Revista de Prensa

Qué pretende Erdogan

 

Recep Tayyip Erdogan.

El analista italiano Giulio Meotti da cuenta en este artículo de los incidentes que han venido ocurriendo en los últimos tiempos en tierras neerlandesas protagonizados por partidarios del presidente turco y advierte de las muy malas intenciones de éste.

En los últimos días, la ‘guerra” entre Turquía y los Países Bajos se ha centrado en los ministros turcos a los que se ha prohibido realizar actos de campaña en Holanda. Es la culminación de un año de tensiones. La inmensa mayoría de la comunidad turca en los Países Bajos está compuesta por partidarios de Erdogan, y estos están dispuestos a recurrir a cualquier método, incluida la violencia.

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En diciembre se descubrió que el director de la unidad de Asuntos Religiosos de la embajada turca en La Haya, Yusuf Acar, estaba espiando para Erdogan. En 145 mezquitas turcas de los Países Bajos se prohíbe la entrada a numerosos ciudadanos turcos. Asimismo, el funcionario turco había elaborado listas de políticos holandeses: el Partido Demócrata Cristiano, por ejemplo, fue acusado de ser un “bastión gulenista”.

El actual sultán turco quiere sojuzgar, intimidar y, en última instancia, islamizar toda Europa Occidental. Holanda es un buen punto para empezar.

Einat Wilf, del Washington Institute for Near East Policy, explica por qué la clave de la solución del conflicto palestino-israelí no es la forma de repartir un territorio por lo demás exiguo: Wilf sostiene que lo fundamental es que el mundo árabe acepte la existencia y permanencia de Israel como Estado judío.

[La comprensión occidental del conflicto] no tiene en cuenta (…) la cuenta atrás árabe y musulmana para el final del sionismo y del Estado de Israel. Dicha cuenta atrás refleja la predominante opinión musulmana, árabe y palestina de que el sionismo es una aberración histórica que no puede –y no debe– perdurar. Cualquier esfuerzo israelí para [retirarse de la Margen Occidental] de forma que traiga paz y seguridad choca, por tanto, con la visión musulmana, árabe y palestina de que no hay lugar para el compromiso y el acuerdo que otorgue legitimidad al sionismo y al Estado de Israel y acepte su permanencia.

(…) es necesario demostrar al mundo árabe-musulmán que su visión de la historia es equivocada y que, en lugar de constituir una segunda Cruzada, Israel es el Estado soberano de un pueblo indígena que ha vuelto a su país. Esto solo puede conseguirse a través del poder judío y la persistencia en el tiempo. Y dado el enorme desequilibrio numérico entre judíos y árabes, solo podrá lograrse si los que verdaderamente buscan la paz apoyan al pueblo judío en el envío del mensaje al mundo árabe de que está aquí para quedarse.

El periodista saudí Abdulramán al Rachid se refiere en este artículo a la reciente actividad diplomática desplegada por el rey Salmán y su Gobierno, centrada fundamentalmente en mejorar las relaciones con EEUU y forjar alianzas con China.

Hace unas semanas, la Administración Trump adoptó una posición diferente de la de Obama al permitir el envío de munición a las fuerzas saudíes y proporcionar información de inteligencia a Arabia Saudí sobre el Yemen.

Las relaciones de Arabia Saudí con EEUU sufrieron durante el mandato de Obama. De hecho, toda la región experimentó turbulencias debido a que la apertura de Obama hacia Irán favoreció su expansión militar en Irak, Siria y el Yemen. El caos es también una de sus repercusiones políticas (…)

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La información facilitada por Pekín muestra que seguirá aumentando pausadamente su presencia en las regiones de Asia Occidental y África Oriental. Hoy, China es la segunda economía mundial, tras EEUU. Como los grandes países, necesita materias primas y recursos energéticos, así como asegurar su tráfico comercial y proteger sus inversiones e intereses.

Sin embargo, China no impone su influencia a través de la presencia militar, sino que más bien utiliza su influencia económica para imponer sus posiciones o proteger sus intereses.

Hay dos modelos en Oriente Medio: uno que expresa su deseo de mejorar las relaciones por la vía económica y el desarrollo de la cooperación, y otro que utiliza las guerras y el terrorismo para imponer su criterio.