Revista de Prensa

Por qué los musulmanes buscan refugio en Occidente

 

musulmanes-rezando

El analista turco Murat Yetkin recoge en este artículo unas palabras que Rachid Ganuchi, líder del partido tunecino post-islamista Ennahda, pronunció recientemente en una conferencia que impartió en Ankara. Ghanuchi habló con valentía de las razones de que los musulmanes busquen refugio en Occidente, en lugar de dirigirse a países regidos por el islam.

“En los tiempos medievales, la gente que vivía en Europa solía emigrar a los países islámicos” [dijo Ganuchi]. “En la actualidad, desgraciadamente, los musulmanes que viven en dictaduras están emigrando a países europeos. No están pasando del islam hacia la infidelidad, sino que buscan refugio contra la opresión”.

Cuando un político que se encontraba en el auditorio preguntó a Ganuchi sobre el creciente sesgo contra el islam en Europa y especialmente en Francia, la respuesta del líder islamista, que con madurez compartió el poder con políticos laicos a pesar de ganar unas elecciones, fue instructiva:

“La razón de que la gente del norte de África esté emigrando a Francia es que la vida allí es mejor. (…) Francia es vista como un país democrático. Hay libertad religiosa. Los musulmanes viven allí en paz. Algunos de esos musulmanes han actuado mal contra Francia utilizando el terrorismo. Los que han hecho eso han perjudicado no sólo a Francia, también al islam. Han puesto a los musulmanes que viven allí en una posición difícil. Nosotros condenamos esos actos de terror y estamos con Francia. (…) El terrorismo es algo que tenemos que condenar tanto en América como en Francia, Turquía o Túnez. El terrorismo no puede tener ninguna justificación”.

Donald Trump ha anunciado que estudiará la inclusión de la poderosa facción armada del régimen de Teherán en el listado norteamericano de organizaciones terroristas. La advertencia del presidente estadounidense le ha valido numerosas críticas, pero Mark Dubowitz y Ray Takeyh consideran que sería una decisión muy oportuna.

A instancias de Irán, Hezbolá bombardeó en 1983 un complejo militar de los marines estadounidenses en Beirut, asesinando a 238 militares de EEUU. Desde entonces, la Guardia Revolucionaria Iraní [GRI] ha entrenado y armado continuamente a chiíes radicales no iraníes, y a menudo los ha lanzando contra los americanos. Las bombas de la Torre Jobar de Arabia Saudí en 1996, que mataron a 19 oficiales americanos, fueron un ataque directo de los aliados iraníes. Desde 2003, fuerzas paramilitares entrenadas y armadas por Irán han atacado a las tropas estadounidenses en Irak.

En 2011, la Guardia Revolucionaria realizó su primer ataque en suelo estadounidense con el intento de asesinato del embajador saudí en EEUU, Adel al Jubeir, en un famoso restaurante de Washington DC. (…) en Siria, la GRI ha sido fundamental en el sostenimiento del régimen del presidente Bashar al Asad. (…)

La Administración Trump debe entender que no puede estabilizar Oriente Medio sin debilitar antes a la GRI. Y para hacer eso hace falta perseguir antes el imperio financiero del grupo. Si la oposición sigue enfrentándose al presidente por designarla organización terrorista, [Trump] puede utilizar la orden ejecutiva 13224, firmada por el presidente Bush [en 2011], que otorga a la Administración la capacidad de congelar los bienes de individuos o grupos que lleven a cabo o haya riesgo de que cometan actos terroristas.

Ephraim Herrera explica en este artículo para Israel Hayom los motivos que hay detrás de la aparentemente incomprensible mejoría de las relaciones de El Cairo con la organización terrorista palestina Hamás, vinculada a la Hermandad Musulmana, tan reprimida por el régimen de Sisi.

[Es un acercamiento extraño,] considerando el odio de Sisi por los Hermanos Musulmanes, el movimiento del que nació Hamás. La clave para comprender esta decisión es el reconocimiento por parte de Egipto de su enemigo público número 1: el Estado Islámico.

(…)

Debido a que el Estado Islámico recibe de Gaza armamento y materiales para la fabricación de bombas, Egipto está tratando de cortar esta importante línea de suministro. Lo está haciendo centrándose en los túneles, haciéndolos explotar e inundándolos con agua. Actualmente está tratando de lograrlo aplicando presión a Hamás. El acuerdo sobre la mesa es como sigue: el paso de Rafah será abierto con más frecuencia, desbloqueando así una importante arteria económica, y, a cambio, Hamás tendrá que parar por completo los suministros de armas y equipamiento a los partidarios del Estado Islámico.