Contextos

Qué pasa con Irán

Por Eli Cohen 

Bandera de Irán
"Desde la revolución islámica de 1979, las actividades del régimen iraní no han hecho más que contribuir al aumento de las amenazas a la seguridad, no sólo de Israel sino de todo Oriente Medio. El acuerdo que se está negociando no es el mejor, no contempla mecanismos de garantía para su cumplimiento y dejaría a Irán con la posibilidad de obtener bombas atómicas en un corto periodo de tiempo"

En el ya histórico discurso de Netanyahu ante el Congreso de EEUU, el premier israelí esgrimió las razones por las cuales a Irán no se le debe dar la más mínima posibilidad de desarrollar armas nucleares: quiere aniquilar Israel, promueve el terrorismo, viola los derechos humanos y desestabiliza todo Oriente Medio.

Pero ¿son exageraciones del primer ministro israelí o verdaderamente el de Teherán es un régimen tan detestable?

Incitación al genocidio

Las intenciones de los ayatolás de borrar a Israel del mapa son ampliamente conocidas. Los líderes iraníes, desde el expresidente Mahmud Ahmadineyad a los comandantes de la Guardia Revolucionaria, han manifestado repetidamente su intención de eliminar el Estado judío.

Mahmud Ahmadineyad declaró en muchas ocasiones que quería acabar con «la entidad sionista». Anteriormente, el también expresidente Akbar Hashemi Rafsanyani, considerado un moderado en Occidente, dijo que los países musulmanes deberían utilizar el arma nuclear contra Israel. Según las revelaciones de la investigación del fiscal Alberto Nisman, Rafsanyani fue el cerebro del atentado contra la AMIA, que dejó 85 víctimas mortales en Buenos Aires en 1994. Otro de los artífices del atentado, Ahmad Vahidi, fue designado por Ahmadineyad ministro de Defensa.

En 2008, en un mensaje a Hasán Nasrala, líder de Hezbolá, el comandante de la Guardia Revolucionaria Mohamad Alí Yafari escribió:

En el futuro próximo, vamos a presenciar la destrucción del microbio canceroso Israel por parte de las fuertes y capaces manos de la nación de Hezbolá.

En 2012, durante la ola de ataques terroristas contra objetivos israelíes en India, Georgia, Azerbaiyán y Tailandia, todos ellos con la implicación de Irán y Hezbolá, el general Masud Jazayeri, portavoz de las Fuerzas Armadas iraníes, dijo:

Los enemigos de la nación iraní, en especial Estados Unidos, Gran Bretaña y el régimen sionista, tienen que soportar la responsabilidad de sus actividades.

Promoción del terrorismo

Irán promueve el terrorismo en todo el mundo.

En 2012, Irán fue descrito en un informe del Departamento de Estado norteamericano como «el más activo patrocinador del terrorismo». Ese mismo año, el Centro Internacional contra el Terrorismo con sede en Herzliya (Israel) advirtió:

Irán es quizá el más notable proveedor conocido de fondos, capacitación, armas y refugio seguro para la organización terrorista libanesa Hezbolá, y para Hamás y otros grupos terroristas palestinos en Gaza.

En mayo de 2012, del Departamento del Tesoro de EEUU encontró evidencias de una alianza entre Irán y Al Qaeda; un pacto que permite al grupo terrorista utilizar el territorio iraní como punto de tránsito para mover dinero, armas y combatientes hacia Pakistán y Afganistán. El Tesoro señaló que hubo una amplia operación de recaudación de fondos que utilizó los operativos establecidos ​​en Irán y se nutrió de donantes en los países del Golfo Pérsico ricos en petróleo, como Kuwait y Qatar.

Sobre cómo Irán promueve el terrorismo en el mundo a través de Hezbolá –especialmente en Europa y Latinoamérica– ya hablamos anteriormente. Hezbolá es el tentáculo iraní en el mundo, y si Teherán se hiciera con armas nucleares la posibilidad de que puedan ser transferidas a Hezbolá son altamente plausibles.

