Contextos

Por qué debería la UE proscribir a Hezbolá

Por Richard Grenell 

Logo de Hezbolá.
"La UE mantiene una distinción artificial entre el 'ala política' y el 'ala militar' de Hezbolá, distinción que la propia organización terrorista no reconoce"

En uno de sus últimos actos de 2019, el Parlamento alemán instó al Gobierno de su país a que proscribiera a Hezbolá. Desarrollos recientes muestran que Berlín está dispuesto a utilizar las herramientas legales a su alcance para denegar al peón terrorista de Irán la capacidad de planear, reclutar y recaudar fondos en territorio alemán. La Unión Europea debería seguir la senda del Parlamento germano y considerar organización terrorista a Hezbolá en su conjunto.

El accionar de Berlín se produce tras la parálisis permanente de Bruselas, donde algunos Estados miembros de la UE siguen defendiendo la legitimidad de Hezbolá debido al rol político que desempeña en el Líbano. Así, la UE mantiene una distinción artificial entre el ala política y el ala militar de Hezbolá, distinción que la propia organización terrorista no reconoce. La proclamada intención de la UE es mantener abierto un canal con Hezbolá y sus representantes en el Gobierno libanés. 

Los hechos comprometen la posición de la UE. Hezbolá trabaja para el régimen iraní, no para el pueblo libanés, que viene protestando contra la influencia de Irán en su país desde octubre. Asimismo, ha contribuido a la matanza de más de 400.000 personas en Siria, y sigue comprometida con el exterminio de Israel. Ha planeado y ejecutado ataques terroristas en suelo europeo. Y desprecia la legalidad recaudando cientos de millones de dólares al año vía redes criminales y operaciones internacionales de lavado de dinero que tienen origen o pasan por Europa. La designación de toda Hezbolá como organización terrorista por parte de la UE es necesaria para impedir que el peón iraní se sirva de las vastas redes de reclutamiento y recaudación europeas que necesita para sobrevivir. 

La consideración de Hezbolá como organización terrorista no privaría a Bruselas de interlocución con el Gobierno libanés. Los Países Bajos,el Reino Unido, Canadá y EEUU, entre otros, han reconocido a Hezbolá como organización terrorista y siguen teniendo unas relaciones poderosas con el Líbano. De hecho, el Líbano recibe más asistencia internacional de EEUU que de cualquier otro país del mundo. Designar a Hezbolá como organización terrorista no ha dañado las relaciones entre EEUU y el Líbano, sino que ha empoderado a EEUU a la hora de perseguir las redes criminales internacionales que contribuyen a financiar el apoyo de Hezbolá al régimen de Asad y a los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán.

El pasado día 10, el presidente de EEUU, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que pone en la mira los fondos empleados por el régimen iraní para financiar y apoyar a sus redes terroristas. EEUU ha impuesto sanciones adicionales contra vastos sectores de la economía iraní, como el de la construcción, el de las manufacturas y el de la minería, a fin de denegar financiación a organizaciones terroristas que amenazan a los propios EEUU, a Europa y a nuestros socios en Oriente Medio.

Como consecuencia, Hezbolá está sometida a una tremenda presión económica. Su líder, Hasán Nasrala, ha pedido a sus seguidores que incrementen de manera nunca vista sus donaciones caritativas para el mantenimiento de unos combatientes que están perpetuando la violencia en el Levante. En el entretanto, su coercitivo influjo sobre el sector financiero libanés y la libertad operativa de que goza en la UE permiten a Hezbolá conseguir los fondos que necesita para capear la tormenta de sanciones.

EEUU se está mostrando resuelto en sus esfuerzos por detener la expansión del terrorismo de Hezbolá; pero no podemos contener la amenaza con nuestras solas fuerzas. Como ante otros desafíos, EEUU necesita el apoyo de sus aliados europeos. Si la UE quiere adoptar una posición contra la violencia del régimen de Asad en Siria, y contra la exportación de esa violencia e inestabilidad a Europa, debería seguir el ejemplo del Parlamento alemán y designar como organización terrorista a la totalidad de Hezbolá.