Contextos

¿Qué conseguimos en 2015 en la lucha contra el ISIS?

Por Haid Haid 

Estado Islámico
"Una visión general nos muestra que sigue controlando el 43,6% del territorio sirio y que logró adaptar sus estrategias y tácticas para minimizar sus pérdidas""La capacidad del ISIS para expandirse a nuevas zonas de Siria, como las áreas rurales de Alepo y Homs, y para combatir en varios frentes a la vez señala que los ataques aéreos de la coalición han tenido un impacto mínimo en su eficiencia""Erradicar al ISIS sin ocuparse de las condiciones que permitieron su auge hará que probablemente sea sustituido por otra entidad igual de mala o incluso peor. Por tanto, cualquier estrategia debería tener en cuenta también las consecuencias a largo plazo del apoyo militar a los grupos existentes sobre el terreno y a los efectos de dicha ayuda en la dinámica local del conflicto"

Ha habido un especial interés de las potencias internacionales en combatir contra el ISIS en Siria, sobre todo tras los atentados de París que se saldaron con la muerte de 130 personas. La coalición encabezada por EEUU, junto a sus aliados sobre el terreno, logró recuperar el 14% del territorio controlado por dicho grupo en 2015. A primera vista este avance puede parecer algo lento, dada la cantidad de recursos empleados, pero, con todo, fue un progreso hacia el objetivo general de minar y, en última instancia, destruir al ISIS. Sin embargo, una visión general nos muestra que éste sigue controlando el 43,6% del territorio sirio y que logró adaptar sus estrategias y tácticas para minimizar sus pérdidas. Por tanto, una comprensión profunda de dichas estrategias y tácticas, así como de las dinámicas locales del conflicto, es extremadamente importante para aumentar la eficiencia de la lucha contra el grupo terrorista y para lograr derrotarlo.

La coalición liderada por EEUU

Como respuesta a los rápidos avances del ISIS en Siria e Irak durante la primera mitad de 2014, EEUU logró movilizar a Estados de la región y de fuera de ella a fin de lanzar ataques aéreos. Dichos ataques lograron dañar al ISIS a diferentes niveles, financiera y militarmente, al restringir los movimientos de sus combatientes, etc. Sin embargo, la mayoría de los avances de la coalición fueron tácticos y no se tradujeron en una victoria estratégica. Los ataques aéreos forzaron al ISIS a retirarse de algunas zonas, pero no le impidieron realizar nuevos avances en otras partes del país.

El fracaso del programa estadounidense de adiestramiento y equipamiento en Siria, que pretendía localizar y entrenar a rebeldes moderados para que lucharan contra el ISIS, obligó a la coalición a encontrar nuevas fuerzas sobre el terreno con las que aliarse. Los kurdos inicialmente respaldados por Estados Unidos como medida desesperada para impedir que el ISIS se hiciera con Kobani, una localidad kurda al sur de la frontera con Turquía, intervinieron y se convirtieron en el principal socio norteamericano. La mayor parte de las pérdidas sufridas por el ISIS en 2015 se produjeron en el norte de Siria frente a fuerzas kurdas con apoyo aéreo de la coalición encabezada por los estadounidenses. Esos éxitos en el campo de batalla impulsaron a los norteamericanos a extender su apoyo a una nueva alianza al frente de la que estaban los kurdos, llamada Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), que incluía a las YPG (el brazo militar de la Administración Autónoma Kurda), a diversos grupos árabes y a un grupo cristiano asirio. Gracias a ese mayor apoyo, las FDS pudieron avanzar en la provincia de Hasaka y en el norte de Alepo, lo que limitó los movimientos de los combatientes del ISIS en esas zonas. Sin embargo, la coalición encabezada por Estados Unidos siguió ignorando el impacto negativo que esa cooperación tenía en la dinámica local del conflicto, lo que ralentizó el avance de la su lucha contra el movimiento islamista.

La estrategia del ISIS

La capacidad del ISIS para expandirse a nuevas zonas de Siria, como las áreas rurales de Alepo y Homs, y para combatir en varios frentes a la vez señala que los ataques aéreos de la coalición han tenido un impacto mínimo en su eficiencia. El ISIS modificó su estrategia de combate y ajustó sus tácticas militares como respuesta a los ataques, que redujeron su impacto, sobre todo porque los objetivos más evidentes (bases militares, campamentos de adiestramiento, etc) fueron eliminados en los primeros días de bombardeo.

