Contextos

¿Pero qué pasa en Siria?

Por Michael J. Totten 

cnn-siria
"Todo el mundo sabe ya que estamos apoyando a los kurdos contra el ISIS, y todo el mundo sabe ya que los turcos preferirían ver una victoria del ISIS antes que una de los kurdos. Nada de esto es un secreto. Los desmentidos oficiales no engañan a nadie"

La semana pasada, luego de que la Casa Blanca anunciara que su apoyo a los rebeldes sirios había concluido, EEUU dijo que había arrojado 50 toneladas de munición sobre Siria, presumiblemente para innominados grupos árabes que combaten al ISIS. Supuestamente, esa fue la última asistencia que esa gente va a recibir.

Pocos días después, varios grupos sirios árabes anti ISIS lanzaron un colectivo “¿eeeh?”.

¿Qué ha pasado con esa munición que supuestamente cayó del cielo?

No parece que nadie la tenga.

Todo quedó claro al día siguiente, cuando Eli Lake y Josh Rogin informaron en Bloomberg de que, según varios funcionarios, la ayuda no iba destinada a los sirios árabes. Esas 50 toneladas de munición de hecho fueron a parar a los kurdos.

Ankara convocó públicamente al embajador norteamericano para presentarle una protesta al respecto. «Turquía no puede aceptar ninguna clase de cooperación con organizaciones terroristas que le han declarado la guerra», dijo el primer ministro, Ahmet Davutoglu.

Esa munición no fue a ninguna organización terrorista. Fue a las Unidades Kurdas de Protección del Pueblo, o YPG, la única milicia medianamente sensata en toda Siria que es capaz de enfrentarse al ISIS y vencer.

Las YPG están supuestamente vinculadas al cuasi marxista Partido de los Trabajadores del Kurdistán, o PKK, tenido por terrorista por Gobiernos, empezando por el de EEUU. Pero el PKK y las YPG son organizaciones diferentes. Tienen objetivos, ideas, líderes y enemigos distintos. Ni siquiera están en el mismo país. Y el alcance de ese vínculo es harto discutible.

Posteriormente el Pentágono dijo que no, que la munición había ido a parar a guerrilleros sirios árabes y que, a su entender, no había sido compartida con nadie más.

Los funcionarios que les dijeron a Lake y a Rogin que las municiones fueron a parar a los kurdos son fuentes anónimas. Hablaron extraoficialmente y off the record. Pero este no es un caso de opiniones enfrentadas, uno diciendo esto y el otro aquello. Lake y Rogin tienen americanas, kurdas y sirias árabes que respaldan su información.

Es casi seguro que el Pentágono ha mentido para no enfurecer a Turquía.

A ver. Mandar armas y municiones bajo el radar a aliados legítimos en una guerra contra un ejército terrorista es una manera de proceder completamente razonable por parte del Gobierno de EEUU. Llevamos décadas haciendo cosas así. Todo el mundo lo hace en el Medio Oriente, por cierto; pero casi siempre las armas y municiones van a organizaciones terroristas en vez de a grupos que combaten a organizaciones terroristas.

Por otro lado, ya es hora de que salgamos y digamos qué estamos haciendo y por qué. Todo el mundo sabe ya que estamos apoyando a los kurdos contra el ISIS, y todo el mundo sabe ya que los turcos preferirían ver una victoria del ISIS antes que una de los kurdos. Nada de esto es un secreto. Los desmentidos oficiales no engañan a nadie.

Además, pretender que no estamos haciendo lo que claramente estamos haciendo sólo hace que parezca legítima la queja del Gobierno turco.

Y no.

Turquía dice que armar a los kurdos sirios es inaceptable. Pero aquí lo inaceptable desde cualquier punto de vista es decirle al resto del mundo que debe sufrir la plaga del ISIS porque un Kurdistán sirio independiente no le conviene a Turquía.

© Versión original (en inglés): World Affairs Journal
© Versión en español: Revista El Medio