Revista de Prensa

Por qué el boicot a Israel perjudica también a los palestinos

 

BDS.

Al Monitor entrevista a Shraga Brosh, presidente de la Asociación de Fabricantes de Israel, quien explica las consecuencias de las campañas de boicot internacional contra el Estado judío. Según Brosh, el castigo a la economía israelí a consecuencia de estas campañas influye de manera muy acusada en el bienestar de los palestinos, la mayoría de los cuales depende de Israel para trabajar o simplemente para proveerse de comida y otros productos.

La economía palestina depende de nosotros. Ellos no fabrican demasiadas cosas, sino que nos compran a nosotros, incluyendo comida y otros bienes de consumo por un importe de 4.000 millones de dólares al año. Aunque tienen alguna industria, no están al mismo nivel que nosotros. Lo mismo cabe decir acerca del trabajo. Decenas de miles de palestinos trabajan aquí, y así queremos que siga siendo, porque cuanto más trabajen aquí más tendrán que perder. Esto significa que querrán menos violencia y menos guerras. Obviamente, yo no quiero ser el que les exija que sigan aquí, pero compartimos un mutuo interés. Si ellos hacen su vida aquí, nos conocemos mejor unos a otros. No todos allí son asesinos, igual que no todos aquí somos asesinos. Es sólo una minoría en su bando, igual que otra minoría en el nuestro. Así que conozcamos a la mayoría, en lugar de a la minoría. Y la mayoría se encuentra en el lugar de trabajo.

Jeffrey Goldberg sostiene que la actual oleada de ataques palestinos contra la población civil israelí se remonta a los tiempos de agitación judeófoba de Haj Amín el Huseini, el muftí de Jerusalén que tanto ha dado que hablar esta semana.

El líder espiritual de los musulmanes palestinos, el muftí de Jerusalén, Amín al Huseini, incitó a los árabes en Palestina contra sus vecinos judíos diciendo que el islam mismo estaba bajo amenaza. (Huseini se convertiría más tarde en uno de los aliados musulmanes más importantes de Hitler). Los judíos en la Palestina ocupada por Gran Bretaña respondieron (…) pidiendo más acceso al Muro de las Lamentaciones, algunas veces con manifestaciones populares en el recinto sagrado. Al año siguiente, la violencia dirigida contra los judíos por sus vecinos se había vuelto aún más común: los agitadores árabes mataron a 133 judíos ese verano, mientras que las fuerzas británicas mataron a 116 árabes en un intento de aplacar los disturbios. En Hebrón se lanzó un asalto devastador contra la comunidad judía después de que funcionarios musulmanes distribuyeran una fotografía manipulada en la que se veía dañado el Domo de la Roca y se esparció el rumor de que los judíos habían atacado ese lugar sagrado.

(…)

La violencia de las dos semanas pasadas, espoleada por los fabricantes de rumores, que hoy tienen sangre israelí y palestina en sus manos, no tiene su origen en la política de asentamientos israelíes, sino en una visión que desprecia los derechos nacionales y religiosos de los judíos. No habrá paz entre israelíes y palestinos mientras los dos bandos en conflicto continúen negándose mutuamente los derechos nacionales y religiosos.

La embajadora de Israel en Argentina, Dorit Shavit, explica las razones que llevan a que la mayoría de ataques de palestinos contra la población civil israelí estén siendo protagonizados por gente joven. La cultura del odio inculcada por los dirigentes y los medios palestinos son, a juicio de Shavit, el caldo de cultivo necesario de la actual oleada de ataques terroristas.

Niños en Cisjordania estudian de acuerdo a una currícula oficial de la Autoridad Palestina (AP) que legitima la violencia indiscriminada en contra de los israelíes. En Gaza, asisten a campamentos de verano y programas escolares donde les enseñan cómo utilizar armas, atacar soldados de las FDI [Fuerzas de Defensa de Israel] y matar judíos.

Los adolescentes escuchan a los líderes de la Autoridad Palestina alabar la yihad y el martirio. Ven programas de televisión que dan distinción honorífica a terroristas condenados y siguen cuentas en redes sociales (de la AP y Fatah) que contienen videos, gráficos y textos que glorifican la violencia contra los judíos.

Niños palestinos están siendo criados en una cultura generalizada de odio y alimentados con una dieta constante de mentiras. Están siendo entrenados para creer que el compromiso es la entrega, la violencia es el mejor camino y el martirio es el más alto honor.

Daniel Pipes vaticina la manera en que va a finalizar el mandato del actual presidente turco, cuyo respaldo popular no deja de descender desde su victoria en las elecciones de 2011.

Erdogan ha puesto en su contra a los principales sectores sociales y económicos de la sociedad turca, lo que conforma un panorama aún más agravado por el cada vez más patente aislamiento exterior al que está sometido desde que comenzó la guerra de Siria.

Cuando finalice la era Erdogan, que comenzó en marzo de 2003, el país estará mucho más dividido entre turcos y kurdos, suníes y alevíes, piadosos y laicos, ricos y pobres. Turquía tendrá a millones de refugiados sirios difíciles de asimilar y áreas kurdas declaradas independientes. Estará aislado internacionalmente y habrá una estructura hueca de Gobierno que habrá perdido la tradición de imparcialidad legal.

El mayor logro de Erdogan habrá sido revertir las políticas occidentalizadoras de Ataturk. Mientras Ataturk y varias generaciones de líderes querían que Turquía estuviera en Europa, Erdogan la ha llevado marcadamente de vuelta a Oriente Medio y a la tiranía, la corrupción, la sumisión femenina y el resto de señas de identidad de una región en crisis. Como los turcos tendrán que luchar muchos años para reparar estos daños, tendrán una amplia oportunidad para reflexionar sobre los muchos males legados por Erdogan.