Revista de Prensa

Por el cambio de régimen en Irán

 

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En la National Review, Andrew McCarthy insta a la Administración Bush a que dé un paso más en su pulso con la República Islámica de Irán y proclame que el objetivo de su política iraní es el cambio de régimen en Teherán, no un mero acuerdo sobre el programa nuclear de los ayatolás. 

(…) el régimen del “Muerte a América” afronta una crisis existencial. A la intensa presión social desde el exterior se le suma la intensificación de la oposición política en el interior. La agitada población, cuyos levantamientos de 2009 no encontraron apoyo significativo en Obama, de nuevo se revuelve.

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(…) Trump se esmeró en destacar que no busca un “cambio de régimen” en Irán. Sino que “busca que [Teherán] no [se haga con] armas nucleares”. Esto es un error por varias razones. El régimen es el problema en Irán, y lo es desde 1979. Si no fuera porque Irán está gobernado por revolucionarios yihadistas comprometidos con la exportación de su régimen represivo, la perspectiva de [un Irán con] armas nucleares nos preocuparía menos. (…) Aun sin armas nucleares, Irán excita el caos global [y es responsable de] la muerte de cientos de soldados norteamericanos, principalmente mediante su apoyo a redes terroristas tanto chiíes como suníes.

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Nadie quiere una guerra a gran escala con Irán. Los norteamericanos no están interesados en invadir y ocupar otro país musulmán, mucho menos Irán. Su rica cultura y su sofisticada población son motivos para confiar en que podamos tener relaciones cordiales con Irán en el futuro. Lo que impide actualmente el establecimiento de relaciones cordiales, y la razón de que las armas nucleares sean intolerables, es el régimen: incorregiblemente antiamericano, es uno de los más despreciables del mundo.

Así que por supuesto que nuestro objetivo debería ser el cambio de régimen. No, no queremos invadir [Irán] para conseguirlo, pero debería seguir siendo nuestro objetivo. El presidente no debería mostrarse timorato en este punto (…) y debería dejar de decir insensateces sobre ataques “desproporcionados” y “guerras interminables”. Si de verdad va en serio en lo de impedir que Teherán desarrolle armamento nuclear, debe convencer al régimen de que todas las opciones están sobre la mesa, especialmente las que confía no tener que utilizar jamás.

La muerte de un joven de la comunidad Beta Israel a manos de un policía desencadenó la semana pasada una oleada de protestas y disturbios que provocaron honda conmoción en el Estado judío. Se ha vuelto a hablar de los problemas que afrontan los israelíes de procedencia etíope, pero Jeremy Sharon ha escrito una pieza para el Jerusalem Post en la que se dan cifras que dan cuenta de los avances que han experimentado en los últimos años.

Los datos de la Oficina Central de Estadísticas muestran que, en 2016, el ingreso medio de un hogar etíope-israelí era inferior en un 50% al del resto de la población judía.

Los etíope-israelíes son el sector judío [con más individuos] por debajo de la línea de pobreza, el 23% de los hogares de su comunidad son considerados pobres en el informe que publicó en febrero el Centro Adva.

En 2017 hubo una brecha del 27% entre el número de etíope-israelíes que obtuvieron el diploma de Bachillerato y el número total de alumnos [de ese grado]. Y mientras que los etíope-israelíes entre los 20 y los 29 años son el 2,5% de la población israelí en esa franja de edad, sólo un 1,1% de etíope-israelíes cursa estudio de educación superior. 

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Sí, los etíope-israelíes siguen por debajo de la media nacional en varios apartados socioeconómicos vitales, pero se están registrando avances (…) para el cierre de esas brechas.

Aunque el número de etíope-israelíes que obtienen el título de Bachillerato sigue siendo bajo, del 62%, lo cierto es que ha subido desde sólo un 35% en 2008.

En 2000, sólo el 0,5% de los estudiantes de educación superior eran de la comunidad etíope-israelí, frente al 1,2% de 2017.

Y también se ha incrementado fuertemente el ingreso de las familias etíope-israelíes, desde los 7.100 shekels mensuales de 2016 a los 11.245 de 2016, una subida del 58%. El incremento medio en los demás hogares judíos fue del 33% en el mismo período. 

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Según el informe de marzo de 2019 [de la Unidad Gubernamental de Coordinación de la Lucha Contra el Racismo], los arrestos de menores etíope-israelíes han descendido un 50%. 

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[Mijal] Avera Samuel [de la ONG etíope-israelí Fidel] añade que cada vez más miembros de la comunidad [etíope-israelí] asumen roles [de importancia] en el servicio civil y en los departamentos del Gobierno, otro indicador de progreso.

El analista isralí Yoni ben Menahem sostiene que la Autoridad Palestina y su líder, Mahmud Abás, están viviendo una crisis formidable que les impide alcanzar las metas que se fijan.

La conferencia Paz hacia la Prosperidad, capitaneada por EEUU y celebrada en Manama, Bahréin, (…) se saldó con una clara victoria norteamericana sobre el líder de la Autoridad Palestina (AP), Mahmud Abás, que la boicoteó pero fue incapaz de convencer a los Estados árabes y al mundo islámico de que hicieran lo mismo. 

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El fracaso de Abás es ahora el tema estrella en los territorios palestinos, y puede que dé a la Administración Trump una oportunidad para empezar a implementar de manera unilateral partes del plan económico debatido en Bahréin.

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La debilidad mostrada por la AP en su guerra contra el nuevo plan de paz americano refleja a su vez el debilitamiento de la posición de Abás entre su propio pueblo: mientras se mostraba incapaz de anotarse un solo logro político, Israel se apuntaba tantos en la arena internacional y reforzaba su estatus. Además, hay un gran rechazo público en [los territorios gestionados por] la AP ante la venalidad de su Gobierno y la corrupción de su liderazgo.