Contextos

Por qué los palestinos aman a asesinos de bebés

Por Basam Tawil 

kuntar
"Para muchos palestinos, el currículo criminal de Kuntar lo ha convertido en un mártir y en un héroe. El architerrorista está siendo llorado en la Margen Occidental y en la Franja de Gaza como héroe y luchador nacional, que sacrificó su vida por el bien de los palestinos""Este despliegue palestino de muestras de simpatía y afecto por Kuntar no debería sorprender a nadie. Los palestinos llevan mucho tiempo glorificando a terroristas y yihadistas que atacan y matan a cualquier judío, militar o civil"

Samir Kuntar era un terrorista que cometió uno de los atentados más brutales que cabe imaginar. El 22 de abril de 1979 Kuntar, que por entonces tenía 16 años, asesinó a cuatro israelíes en la ciudad de Nahariya, en Israel. Una de sus víctimas fue una niña de cuatro años, Einat Harán. Kuntar le aplastó el cráneo tras asesinar a su padre, Danny, de 31 años.

Esta semana Kuntar murió en una explosión que destruyó su apartamento, situado en el sur de la capital siria, Damasco. Estaba en Siria ayudando al presidente Bashar al Asad a cometer crímenes de guerra contra sus propio pueblo. Kuntar también había sido enviado al país como integrante del grupo terrorista libanés Hezbolá, respaldado por Irán, para planear grandes atentados contra Israel desde Siria.

Kuntar no era palestino, sino un druso libanés. Esa irregularidad no ha impedido que los palestinos lo adoren por asesinar judíos. Los palestinos veneran a cualquiera que cometa atentados contra Israel o los judíos, como el terrorista japonés Kozo Okamoto que dirigió la masacre cometida en 1972 en el aeropuerto israelí de Lod, en la que fueron asesinadas 24 personas y más de 70 resultaron heridas.

Para muchos palestinos, el currículo criminal de Kuntar, lo mismo que el de Okamoto, lo ha convertido en un mártir y en un héroe. El architerrorista está siendo llorado en la Margen Occidental y en la Franja de Gaza como un héroe y luchador nacional que sacrificó su vida por el bien de los palestinos. Esto es lo que muchos palestinos consideran un modelo: el único requisito es que se trate de destruir Israel y de asesinar judíos. Es como si todos los musulmanes de Francia idolatraran a los hombres que cometieron las matanzas del estadio de fútbol y de la sala Bataclán de París, y se comprometieran a ser como ellos.

El romance entre Kuntar y los palestinos comenzó hace muchos años, mientras el terrorista cumplía condena en una prisión israelí. Presos palestinos como Marwán Barguti, de Fatah, y Ahmed Sadat, secretario general del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), publicaron orgullosamente fotos en las que aparecen posando junto a Kuntar. En la actualidad, Barguti cumple cinco cadenas perpetuas por su participación en atentados letales contra judíos cometidos entre 2000 y 2006. Sadat está en prisión por su implicación en el asesinato del ministro israelí de Turismo Rehavam Zeevi, acribillado en 2001 en un hotel.

Al enterarse de la muerte de Kuntar, Barguti, alto cargo de la facción Fatah, moderada y respaldada por Occidente, publicó el siguiente panegírico: “Mil gracias a tu alma. Nos encontraremos”.

Aunque de momento la Autoridad Palestina, dominada por Fatah, se ha abstenido de hacer comentario alguno sobre el asesinato del terrorista druso libanés, las páginas web de la facción han llorado a Kuntar y lo han loado como a un héroe y mártir.

Sultán Abu al Einein, un alto cargo de Fatah muy próximo al presidente Mahmud Abás, al que por lo visto no le gusta que maten a los terroristas, calificó el asesinato de “despreciable crimen israelí”. Abu al Einein siguió alabando a Kuntar, al que denominó mártir que había contribuido a la causa palestina desde que tenía 16 años. No resulta sorprendente que el representante de Fatah no mencionara que Kuntar había asesinado brutalmente a cuatro israelíes, incluida una niña pequeña. Evidentemente, Al Einein cree que asesinar judíos no es un crimen despreciable, pero que matar a un architerrorista sí lo es: uno que exige que toda la comunidad internacional castigue a los responsables.

Tan solo unas horas después de que el terrorista fuera asesinado en Siria, en Gaza un padre palestino, Maher Huthut, anunció que había decidido dar a a su hijo recién nacido el nombre de Samir Kuntar. Probablemente el anuncio pretendía expresar la gratitud de los palestinos por los sacrificios cometidos por Kuntar en su beneficio. En otra muestra de afecto por el terrorista, varias facciones palestinas de la Franja levantaron una gran carpa en la que recibir condolencias por su muerte. Cientos de palestinos la visitaron para dar su más sentido pésame, y muchos de ellos prometieron seguir los pasos de Kuntar.

Facciones palestinas están planeando una iniciativa similar en Ramala, tan solo a unos cientos de metros del despacho y la residencia del presidente Mahmud Abás.

Este despliegue palestino de muestras de simpatía y afecto por Kuntar no debería sorprender a nadie. Los palestinos llevan mucho tiempo glorificando a terroristas y yihadistas que atacan y matan a cualquier judío, militar o civil. Cuando dirigentes palestinos –la Autoridad Palestina respaldada por Occidente, no hace falta ni mencionar a Hamás– apoyan abiertamente a terroristas y dan su nombre a calles, plazas y escuelas, están enviando un mensaje a su pueblo: que matar a judíos es una tarea noble y digna, y que es virtuoso seguir ese camino.

Resulta francamente desagradable ver que tantos de mis compatriotas lloran y alaban a un asesino de bebés. Estas muestras de solidaridad con un asesino de niños y architerrorista son el resultado directo de la actual incitación contra Israel y los judíos que tiene lugar cada día en las mezquitas, en la prensa y en los medios sociales de la Margen Occidental y la Franja de Gaza. Precisamente esta constante incitación y el continuo adoctrinamiento son los que impulsan a los jóvenes palestinos a empuñar cuchillos y salir a apuñalar al primer judío que se encuentran.

A pesar de lo que quieren creer los políticos europeos que los financian, los líderes palestinos no están educando a su pueblo en la tolerancia, la no violencia y la paz. En cambio, con el dinero que reciben de estos soñadores del norte, que parecen creer que el mundo es un gran centro de asistencia lleno de amor, siguen envenenando los corazones y las mentes de su pueblo con mentiras incendiarias y con un discurso de lo más fanático.

Los europeos, que son quienes, en buena medida, financian esta ponzoña, deberían enterarse de que su generosidad sirve para eso. Y que justo por eso ningún proceso de paz con Israel logrará funcionar jamás. Gracias sobre todo a lo generoso de la financiación europea, que hace que los palestinos no piensen en otras formas de ganarse la vida, el terrorismo palestino es ahora un gran negocio. Los ingenuos europeos han permitido que una generación entera crezca educándose en la glorificación de terroristas como Kuntar. Espero que eso haga que los europeos se sientan muy satisfechos de sí mismos.

En esta sociedad enferma y retorcida que los europeos han comprado y pagado cualquiera que asesine judíos es considerado un modelo a seguir. Pero quien apoye la paz con Israel es instantáneamente acusado de ser un traidor. Ya es hora de que los europeos y otros occidentales despierten de una vez.

© Versión original (en inglés): Gatestone Institute
© Versión en español: Revista El Medio