Contextos

¿Por qué los palestinos atacaron a un saudí en la mezquita de Al Aqsa?

Por Jaled Abu Toameh 

Mezquita de Al Aqsa en el Monte del Templo
"En cierto modo, los palestinos tienen razón: sus hermanos árabes están, en efecto, empezando a darles la espalda. Los palestinos quizá quieran hacerse esta importante pregunta: ¿por qué? Aquí va una pista: escupir en la cara a un bloguero saudí e insultarlo y llamarlo 'animal' y 'sionista' no es algo que ayude a que te llueva dinero de su país, o de cualquier entidad que se respete"

Cuando, el pasado lunes, Mohamed Saúd acudió a la mezquita de Al Aqsa, probablemente pensaba que iba a rezar tranquilamente antes de visitar los mercados de la Ciudad Vieja de Jerusalén. Es más: probablemente creyera que, como árabe musulmán, sería recibido calurosamente por sus hermanos palestinos.

Se equivocó.

En cuanto los palestinos se percataron de que el bloguero saudí estaba en uno de los lugares más sagrados del Islam, le enseñaron cómo tratan a sus hermanos árabes. En los vídeos que se difundieron en las redes sociales se veía a un grupo de individuos lanzándole insultos y escupitajos. Uno incluso le tiró una silla de plástico cuando se estaba marchando del lugar. 

¿Qué hizo Saúd para merecer semejante humillación y maltrato? ¿Qué crimen cometió para que lo tacharan de “basura”, “animal”, “traidor” y “sionista”?

Su ominoso crimen fue que formó parte de una delegación de periodistas árabes invitados a visitar Israel. Este tipo de visitas suelen ser condenadas por los palestinos como actos dirigidos a promover la normalización entre los árabes e Israel. Los palestinos se oponen enérgicamente a cualquier forma de normalización, pues lo consideran equivalente a la traición. Temen que los árabes dejen de preocuparse de los palestinos si normalizan sus relaciones con Israel. La postura palestina es que no puede haber normalización entre Israel y los árabes antes de que se resuelva el conflicto israelo-palestino.

El trato humillante dado a Saúd no es ni mucho menos un caso aislado. En cuanto los medios palestinos se enteraron de la llegada de los periodistas a Israel, corrieron a emitir comunicados de condena y a exigir a los árabes y a los musulmanes que los condenaran al ostracismo.

El Sindicato Palestino de Periodistas (SPP), controlado por leales a la facción gobernante Fatah, del presidente Abás, fue el primero que cargó contra los periodistas árabes y les acusó de promover la normalización con Israel. El SPP y otras organizaciones de prensa palestinas demandaron a la Federación de Periodistas Árabes que les pidiera cuentas y les añadiera a su lista negra. Lo cual significaría que serían expulsados de cualquier sindicato u organización a la que pertenezcan; y que serían boicoteados por otros periodistas y medios árabes.

El principal motivo por el que el bloguero saudí fue atacado y humillado durante su visita a la mezquita de Al Aqsa fue la incitación, debida principalmente al SPP, descrito por algunos en Occidente, incluso en Israel, como “moderado” y “pragmático”. Recientemente, ese mismo sindicato con lazos con Fatah advirtió a los periodistas palestinos contra la aceptación de la invitación del enviado presidencial estadounidense Jason Greenblatt a visitar la Casa Blanca. En junio condenó a Bahréin por invitar a periodistas israelíes a cubrir el taller económico dirigido por EEUU Paz para la Prosperidad.

Rami Alshrafi, uno de los jefes del SPP en Gaza, amenazó con que su organización señalaría públicamente a cualquier periodista que participara en actividades que pudieran dar la apariencia de normalización con Israel. “Publicaremos una lista de todos aquellos periodistas árabes que den cualquier paso hacia la normalización de la ocupación por parte del Estado de Israel”, declaró. “Publicaremos una lista negra con todas las organizaciones de prensa y los periodistas árabes que inviten a periodistas israelíes”.

