Revista de Prensa

Perú: Hezbolá, en el punto de mira

 

Logo de Hezbolá.

La Justicia peruana juzga a un miembro de la organización terrorista chií libanesa detenido en 2014 cuando planeaba un ataque terrorista. Ilan Berman, vicepresidente del American Foreign Policy Council, alerta de la escasa conciencia en Iberoamérica del peligro que entraña el terrorismo islámico.

(…) Hezbolá viene manteniendo una presencia activa en Sudamérica (…) desde los años ochenta del siglo pasado, cuando, con apoyo de Irán, estableció una cabeza de puente en la región trifronteriza en la que confluyen Argentina, Brasil y Paraguay. Desde entonces, Hezbolá ha conseguido construir una extensa red de operaciones en el continente [e implicarse en] un amplio espectro de actividades ilícitas y empresas delictivas, desde el tráfico de drogas a la recaudación de fondos para el entrenamiento de sus militantes. (…)

Tal libertad de acción es posible fundamentalmente porque la región carece de leyes antiterroristas vigorosas. En pocas palabras, los países de Latinoamérica carecen actualmente de un marco legal uniforme que criminalice y ponga en la lista negra a las organizaciones terroristas extranjeras en la misma medida en que lo hace EEUU. (…)

Hamdar [Mohamed Hamdar, el terrorista de Hezbolá sometido a juicio] puede cambiar todo eso. Si la Fiscalía logra obtener un veredicto de culpabilidad, equivaldría a la criminalización de su pertenencia a Hezbolá, un hito en la región (…) Los efectos locales serían inmediatos, dando poder a las autoridades peruanas para rastrear y desentrañar las redes de operativos y adeptos que Hezbolá ha tendido a lo largo y ancho del país. (…) una condena enviaría así mismo un poderoso mensaje a Hezbolá y a otros grupos activos actualmente en la región de que sus actividades en Latinoamérica ya no van a salirles gratis.

Los apuñalamientos y atropellos de civiles israelíes han sido un fenómeno terrorista relativamente frecuente a lo largo del pasado año. Sin embargo, escribe Ehud Yaari, las esperanzas de Hamás y de la OLP de convertir esa oleada de ataques en una nueva intifada a gran escala se han visto frustradas por la manera en que Israel ha manejado la situación.

Los esfuerzos de las élites palestinas por capitalizar o dirigir a los propagadores de la ‘haba’ [denominación en árabe de la denominada ‘intifada de los cuchillos’] como catalizador de un movimiento más grande y amplio fracasaron. Sin duda, ese fracaso tiene algo que ver con las divisiones y la ausencia de capacidad política en la sociedad de la Margen Occidental, pero también ha desempeñado su papel una política israelí acertada. La obvia prioridad israelí [ha sido] impedir la profundización y extensión de la ‘haba’ evitando acciones que pudieran atraer a la mayor parte de la población palestina a una confrontación directa. (…)

[Un componente] de la política israelí en el manejo de la ‘haba’ tiene que ver con las redes sociales. A medida que Facebook –y en menor medida Twitter, Youtube y otras plataformas sociales– se convirtió en la herramienta de comunicación favorita para los atacantes potenciales y los que incitan a la violencia, la inteligencia israelí dedicó importantes recursos adicionales a monitorizar la web, escrutando rápidamente el caudal de información para identificar amenazas potenciales. El software innovador empleado fue sometido a actualizaciones y adaptaciones continuas, que han incluido métodos para descifrar mensajes encriptados utilizados comúnmente por los operativos de Hamás y Hezbolá. (…)

[Otro] componente ha sido la represalia selectiva. En respuesta a la ‘haba’, las agencias de seguridad israelíes centraron las medidas de respuesta al entorno inmediato de los atacantes. A los familiares de los atacantes, y en ocasiones a sus clanes más amplios, se les denegaron los permisos de trabajo en Israel, que son la principal fuente de ingresos en toda la Margen Occidental. A algunos incluso se les denegaron los permisos de conducir y de entrada en Israel. Las aldeas que produjeron varios ataques fueron aisladas y bloqueadas temporalmente con puestos militares de control en todas las carreteras de acceso a ellas. (…)

Gradualmente, esos esfuerzos ayudaron a crear un potente lobby entre la población palestina contra la expansión de la ‘haba’ a una violencia más generalizada. Pueblos y aldeas que no entraron en ese ciclo de violencia recibieron varios incentivos económicos, por lo que la estrategia del palo y la zanahoria desempeñó su papel en este enfoque altamente selectivo.

La analista turca Barçin Yinanç se hace eco en este artículo de los resultados de las encuestas más recientes, según las cuales los turcos exculpan al Gobierno y al Partido de la Justicia y el Desarrollo, actualmente en el poder, de la crisis económica y de seguridad que se ha cernido sobre Turquía en los últimos tiempos.

De acuerdo con la encuesta (…) el 55,7 por ciento dice que había empeorado económicamente, mientras solo el 26 por ciento dijo que no se ha visto afectado en absoluto por la evolución de la economía.

Un 71 por ciento de los encuestados dijo que hay una crisis económica en Turquía. No todos son firmes opositores del AKP, ya que el 60 por ciento de los que dijeron que habían votado por el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) opinan que hay una crisis económica en Turquía.

Por tanto, incluso los partidarios del AKP son conscientes del deterioro de la economía. Pero los encuestados consideran las políticas económicas del Gobierno más exitosas que fracasadas, con un 38,7 por ciento a favor de lo primero y un 35,3 partidario de lo segundo. Esta es una clara reversión de la tendencia, ya que la misma encuesta realizada a lo largo de los últimos cuatro años siempre ha mostrado más gente partidaria del fracaso de la política económica del Gobierno que defensora de su éxito.

La encuesta fue realizada el pasado mes de diciembre. Probablemente causaría sorpresa ver un aumento del apoyo a las políticas económicas del Gobierno al mismo tiempo que Turquía registraba un crecimiento negativo en el tercer cuarto de 2016.