Revista de Prensa

¿Quién era James Foley?

 

El asesino es el denominado 'John el Yihadista'.
"La brutalidad del Estado Islámico, lejos de horrorizar a los jóvenes radicales, sirve como aliciente para provocar el alistamiento de nuevas camadas de terroristas"

El periodista norteamericano asesinado por los yihadistas del Estado Islámico era un profesional muy apreciado entre sus colegas. En este obituario del diario argentino Clarín se da cuenta de la vida de Foley y de la manera en que entendió el periodismo en territorios conflictivos, donde desarrolló la mayor parte de su labor profesional.

Nacido en Rochester (Nuevo Hampshire), se había graduado en Historia en la Universidad de Marquette (Wisconsin) y tras decidirse por el periodismo como carrera profesional, se apuntó al prestigioso programa Medill de la Universidad Northwestern (Illinois), que culminó en 2008.

Una de las últimas personas que lo vieron, la corresponsal para Oriente Medio de ‘BuzzFeed’ Sheera Frenkel, lo recuerda como «un periodista generoso que nunca escondía una pista o un teléfono que pudiera ayudar».

«Podías estar horas hablando con él sobre todos los detalles de una historia para conseguir la perspectiva correcta», explicó Frenkel en un correo electrónico enviado a la cadena CNN.

La última historia de Foley, publicada en octubre de 2012, relataba el creciente descontento de los civiles en Aleppo (Siria) con los rebeldes que luchaban contra las fuerzas gubernamentales. «A medida que continúa el deterioro, muchos civiles están perdiendo la paciencia con la cada vez más violenta e irreconocible oposición, obstaculizada por luchas internas y falta de estructura, y profundamente infiltrada tanto por luchadores extranjeros como por grupos terroristas», relató.

Fueron precisamente estos grupos, en una historia que ahora parece profética, los que finalmente acabaron con su vida.

En esta columna de la periodista española especializada en Oriente Medio Ángeles Espinosa se hace un breve repaso de la historia del grupo yihadista Estado Islámico (EI) y su papel como sucesor inesperado de la organización creada por Osama ben Laden. Además, se destaca la habilidad con que el EI utiliza las redes sociales, fuente constante de reclutamiento y no sólo en los países árabes. La brutalidad de sus métodos, lejos de horrorizar a los jóvenes radicales, sirve como aliciente para provocar el alistamiento de nuevas camadas de terroristas.

La misma brutalidad que aterroriza a yazidis, cristianos y otras minorías, además de a la mayoría de los musulmanes, resulta enfermizamente atractiva para algunos jóvenes sauditas, paquistaníes, chechenos o europeos musulmanes. Según Hashem, «las historias más leídas en las webs de noticias en árabe son en la actualidad las relacionadas con las presuntas atrocidades cometidas por el EI».

Ni siquiera hace falta que sean ciertas. La probada crueldad del grupo las hace creíbles, en especial cuando se trata de cualquier tipo de comportamiento medieval como las decapitaciones o los matrimonios forzosos de muchachas.

El grupo, tan ducho en el manejo de YouTube y Twitter, no se molesta en negarlas. Eso le permite vencer a sus enemigos con el mínimo de enfrentamientos, tal como sucedió durante la toma de Mosul y su posterior avance hasta Tikrit. Y eso es lo que ha hecho hasta ahora, concentrarse en la conquista de territorio, con el pretexto de hacer la jihad. Esa política tiene además otro objetivo: alentar el número de reclutas para reforzar las filas de esos fanáticos. No es sólo teoría. De acuerdo con el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos, unos 6.000 nuevos combatientes se unieron al EI en Siria durante el último mes. Ese alistamiento sin precedentes elevaría sus filas a 21.000 milicianos.

En este artículo de Avi Issacharof se destaca la trascendencia de la eliminación de tres de los comandantes del brazo armado de Hamás, que intentará por todos los medios hacer ver que no está derrotada lanzando ataques de todo tipo contra Israel. 

La eliminación de los tres deja un gran hueco en la estructura de mando de Hamás en el sur de Gaza. Serán reemplazados, pero no con gente del mismo nivel.

Sus colegas en la cúpula militar –Maruan Isa, Mohamed Sinuar y lo que pueda quedar de Deif– tratarán de volver a la normalidad lo antes posible, teniendo en cuenta la presión bajo la que Hamás se encuentra en estos momentos. En otras palabras, Hamás hará todo lo posible y realizará esfuerzos desesperados para llevar a cabo ataques tanto en la Margen Occidental como en Israel.

En los próximos días, Hamás tratará de utilizar todos los medios militares a su disposición: los cohetes que ha guardado para un ‘momento de la verdad’, los túneles de ataque transfronterizo que puedan quedar practicables, terroristas suicidas de Cisjordania y cualquier otra acción que demuestre a Israel que no ha sido derrotada y aún sigue en pie.

La obsolescencia tecnológica iraní como consecuencia de las sanciones internacionales contra su programa atómico se pone de manifiesto en los continuos accidentes aéreos que se están produciendo en el país.

Camelia Entejabifard analiza para Al Arabiya el papel que el Líder Supremo, Alí Jamenei, está representando, con sus insistentes críticas a las negociaciones con los seis poderes mundiales, mientras la diplomacia oficial del régimen prosigue con las conversaciones, con la vista fija en la fecha límite del 23 de noviembre.

Todo indica que se trata de un hábil juego para mantener controlados tanto a los conservadores de la línea dura, partidarios de continuar con el programa atómico despreciando las presiones occidentales, como a los aperturistas, que quieren acabar cuanto antes con un régimen de sanciones que está destruyendo la economía del país. 

En realidad el Líder Supremo no está en contra de las conversaciones, pero sí en contra de que Irán y EEUU se conviertan en naciones amigas simplemente porque la aviación civil de Irán ya no es segura para su pueblo o porque el país necesita desesperadamente acceso al sistema bancario internacional. El Líder Supremo dijo que no existía ningún beneficio en la negociación con los EEUU excepto en ciertos casos. «Por supuesto, en el ámbito de las negociaciones nucleares, no vamos a detenernos», dijo Jamenei.

En contraste, el campo moderado cree que Irán debe llegar a un acuerdo inmediato.

«Los cobardes, al infierno», dijo Ruhaní de los conservadores la misma semana en que el Banco Central de Irán recibió el pago final de los fondos que fueron congelados por los EEUU: 500 millones de dólares, de un total de 4.200.

Si la economía está mejorando debido a las conversaciones con los EEUU, entonces ¿por qué lo niega el Líder Supremo? ¿Quiere hacer ver a sus partidarios que está criticando al presidente y su equipo de negociación y que su apoyo hacia ellos tiene un límite?

En definitiva, para finales de noviembre uno de los dos grupos en liza se va a ‘ir al infierno’. Hasta entonces, el presidente y su equipo, por un lado, y sus opositores, por el otro, optan por permanecer en el limbo.