El SPP también inició hace unos años un boicot contra los periodistas israelíes y amenazó con boicotear a cualquier funcionario palestino que concediese una entrevista a un medio israelí. En una entrevista con la agencia France-Presse (AFP), el presidente del SPP, Naser Abu Bakr, explicó que la decisión se tomó después de que él y sus amigos llegaran a la conclusión de que “ninguna entrevista de los funcionarios [palestinos a los medios israelíes] sirve a la causa palestina”.

Extrañamente, aunque el sindicato de Mahmud Abás ha llamado repetidas veces al boicot contra los periodistas israelíes, él se sigue reuniendo de vez en cuando con representantes de los medios israelíes. Ni que decir tiene, los del SPP nunca ha condenado a Abás por vulnerar su veto. Saben que el día en que digan una sola palabra contra el presidente de la Autoridad Palestina (AP) perderán su financiación del Gobierno palestino. O les meterán en la cárcel. O algo peor. 

Primero, los periodistas palestinos incitaron a la opinión pública contra sus colegas israelíes y llamaron al boicot contra ellos. Después, incitaron a la opinión pública contra los periodistas palestinos que se atreven a reunirse con israelíes. Ahora es el turno de los periodistas árabes no palestinos.

En lugar de dar la bienvenida a Jerusalén a los periodistas árabes e invitarlos a visitar Ramala, capital de facto del Gobierno palestino, los palestinos optaron por insultar y atacar físicamente a un visitante saudí. Por si no fuera suficiente, también están exigiendo que los árabes y los musulmanes castiguen a Saúd y a sus colegas por, supuestamente, promover la normalización con Israel.

El ataque al bloguero saudí no presagia nada bueno para el futuro de las relaciones palestinas con Arabia Saudí y otros países árabes. Varios saudíes acudieron a las redes sociales a expresar su desazón por el ataque a Saúd. “No puedo entender la wakaha [osadía] de los palestinos que expresan su alegría por este ataque”, manifestó Ibrahim al Sulieman. Otro, de nombre Abdulá, comentó: “Aunque [Saúd] se representa sólo a sí mismo, se ha visto el odio que le tienen los palestinos sólo porque es saudí”. 

Si bien los funcionarios del Gobierno israelí se apresuraron a condenar el “cruel” ataque al bloguero saudí, los líderes palestinos no lo condenaron, lo que probablemente agrave las tensiones entre los palestinos y Arabia Saudí. 

Hay una razón más por la que los palestinos no quieren ver a los saudíes en las inmediaciones de la mezquita de Al Aqsa: probablemente teman que Arabia Saudí quiera convertirse en el custodio de los santos lugares de Jerusalén, papel que desempeña actualmente Jordania. Se dice que tanto Jordania como los palestinos se oponen rotundamente a conceder a los saudíes el menor papel en la administración de los lugares sagrados de la ciudad. El monopolio sobre la mezquita, piensan, les confiere prestigio y respeto en los países árabes e islámicos. 

El ataque al bloguero saudí es otra prueba más de las crecientes tensiones entre los palestinos y algunos países árabes, empezando por Arabia Saudí. Según algunas versiones, los saudíes han empezado a aplicar mano dura a los palestinos que viven en el reino, deteniendo y hostigando a decenas de ellos. 

Las informaciones sobre un acercamiento entre varios países árabes e Israel están preocupando a los palestinos; dicen que sienten que sus hermanos árabes les están dando la espalda. Esa sensación de abandono la refuerza la negativa de Arabia Saudí y otros Estados árabes a sumarse al boicot palestino a la conferencia económica de Bahréin. Una reciente encuesta reveló que el 80% de los palestinos consideran la participación de los países árabes en la misma un abandono de su causa.

En cierto modo, los palestinos tienen razón: sus hermanos árabes están, en efecto, empezando a darles la espalda. Los palestinos quizá quieran hacerse esta importante pregunta: ¿por qué? Aquí va una pista: escupir en la cara a un bloguero saudí e insultarlo y llamarlo “animal” y “sionista” no es algo que ayude a que te llueva dinero de su país, o de cualquier entidad que se respete.

© Versión original (en inglés): Gatestone Institute
© Versión en español: Revista El Medio