Contextos

¿Qué implica el precipicio demográfico iraní?

Por Michael Rubin 

nina-irani-hijab (1)
"Si bien los cambios en la población podrían sugerir que los iraníes corrientes están adoptando actitudes más occidentales respecto a la familia y, quizá, respecto a la vida en general, una población envejecida es algo que no pinta nada bien para la ya vacilante economía de la República Islámica y que sugiere que Irán pretende pasar en las próximas décadas de tener una ventaja militar cuantitativa a una cualitativa, a pesar del acuerdo que el secretario de Estado, John Kerry, crea haber alcanzado"

Cuando el Líder Supremo iraní habla, los iraníes escuchan. Esa deferencia no es tanto un signo de respeto como de miedo, pero, independientemente de ello, los iraníes son conscientes de que el Líder Supremo es quien lleva la voz cantante. Él es quien marca el tono del régimen y es la única figura que puede afectar a la política. No cabría esperar menos del autodenominado “representante del Mesías sobre la Tierra”.

Por desgracia, es algo bien sabido que los políticos estadounidenses se centran en cuestiones a corto plazo. En el Departamento de Estado, el Pentágono e, incluso, la Agencia Central de Inteligencia (CIA), la mayoría del personal está pendiente de acontecimientos de la semana siguiente y de fútiles tareas burocráticas, más que de la estrategia a largo plazo. Así, en 2009, el presidente Obama y la secretaria de Estado Hillary Clinton rehusaron apoyar al pueblo iraní que se alzaba contra la represión de Jamenei porque temían que hacerlo restaría posibilidades a una respuesta por parte del Líder Supremo a la carta que Obama le había dirigido. (En una entrevista posterior, el 3 de noviembre de 2009, Jamenei se mofó de las cartas del presidente). De forma análoga, en las últimas semanas la Administración Obama ha defendido en varios informes al Congreso que el acuerdo nuclear con Irán hará más improbable una crisis nuclear en los próximos seis meses, incluso pese a que ese mismo acuerdo pueda hacer que Teherán alcance capacidad nuclear crítica más rápidamente en el periodo subsiguiente.

Sin embargo, Estados Unidos no piensa mucho en cómo será o pueda ser Irán en las próximas décadas, pese a que, por decirlo brevemente, en los últimos meses el Líder Supremo Alí Jamenei se ha centrado más en la demografía. Por ejemplo, en un discurso a comienzos de este otoño, Jamenei declaró:

Deberían considerar las diferentes facetas de esta cuestión. Deberían ver qué cosas hacen que nuestra sociedad pierda el interés en tener niños. Esa falta de interés en tener hijos es una enfermedad; de otro modo, a uno, naturalmente, le gusta tenerlos. ¿Por qué hay personas que prefieren tener sólo un hijo? ¿Por qué prefieren tener sólo dos? Tendrían que considerar estas cuestiones y ver qué factores intervienen. Deberían identificar esos factores y pedir que expertos y pensadores vean cómo encontrar una cura para esos factores patológicos. Creo que son patológicos y problemáticos.

Por decirlo claramente, las familias iraníes están reduciéndose. Quien más ha seguido esta tendencia en el tiempo es Farzaneh Roudi, director del programa para la región de Oriente Medio y Norte de África del Population Reference Bureau; pero, en resumen, el porcentaje de menores de cinco años en la población iraní ha caído de un 18% en 1986 a un 10% una década después. El Institut National d’Etudes Demographiques de París estimó que la tasa de fertilidad total de Irán descendió en siete años de 6,2 hijos por mujer a tan sólo 3,5. En el año 2000 era de 2,0, lo cual está por debajo de la tasa de reemplazo, que es 2,1.

He analizado esta cuestión con algo más de detalle en mi análisis mensual para la Oficina de Estudios Militares Extranjeros del Ejército estadounidense, titulado Operational Environment Watch, pero, en resumidas cuentas, si bien los cambios en la población podrían sugerir que los iraníes corrientes están adoptando actitudes más occidentales respecto a la familia y, quizá, respecto a la vida en general, una población envejecida es algo que no pinta nada bien para la ya vacilante economía de la República Islámica y que sugiere que Irán pretende pasar en las próximas décadas de tener una ventaja militar cuantitativa a una cualitativa, a pesar del acuerdo que el secretario de Estado, John Kerry, crea haber alcanzado.

Si la República Islámica va a afrontar graves problemas y tensiones estructurales en las próximas décadas, entonces lo último que deben hacer Estados Unidos o Europa es lanzarle un salvavidas al régimen actual. Al fin y al cabo, el resultado más estable para Oriente Medio sería que resurgiera un Irán que no estuviera sujeto a un régimen clerical. Ése debería ser el resultado a largo plazo que tendría que perseguir Estados Unidos; el hecho de que además sea el que parece preferir mayoría de iraníes debería rematar la cuestión.

Commentary