No son solamente Hezbolá o Hamás los grupos terroristas bajo la influencia de Irán: ahí está, por ejemplo, el Comité para la Conmemoración de los Mártires de la Campaña Islámica Global, respaldado por el régimen de Teherán y vinculado a la Guardia Revolucionaria, y cuyo portavoz declaró a The Guardian en 2006 que disponían de 40.000 hombres para llevar a cabo ataques suicidas en Occidente si alguna fuerza exterior atacara Irán.

Inestabilidad y tensión

A la incitación al genocidio y a la promoción del terrorismo internacional se suma a la inestabilidad que los ayatolás están creando en todo Oriente Medio desde 1979.

Irán desestabiliza el Líbano vía Hezbolá, ha desplegado tropas de la Guardia Revolucionaria en suelo sirio para apoyar al régimen de Asad, arma y apoya a los rebeldes en el Yemen y libra una guerra fría con su gran enemigo -Arabia Saudí- y otros Estados suníes del Golfo. Una guerra fría que se refleja en el desarrollo armamentístico: Irán dispone de misiles de 2.000 kilómetros de alcance como los Qadr y Gadhr, probados con éxito y capaces de llevar armas nucleares y químicas.

En agosto de 2013, como verdadera prueba de las intenciones beligerantes iraníes, el Centro de Inteligencia Militar y Seguridad IHS Jane’s dio a conocer un informe donde se afirmaba que Irán había construido una base militar para el ensayo de misiles balísticos. Matthew Clements, de IHS Jane’s, comentó con respecto al emplazamiento descubierto: «Su ubicación y orientación serían adecuadas para pruebas de misiles de largo alcance de hasta 870 millas”.

Represión y violación de derechos humanos

Irán es una dictadura teocrática que viola diariamente los derechos humanos. En la edición de 2012 del índice de democracia elaborado por The Economist, Irán ocupaba el puesto 158 (de 167); sólo figuraba por encima de países Corea del Norte, Siria, Chad o Uzbekistán.

Es conocida y notoria la poca tolerancia que existe en Irán a los homosexuales, que son colgados en grúas. También es conocida la posición de la mujer, la falta de libertad política y la represión -que el mundo entero presenció después de las elecciones de 2009-. Según Iran Human Rights, en la primera mitad del 2014 el régimen ejecutó a 411 personas, 8 de ellas menores de edad. Prácticamente cada semana se llevan a cabo ejecuciones públicas.

Irán también ha organizado campañas de terror contra opositores en el extranjero, a través de la Guardia Revolucionaria. El Centro de Documentación de Irán sobre Derechos Humanos ha vinculado a altos funcionarios iraníes con el asesinato extrajudicial de al menos 162 activistas políticos en 18 países de Asia Oriental, Europa Occidental y Estados Unidos. Uno de los más conocidos tuvo lugar en 1992 en Berlín y por víctimas a cuatro activistas kurdos. El tribunal alemán que instruyó el asunto llegó a la conclusión de que «el liderazgo político de Irán ordenó el crimen».

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Desde la revolución islámica de 1979, las actividades del régimen iraní no han hecho más que contribuir al aumento de las amenazas a la seguridad, no sólo de Israel sino de todo Oriente Medio. El acuerdo que se está negociando no es el mejor, no contempla mecanismos de garantía para su cumplimiento y dejaría a Irán con la posibilidad de obtener bombas atómicas en un corto periodo de tiempo. Asimismo, contradice todas las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que piden a Teherán que suspenda todas las actividades relacionadas con el enriquecimiento y reprocesamiento de uranio; resoluciones vinculantes que Irán ha incumplido sistemáticamente.

Por todo ello, parece que Bibi no iba tan desencaminado cuando advertía vehementemente a los legisladores norteamericanos sobre los peligros que comporta un mal acuerdo con Irán.