.