Revista de Prensa

Por qué MbS odiaba a Yamal Jashogui

 

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Por su interés, traducimos buena parte del artículo que, con el título de “Por qué los saudíes despreciaban a Yamal Jashogui”, publicaron el pasado viernes Tony Badran (Foundation for Defense of Democracies) y Michael Doran (Hudson Institute) en el New York Post.

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[Jashogui] está siendo descrito como un “reformista”, un “defensor de la democracia” y un “periodista”. Se trata de medias verdades que opacan el papel político que desempeñaba.

Por encima de todo, era un insider del régimen [saudí]. Estaba muy ligado a miembros destacados de la Familia Real eclipsados por el nuevo príncipe heredero, Mohamed ben Salman.

Jashogui no era una mera pluma a sueldo. Representaba una perspectiva política determinada. Como islamista, sus opiniones sobre asuntos relevantes se alineaban consistentemente con las de la Hermandad Musulmana.

En septiembre, (…) lamentó la nueva política desplegada por el príncipe heredero. “Arabia Saudí”, dijo”, “es la madre y el padre del islam político”. Pero el Gobierno saudí estaba abandonando esa tradición. “Hoy”, el reino ha dado la espalda a su verdadera naturaleza y “combate al islam político”. Como consecuencia, ha “perdido el rumbo”.

Turcófilo, Jashogui anhelaba que el nuevo príncipe heredero siguiera los pasos del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, que apoya a la Hermandad Musulmana en todo el mundo árabe. Jashogui concebía una gran alianza entre Riad y Ankara.

(…) Como Erdogan, Jashogui era hostil al régimen de Sisi en Egipto y se oponía al acercamiento a Israel de Mohamed ben Salman.

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A los ojos del joven príncipe heredero, Jashogui simbolizaba una triple amenaza a su poder: la Hermandad Musulmana, el eje turco-catarí y los príncipes desafectos. Cuando Jashogui se trasladó a América, Salman añadió una cuarta característica a esa amenaza: los elementos de la elite estadounidense que quieren rebajar la importancia de la amistad saudí para la política exterior de EEUU.

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(…) ante sus amigos americanos, Jashogui se presentaba menos como islamista y más como reformista democrático. Fraguó una alianza táctica con antiguos asistentes de Obama que se afanan en pintar como desastrosa la política prosaudí y antiiraní de Trump.

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Irónicamente, lo de contener a Irán es un objetivo que tendría todo el sentido para Jashogui. Al abogar por un acercamiento entre Riad y el eje turco-catarí, enfatizaba la necesidad de que las potencias suníes se alineen para boicotear a Teherán.

Este es un aspecto de su pensamiento al que ponía sordina cuando hacía causa común con sus aliados americanos. Pues bien, Trump haría bien en llamar la atención sobre el mismo a menudo.