Contextos

Para la prensa española sólo hay extremistas israelíes

Por Julián Schvindlerman 

Banderas de Palestina e Israel.
"El corolario de esta particular expresión de sesgo antiprofesional es claro: si sólo hay fanáticos de un lado de la frontera, es entonces evidente qué parte es la culpable por la ausencia de la paz. El círculo queda así 'recuadrado' y listo para ir a imprenta"

En su más reciente reporte, titulado «Diferencias: víctimas, victimarios y calificativos» y escrito por Marcelo Wio, la Revista de Medio Oriente ha analizado la reacción de la prensa española al brutal atentado perpetrado contra una familia palestina en Cisjordania. El estudio muestra la parcialidad con la que los medios masivos de comunicación han cubierto este caso, que se inscribe ya en un patrón visible de tendenciosidad antiisraelí.

El reporte se centra en la amplia cobertura mediática del atentado contra el hogar del niño palestino Alí Saad Dawabsha, de un año y medio, y su familia. Los medios dieron amplia cobertura al suceso. Estos son algunos de los artículos que contiene el reporte de Revista de Medio Oriente:

Es decir, aun cuando sus propios informes indicaban que se desconocía la identidad de los perpetradores, los editores de esos diarios y agencias de noticias españoles titulaban como si conocieran la identidad de los agresores.

Luego el analista Wio se pregunta qué ha ocurrido en casos en los que el niño asesinado era israelí: “Una rápida búsqueda en Google arrojó escasos resultados respecto del asesinato el 11 de marzo de 2011 de miembros de la familia Fogel, en la localidad de Itamar”. Ehud Fogel (36), su esposa Ruth (35) y sus hijos Yoav (11), Elad (4) y Hadas (tres meses) fueron asesinados en su casa a manos de los palestinos Amjad Ajmed Awad (19) y Hakim Mazen Awad (18).

Wio da el ejemplo del diario El Mundo, que titulaba de la siguiente manera la noticia de la detención de los culpables, poco más de un mes después del crimen (17/4/2011): “Dos palestinos detenidos por el asesinato de una familia israelí en Cisjordania”.

En este caso, no se recurría a la palabra extremista para definir a los perpetradores, aunque a continuación el texto indicara:

Según los servicios secretos israelíes (Shabak), los dos palestinos no mostraron arrepentimiento por el ataque y revelaron que decidieron matar también a Hadas, de tres meses, «porque lloraba» y temían ser descubiertos. «Queríamos matar judíos. Fuimos a Itamar para hacer una acción de martirio’, confesó Amjad Ajmed Awad».

Revista de Medio Oriente buscó en la hemeroteca digital de El País una mención al arresto de los culpables de dicho atentado para comparar su tratamiento respecto de la noticia del ataque a la familia palestina; pero sólo halló una breve mención al suceso el día 13 de marzo de 2011.

En el caso de la agencia española de noticias EFE, el informe de Revista de Medio Oriente advirtió de que no mencionaba a los niños en el titular: “Cinco muertos en un ataque palestino a una colonia judía en Cisjordania”. Y posteriormente, a raíz del arresto de los palestinos que se declararon culpables del crimen, la agencia publicaba: “Dos palestinos arrestados por el presunto asesinato de una familia judía”.

Wio señala que tampoco aquí había extremismos o ultranacionalismos, ni la palabra musulmanes, aunque uno de los perpetradores declaró, como ya se indicara: “Queríamos matar judíos. Fuimos a Itamar para hacer una acción de martirio”.

“Al parecer”, concluye el reporte,

existe una prontitud para etiquetar a unos, y una renuencia o resistencia a hacerlo con otros; lo que sugeriría que las caracterizaciones de “ultra”, “extremistas” y “radicales” están reservadas para los judíos/israelíes. Los palestinos son, simplemente, “palestinos”.

Una vez más, buena parte de la prensa española expone su rencor contra Israel, dañando así su profesionalismo y objetividad (además de la imagen mundial del Estado judío). Hace mucho tiempo que demasiados editores han abandonado todo rigor para hacer cabildeo propalestino (strictu sensu, antiisraelí) en sus reportes periodísticos. El corolario de esta particular expresión de sesgo antiprofesional es claro: si sólo hay fanáticos de un lado de la frontera, es entonces evidente qué parte es la culpable por la ausencia de la paz. El círculo queda así recuadrado y listo para ir a imprenta.