Revista de Prensa

Por qué Trump no vetó a los saudíes

 

Donald Trump. presidente de EEUU

Turki Aldajil, director del canal de noticias Al Arabiya, explica en esta nota por qué los ciudadanos de Arabia Saudí no están incluidos en la orden ejecutiva dictada por Donald Trump que vedaba el ingreso a EEUU a los nacionales de siete países musulmanes.

La pregunta no fue contestada por diplomáticos saudíes, o por las instituciones de seguridad del reino, sino por el secretario estadounidense para la Seguridad Nacional, John Kelly, que dijo: “El caso es que Arabia Saudí tiene muy, muy buenas fuerzas policiales y de inteligencia, por lo que cuando alguien llega procedente de Arabia Saudí sabemos quién es y lo que ha estado haciendo”.

Los países afectados por la prohibición (…) tienen regímenes fragmentados y alguna clase de vínculos con grupos terroristas, o bien los apoyan. Irán, por ejemplo, se ha convertido en un refugio seguro para grupos terroristas y sella acuerdos con ellos para hacer la vista gorda con sus actividades, asegurando su tránsito [por su territorio] a cambio de que no perpetren ataques en el país. Esto ha sido confirmado y bien documentado en declaraciones realizadas por el fallecido líder de Al Qaeda Osama ben Laden y su actual dirigente, Aymán al Zawahiri, en las que se dirigían a sus grupos para que no atacaran a Irán.

(…)

La razón por la que Arabia Saudí fue excluida de la prohibición de Trump es que el reino realmente combate a los grupos terroristas y no es un Estado fallido.

Las tropas iraquíes y sus aliados han recuperado gran parte de la estratégica ciudad de Mosul y se disponen a extender su control sobre otras partes del país en manos del califato terrorista. Jonathan Spyer, director del Rubin Center for Research in International Affairs, ha estado recientemente en la ciudad iraquí y se confiesa pesimista sobre el futuro del país.

Más allá de la cuestión específica de las UMP [Unidades de Movilización Popular, milicia chií apoyada por Irán], oficiales de (…) las Fuerzas Armadas iraquíes niegan de manera indignada que sus hombres estén siguiendo cualquier tipo de agenda sectaria en Mosul. (…) sin embargo, la presencia de símbolos sectarios chiíes en vehículos de todas las unidades, incluidas las Fuerzas Especiales, es frecuente en la ciudad. Lo más común (…) son las pancartas con el supuesto rostro de Husein ben Alí, nieto de Mahoma y figura venerada por los chiíes. (…)

Es importante entender que la evolución de los acontecimientos, sobre todo la derrota del Estado Islámico (…), no pondrá fin al conflicto en Irak, sino que, más bien, dará paso a una nueva etapa. La dura dinámica de fondo va hacia la fragmentación del país y la política sectaria. El esfuerzo de construcción de una presencia militar no sectaria en la forma de las Fuerzas [de élite] de Operaciones Especiales Iraquíes ha tenido un relativo éxito, pero no ha cambiado el panorama general y probablemente no pueda hacerlo.

Ephraim Kam, del Institute for National Security Studies de Israel, analiza en esta pieza las alternativas que la nueva Administración estadounidense puede poner en marcha para socavar el riesgo que la República Islámica representa en Oriente Medio.

Irán tiene (…) sus debilidades. No tiene aliados auténticos aparte de Siria, y un país devastado por la guerra es más una carga que un activo; al margen de la colaboración [en Siria], hay mucha desconfianza entre Moscú y Teherán, que además tienen objetivos diferentes a largo plazo; [Irán] todavía percibe a EEUU como un enemigo con el que un conflicto sería desastroso; la capacidad militar de Irán es limitada, dado que la mayoría de su armamento está desfasado; su economía está en ruinas.

Trump tiene importantes herramientas a su disposición (…) Su Administración ya ha lanzado advertencias a Irán en relación con su beligerancia e incluso ha recuperado algunas sanciones financieras. Sin embargo, esta última es todavía una medida leve que requeriría una cooperación internacional difícil de obtener para reforzarla.

La Administración podría también tratar de aumentar la supervisión y las inspecciones de las instalaciones nucleares y endurecer su reacción ante las violaciones del acuerdo nuclear. Eso llevará también, indudablemente, a aumentar la brecha entre Irán y Rusia, en un intento de cancelar el acuerdo de armamento pesado entre ellos. La Administración Trump tratará también de reforzar la sensación de seguridad de los rivales de Irán, principalmente Arabia Saudí, que perdió su confianza en la Administración Obama y podría generar una reacción más severa a cualquier actividad militar iraní.