Contextos

Por qué puede caer Kobani

Por Max Boot 

Barack Obama.
"Obama ha afirmado que su objetivo es la destrucción última del Estado Islámico, pero se niega a comprometer los recursos necesarios para lograrlo"

Desde cierto punto de vista, puede parecer curioso que la localidad de Kobani, un enclave kurdo en el norte de Siria, corra el peligro de caer en manos de los fanáticos vestidos de negro del Estado Islámico pese a que Estados Unidos los esté bombardeando. No resulta tan difícil comprender por qué los ataques aéreos estadounidenses están siendo tan poco efectivos si los comparamos con la campaña de bombardeos iniciada el 7 de octubre de 2001 (hace exactamente 13 años) en Afganistán.

Benjamin Lambeth, de la corporación RAND, resumió así la campaña aérea afgana:

Durante los 75 días de bombardeos [transcurridos] entre el 7 de octubre, cuando comenzó ‘Libertad Duradera’, y el 23 de diciembre, cuando concluyó la primera fase de la guerra con el colapso de los talibanes, se llevaron a cabo unas 6.500 salidas de las fuerzas del Centcom, en las que fueron lanzados unos 17.500 proyectiles sobre más de 120 objetivos fijos, 400 vehículos y piezas de artillería y una serie de concentraciones de combatientes de los talibanes y de Al Qaeda.

Ahora comparemos con las estadísticas de la actual campaña de bombardeos en Irak y Siria. Según el Mando Central, en los 59 días transcurridos entre el 8 de agosto, cuando comenzó, y el 6 de octubre, Estados Unidos ha llevado a cabo 360 ataques, en los que ha utilizado 955 proyectiles.

Hay una gran diferencia entre lanzar 17.500 proyectiles en Afganistán y 955 en Irak y Siria. Los ataques estadounidenses son tan poco frecuentes en estos dos últimos países que el Centcom ha llegado a emitir comunicados de prensa para anunciar el lanzamiento de dos bombas de un cuarto de tonelada.

Las frías cifras no llegan a mostrar la verdadera diferencia, porque en Afganistán Estados Unidos lanzó bombas más pesadas desde aeronaves también más pesadas, como los B-52, que hasta ahora no se han empleado en Siria e Irak. Además, los efectos de los ataques no son tan grandes, porque Obama no ha autorizado que las fuerzas especiales actúen sobre el terreno con las fuerzas locales, al contrario de lo que se hizo (de forma muy efectiva) en Afganistán con la Alianza del Norte. Por no mencionar que ni en Irak ni en Siria hay una fuerza terrestre tan eficaz y organizada como la Alianza, que sea capaz de aprovechar los ataques aéreos estadounidenses para atacar a su vez al Estado Islámico.

La falta de fuerzas terrestres es un problema que de momento no se solucionará, porque llevará tiempo adiestrar y organizar a los combatientes, aunque este proceso podría acelerarse si se mandara personal estadounidense a asesorar. Pero incluso ahora no hay nada que impida que Estados Unidos lleve a cabo ataques aéreos más contundentes, como se hizo en Afganistán. Es decir, nada excepto la falta de voluntad mostrada por el comandante en jefe, que ha afirmado que su objetivo es la destrucción última del Estado Islámico, pero que se niega a comprometer los recursos necesarios para lograrlo.
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