Revista de Prensa

Por qué los árabes israelíes no se alistan en el Estado Islámico

 

Estado Islámico

Ariel ben Solomon recoge en esta pieza para The Jerusalem Post opiniones de distintos expertos acerca del hecho de que los jóvenes árabes israelíes no sientan con tanta fuerza la llamada del Estado Islámico.

“La cuestión es por qué los ciudadanos árabes israelíes otorgan tanto significado a sus vidas que no se unen al Estado Islámico como los de otros lugares”, dijo [el profesor Hillel] Frisch [de la Universidad Bar Ilán].

La respuesta, dijo, es que “Israel es una tierra de oportunidad para todos los ciudadanos, incluidos los árabes israelíes, porque disfrutan de autonomía cultural y religiosa y libertad política completa, y porque saben lo afortunados que son de vivir en el lado correcto de la frontera”.

El acuerdo sobre el programa nuclear iraní abre un nuevo panorama en el que los factores clásicos que dominan la política de Oriente Medio dan un giro importante. Una de las consecuencias de este pacto tendrá que ver con el nuevo reparto del poder en el régimen iraní, que el año próximo celebra dos elecciones trascendentales.

La victoria de Rohani enfurece a los halcones controlados por el líder supremo Ali Khamenei. Pero es una interna compleja. Los duros no bloquearon el acuerdo para no perderse esos fondos de los que también depende su sobrevivencia. Esa contradicción dominará la política persa. En febrero de 2016 hay dos elecciones cruciales. Una renovará el Parlamento, el Majlis, y es previsible la victoria del presidente en caso, claro, de que Khamenei no vete a los candidatos aliados de Rohani. Pero semejante alternativa desafiaría el apoyo popular ahora renovado del jefe de Estado, una opción que no parece recomendable. Las otras son para la Asamblea de Expertos. Ese cuerpo, cuyos miembros rigen ocho años, designa al líder supremo en caso de vacante. El régimen ha desmentido el dato de una enfermedad de Khamenei incluida en cables diplomáticos de EEUU y difundida por WikiLeaks hace más de un año. Pero en cualquier caso, esa versión reactualizó una antigua propuesta de Rafsanjani para poner ahí a un consejo de clérigos, lo que licuaría el poder que mantienen los herederos del fundador de la Revolución, el severo Ruhollah Khomeini. Nada indica que así suceda. Pero que hasta ese extremo se esté moviendo el tablero estratégico en ese universo alcanza para obligarse a eludir cualquier mirada simplificadora.

La desaparición de tres periodistas españoles en Siria y la publicación de sus datos por parte del diario español ABC vuelven a poner sobre el tapete el debate el derecho a informar de un hecho trágico y la discreción para no perjudicar un eventual rescate. En este artículo del diario digital español El Confidencial, varios expertos explican por qué en muchos casos es necesario evitar dar publicidad a los secuestros por parte de organizaciones terroristas islamistas. Uno de ellos es Témoris Grecko, experto en la industria de los secuestros.

“Creo que es indispensable seguir las indicaciones de los familiares”, añade Grecko, una regla que no habría respetado ‘ABC’. “Si han entrado en negociaciones o están buscando hacerlo, cualquier publicidad afecta: o bien porque los captores no quieren ruido y lo harán todo más difícil si hay difusión, o por exactamente lo contrario, porque quieren alzarse con un triunfo y mientras más escándalo, más se incrementa el valor de su hazaña. Eso, consecuentemente, encarece el precio que van a pedir por ellos”, comenta.

Natalia Sancha explica en este reportaje las dificultades con que se encuentran los periodistas que tratan de ejercer su labor en medio de la guerra de Siria. Los desplazamientos por las zonas más calientes del conflicto y la necesidad de tratar con agentes sobre el terreno que negocien los salvaconductos son sólo una pequeña parte de las dificultades de los profesionales que se están jugando allí la vida.

Cuatro años después, pasar al lado rebelde sirio conlleva un alto costo en términos de riesgo y también, como se han quejado muchos reporteros ‘freelance’, de bolsillo. Encontrar un ‘fixer’ (persona que hace las veces de traductor, acompañante y, sobre todo, negocia el cruce seguro de los controles armados) se antoja la prioridad número uno. Éste será el que, según sus contactos, negocie en los distintos puntos de control de los diversos grupos armados, en ocasiones enemistados entre sí. Al costo del ‘fixer’ se suma la economía de guerra con los precios del transporte o del acceso a generadores e Internet disparatados.

A estos riesgos y costos se suman al final otros gastos que, aunque importantes, muchos ‘freelance’ no pueden costear debido a las bajas tarifas que ofertan los medios por las piezas informativas. En ocasiones, jóvenes ‘freelance’ se lanzan a informar desde Siria sin equipo de protección (como un chaleco antibalas o casco) o un seguro médico de emergencia. Cubrir la guerra de Siria en tiempos de crisis se convirtió en un factor de riesgo para los periodistas.