Una de las decisiones estratégicas más obvias adoptadas por el ISIS fue la de elegir sus batallas: se retiró de las zonas atacadas y lanzó ofensivas posteriormente en otras más ventajosas. Esa táctica le permitió reducir pérdidas, conservar recursos y tener la ventaja de elegir el momento, el enemigo y el campo de batalla. El ISIS empleó esa táctica cuando se retiró rápidamente de la localidad de Tel Abiad y atacó posteriormente Kobani, y la volvió a usar hace poco cuando se retiró de la presa de Tishrin para avanzar sobre Deir ez Zor. Esas decisiones tácticas también dan la sensación de que el ISIS está avanzando y haciéndose más fuerte, circunstancia que aprovecha como instrumento de reclutamiento y para mantener la moral e sus combatientes.

Parece que el ISIS también está abandonando su estrategia original de desperdigar tropas por todas partes para priorizar la protección de grandes ciudades como Raqa y Deir ez Zor, algo que pudo comprobarse con su reciente acuerdo con el régimen de Asad para evacuar a más de 2.000 de sus combatientes y aliados de los suburbios de Damasco hacia Raqa. Esos centros urbanos tienen importancia para el plan del grupo de crear un Estado y brindar a los combatientes cierta protección frente a la coalición liderada por EEUU, dado que los daños colaterales de los ataques aéreos son mayores en las ciudades, y seguir la pista a los hombres del ISIS es más difícil allí que en zonas rurales. Además, las ciudades son una gran fuente de ingresos procedentes de tributos y multas, que son de especial importancia dado que son mecanismos que se sustentan por sí mismos y no pueden ser objeto de sanciones. Asimismo, el ISIS está utilizando civiles como escudos humanos al prohibirles abandonar las zonas que controla, sobre todo a los hombres en edad de combatir. La falta de ayuda humanitaria y la interrupción de la economía local en esas zonas ha hecho que para los civiles sea más difícil ser económicamente independientes, lo que ha empujado a algunos a unirse al grupo como táctica de supervivencia; con ello han contribuido a que el ISIS pueda mantener suficientes combatientes.

Lecciones aprendidas

El lento avance de la actual lucha contra el ISIS no sólo permite a éste adaptarse, sino que actúa como instrumento de reclutamiento. Erradicar al grupo sin ocuparse de las condiciones que permitieron su auge hará que probablemente sea sustituido por otra entidad igual de mala o incluso peor. Por tanto, cualquier estrategia contra el ISIS debería tener en cuenta también las consecuencias a largo plazo del apoyo militar a los grupos existentes sobre el terreno y a los efectos de dicha ayuda en la dinámica local del conflicto. Por ejemplo, a falta de una verdadera cooperación kurdo-árabe en Siria, todas las pérdidas territoriales del ISIS, causadas en parte por los ataques aéreos de la coalición, en la práctica se han convertido en ganancias de territorio para los kurdos, incluso en zonas de mayoría árabe. Ello, unido a recientes informaciones sobre violaciones cometidas por las fuerzas kurdas, han provocado un aumento en las tensiones entre ambas etnias y han presentado a la coalición y a sus aliados como otro elemento negativo del conflicto.

Por último, un profundo conocimiento de las estrategias y tácticas del ISIS, así como de la dinámica local del conflicto, no puede alcanzarse sin una mayor participación de las comunidades locales en la lucha contra la organización islamista. Las posibilidades de ganar la guerra sin el apoyo y participación de esas comunidades son prácticamente nulas. Dicho apoyo no se logrará fácilmente, a menos que los locales sientan esas estrategias como propias al participar en su diseño y aplicación. Con ello se lograría abrir una brecha entre el ISIS y la comunidad suní en general, y permitiría que ésta identificara y atendiera los arraigados problemas políticos, económicos, sociales y culturales que permitieron surgir a aquél. Además, la gente podría crear sus propias alternativas y soluciones y tendría incentivos para luchar por ellas, sobre todo si tienen esperanzas y garantías de que lo que venga después no será peor.

2016 sólo podrá traer unos resultados diferentes en la lucha contra el ISIS si la coalición liderada por Estados Unidos adopta una estrategia clara, global y participativa que se ocupe de las raíces del problema y sitúe como una de las principales prioridades la protección de los civiles. Sin una estrategia como ésa, es poco probable que la coalición pueda suponer una amenaza existencial para el ISIS o derrotarlo sin arriesgarse a crear un monstruo aún mayor.

© Versión original (en inglés): NOW
© Versión en español: Revista El Medio