Revista de Prensa

Qué pretende Irán con su negacionismo del Holocausto

 

Víctimas del Holocausto.

Las autoridades de la República Islámica niegan que los nazis perpetraran el exterminio de los judíos de Europa durante la II Guerra Mundial y utilizan su abominable postura como arma para deslegitimar a Israel, el Estado de los judíos, a cuya destrucción consagran sus mayores esfuerzos.

La negación de la Shoá tiene en la política de Teherán, desde Jomeini, un papel central que justifica sus acciones desestabilizadoras en Oriente Medio, sostienen en este artículo Reuel Marc Gerecht y Ray Takeyh, de la Foundation for Defense of Democracies.

Desde la muerte del ayatolá [Jomeini], los esfuerzos para deslegitimar al Estado judío han sido continuos, no importa quién tuviera la sartén por el mango en la élite gobernante. Tanto los alineados detrás de Alí Jamenei, el revolucionario pragmático que apoya a Ruhaní, como los izquierdistas islámicos que una vez se agruparon tras el presidente reformista Mohamed Jatamí, las actitudes hacia Israel y el Holocausto han permanecido constantes. Para ellos, el sionismo es una ideología excluyente y racista a la que deberían oponerse no sólo los musulmanes, sino todo aquél que se preocupe por los derechos humanos. La propaganda de Irán insiste en que el sionismo fue impuesto en la región por la fuerza de las armas, sostenido por el derramamiento de sangre y perpetuado por los políticos cobardes de EEUU, en deuda con los grupos judíos locales. Jamenei ha llegado a sostener que “esos capitalistas sionistas los sobornan y amenazan” para garantizarse su docilidad. Más aún: esos señores judíos americanos “han asesinado a algunos de sus mejores dirigentes del más alto nivel”.

El antisemitismo en Irán es un viaje ideológico orwelliano, en el que fieros sermones y conferencias llaman a la aniquilación de Israel y la negación del Holocausto se ha convertido en el lenguaje canónico de la República Islámica.

La periodista y escritora de origen iraní Camelia Entejabifard pone de relieve en Al Arabiya las dificultades para que el alivio de las sanciones internacionales se traduzca en una mejora económica de la República Islámica.

Los observadores y expertos saben que la economía de Irán no va a mejorar de la noche a la mañana, aunque las sanciones hayan sido reducidas de manera importante. Para el despegue económico se necesita a EEUU, al margen de que las sanciones hayan sido levantadas.

EEUU es el primer inversor global en las industrias del petróleo y el gas, pero a los americanos no les está permitido trabajar con Irán. La presencia de compañías estadounidenses en otros lugares alienta a otros inversores a entrar en el mercado. Sin embargo, a Jamenei no parecen gustarle los inversores extranjeros.

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La industria petrolífera de Irán, que quedó prácticamente paralizada por las sanciones, casi ha alcanzado ya los niveles anteriores de producción. El ministro del Petróleo, Namdar Zanghené, dijo la semana pasada que esos niveles serán alcanzados en un par de meses.

Sin embargo, un incremento mayor de la producción será difícil debido a la carencia de inversores y a los riesgos aparejados a la inestabilidad política iraní.

Mshari al Zaydi, presentador de uno de los programas de Al Arabiya, achaca a la debilidad mostrada por Barack Obama en Oriente Medio los graves conflictos que asuelan la región y denuncia que la actual situación no beneficia a los países suníes, sino a Irán.

Lo que estamos presenciando en Irak y Siria no favorece ni a los árabes ni a los suníes. Es lamentable que esto esté ocurriendo y que estemos llegando a esta dimensión sectaria de los acontecimientos, pero es lo que hay. Irán es un rival, que busca dañar a árabes y suníes. Rusia, a pesar de sus motivaciones distintas, es como Irán.
Un gran problema, y el origen del gran desequilibrio actual, es la Administración del presidente estadounidense Barack Obama, que ha destruido la estabilidad de Oriente Medio. Está creando amenazas para el futuro de los mundos musulmán y árabe, incluso para el mundo entero, y está arrastrando a Europa también.