Contextos

Otro posible frente en Gaza

Por José María Marco 

Cohete lanzado desde Gaza a Israel por terroristas palestinos.
"En las tres primeras semanas del mes de enero se han producido más de 20 ataques con misiles desde Gaza, mientras que en todo el año 2013 hubo 40"

El entierro de Ariel Sharón se celebró el día 13 de enero en su rancho del sur del país, cerca del desierto del Neguev. Los israelíes habían avisado a las autoridades de Gaza de que no tolerarían ningún ataque durante la ceremonia, que además de su valor simbólico había convocado a personalidades como Joe Biden y Tony Blair. No ocurrió nada, efectivamente, hasta unas horas después, en que, según informó el ejército israelí, dos misiles lanzados desde la Franja se estrellaron en suelo israelí sin causar daños. La respuesta de los israelíes, que se produjo horas después, tampoco causó daños.

El desafío no ha cogido por sorpresa a las autoridades judías. En las tres primeras semanas del mes de enero se han producido más de 20 ataques con misiles desde Gaza, mientras que en todo el año 2013 hubo 40. Algunos de ellos han ido dirigidos contra la ciudad de Ashkelón, en el sur de Israel, con una población de más de cien mil habitantes. Con riesgo por tanto de provocar daños serios entre la población civil.

Lo primero que se pregunta la opinión pública es el porqué esta escalada. Desde noviembre de 2012, cuando los ataques desde Gaza provocaron la Operación Pilar Defensivo, Hamás ha mantenido el control sobre la Franja mediante la fuerza, la liberación de detenidos y la cesión de actividades relacionadas con las ayudas sociales. Así ha garantizado a los vecinos Egipto e Israel que el territorio no planteara demasiados problemas. Hay dos grandes explicaciones para el cambio.

Según la primera, Hamás no es capaz de controlar el territorio a su cargo y las operaciones que han ocurrido en estas semanas se han realizado a su pesar. Efectivamente, varias de ellas han estado a cargo del grupo Yihad Islámica Palestina, la segunda organización más importante de las implantadas en Gaza y con objetivos propios, que se centran en la desaparición de Israel. Los israelíes, por su parte, han indicado que respuesta a los ataques realizados tras el funeral de Ariel Sharón iban dirigidos contra un terrorista, exmilitante de la Yihad Islámica Palestina recientemente incorporado al Frente Popular para la Liberación de Palestina, un grupo más secular que tampoco está de acuerdo con Hamás.

Daniel Nisma, en el Wall Street Journal, ha apuntado otra hipótesis. Según esta, estos grupos cuentan con la tolerancia de Hamás, que ha sacado sus conclusiones de lo ocurrido tras la operación de 2012, cuando, aunque militarmente derrotada por Israel, adquirió un nuevo prestigio internacional y la población de Gaza recibió una importante ayuda del exterior. Con la frontera con Egipto sellada por las nuevas autoridades y con las negociaciones patrocinadas por Estados Unidos en marcha, Hamás ve peligrar su influencia, algo que estos ataques vendrían a paliar. Además, la Yihad Islámica Palestina mantiene lazos estrechos con la Guardia Revolucionaria iraní, lo que indicaría que se está abriendo un nuevo camino de penetración de Irán en la zona, algo a lo que Hamás no es del todo ajeno.

El fallecimiento de Ariel Sharón fue también conmemorado en una ceremonia distinta, celebrada en Jerusalén. En ella participaron Benjamin Netanyahu y Zeev Hever, uno de los líderes de los colonos. El primero recordó algunas de sus discrepancias con Sharón y el segundo manifestó que los colonos siempre permanecerán fieles al recuerdo de quien respaldaba sin fisuras los asentamientos y no tanto al Sharón que ordenó el desalojo de Gaza y sembró el desconcierto entre quienes lo consideraban un patriarca.

La evolución de los acontecimientos permitirá ver hasta qué punto Hamás controla de verdad Gaza, o si está interesada en controlarla. Si la escalada se confirma, quienes verán respaldada su posición serán, en cualquier caso, aquellos que ven con recelo cualquier cesión de control a las autoridades palestinas.