Revista de Prensa

Putin está convirtiendo Alepo en Grozni

 

Vladímir Putin, presidente de Rusia.

El escritor Oliver Bullough, especializado en el Cáucaso, recuerda en The New York Times la manera en que Vladímir Putin destruyó la capital chechena, Grozni, a partir de 1999, y ve notables paralelismos con lo que rusos y asadistas están haciendo en Alepo.

Putin sabe ahora, como sabía [durante la guerra de Chechenia], que él y sus aliados no pueden ganar sobre el terreno, por lo que están intentando arreglar sus problemas desde el aire. Adonde su infantería no puede llegar, lo hacen sus bombas.

Putin no está solo en esto, por supuesto. Los líderes occidentales también intentan solucionar asuntos complejos sin correr el riesgo de un estrecho contacto. Pero Putin tiene una ventaja sobre sus rivales: no hay apenas periodistas, políticos o activistas en Rusia que le presionen para que perdone la vida de los civiles de Alepo, como tampoco hubo mucha simpatía en Rusia por los civiles atrapados en Grozni mientras los cohetes destrozaban la ciudad.

(…)

En los años siguientes a que lanzara su guerra de Chechenia, en 1999, Putin ha asesinado a los líderes chechenos e impuesto la paz por medio de un caudillo local. La brutalidad necesaria para mantener el orden ya ha expulsado a al menos un tercio de la población chechena anterior a la guerra, la mayor parte de la cual ha buscado asilo en Europa. El éxodo continúa todavía hoy. Chechenia sigue requiriendo enormes subsidios anuales de Moscú, y su paz sigue estando a sólo un asesinato del caos.

Esa es al menos la tesis de Michael Knights, del Washington Institute, que examina aquí la situación en la tercera ciudad iraquí, todavía en manos del Estado Islámico. Knights da cuenta de las grandes líneas de actuación que deberían seguirse cuando termine la batalla.

A medida que la lucha contra el Estado Islámico pase de la liberación de las ciudades de Irak a una estabilización a largo plazo, los esfuerzos internacionales deberán adaptarse también. La implicación exterior en las principales operaciones de combate girarán hacia la ciudad siria de Raqa, donde el Estado Islámico mantiene su autoproclamada capital. Las relaciones de seguridad con Irak se centrarán principalmente en el intercambio de inteligencia, así como en entrenamiento, equipamiento, asesoramiento y asistencia a las fuerzas de seguridad (…)

Deberemos proteger mejor a nuestros amigos en Irak. Sin esta garantía de apoyo de la coalición a largo plazo, los aliados occidentales, como el primer ministro Abadi, el Servicio de Contraterrorismo y el Ejército iraquí, los kurdos iraquíes y los combatientes tribales suníes, podrían sucumbir en los próximos años a las presiones y amenazas de las milicias chiíes apoyadas por Irán. El actual enfoque internacional podría también ayudar a controlar y mejorar la cooperación en materia de seguridad entre Bagdad y el Kurdistán iraquí a lo largo de su disputada frontera.

Farzin Nadimi escribe para el Washington Institute sobre las consecuencias que podrían derivarse de las provocaciones de los rebeldes huzis, apoyados por Irán, contra la Armada estadounidense frente a las costas yemeníes.

Podemos asegurar que más peligrosa que los ocasionales ataques con misiles es la posibilidad del minado de las costas y las rutas marítimas internacionales, algo que los huzis son capaces de hacer sin la ayuda directa iraní. El (…) buque antiminas estadounidense ‘Ponce’ y otros activos presentes en la zona podrían ayudar a limpiar el estrecho de Bab al Mamdab (…), pero eso podría interrumpir la navegación (…) durante semanas, lo que podría tener efectos desproporcionados en los mercados mundiales.

A la luz de las amenazas actuales y potenciales, EEUU necesita enviar un mensaje a las facciones rebeldes en el Yemen occidental de que cualquier escalada en el Estrecho es inaceptable y deberá enfrentar una severa respuesta (…) Al mismo tiempo, Washington y la comunidad internacional deberían persuadir a los bandos en guerra para que lleguen a un alto el fuego duradero, puesto que cualquier implicación mayor de EEUU complicaría aún más una guerra que parece no tener un final a la vista.